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Fertilizantes dan aire a los cañeros; vivir bien exige transformar toda la cadena

Por: Redacción de LYPmultimedios

Zacatepec, Morelos, 24 de julio de 2026.— Un fertilizante gratuito puede reducir los costos de una parcela. Una transferencia directa puede ayudar a renovar cepas, comprar insumos o enfrentar una parte de la siguiente zafra.

Pero el ingreso de una familia cañera no depende únicamente del apoyo que recibe del Gobierno.

También depende del precio de referencia del azúcar, del rendimiento de la tierra, del acceso al agua, de los descuentos aplicados por los ingenios, de los costos de corte y transporte y de que exista un mercado capaz de absorber la producción.

Con esa diferencia entre apoyo y bienestar, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó en Zacatepec la entrega de Producción para el Bienestar y Fertilizantes para el Bienestar a productores de caña de Morelos.

La mandataria sostuvo que el objetivo de la estrategia es que las personas productoras puedan vivir dignamente de su trabajo y anunció la permanencia de los programas como parte de un plan más amplio para recuperar precios, aumentar rendimientos y diversificar los usos de la caña. citeturn516476search0

El planteamiento responde a una demanda legítima: producir alimentos y materias primas no debería condenar a quienes trabajan la tierra a sobrevivir entre deudas, mercados inestables y apoyos ocasionales.

La pregunta es si las medidas anunciadas alcanzarán para modificar esa estructura.

Más de 136 mil productores reciben los programas

La Secretaría de Agricultura informó que 136 mil 389 productores de caña de 15 entidades forman parte de Producción para el Bienestar y Fertilizantes para el Bienestar.

Durante 2026, otros 40 mil 291 agricultores de pequeña y mediana escala fueron incorporados al padrón de fertilizantes. En Morelos, la dependencia afirma estar cerca de alcanzar la cobertura prevista, aunque no publicó el número exacto de personas atendidas en el estado. citeturn516476search0

Los apoyos directos permiten disminuir parte de los costos de producción y reducen la dependencia de intermediarios políticos o administrativos.

Pero el número nacional de beneficiarios necesita mayor contexto.

La propia Secretaría de Agricultura calcula que alrededor de 170 mil productores podrían verse favorecidos por la recuperación del mercado estadounidense. Comparar ambos universos sugiere que los programas no necesariamente cubren todavía a todo el sector, aunque las cifras pueden obedecer a padrones y criterios distintos. citeturn868607search8

El Gobierno tendría que publicar:

  • Número de cañeros atendidos por estado e ingenio.
  • Superficie respaldada.
  • Monto de Producción para el Bienestar entregado.
  • Cantidad y tipo de fertilizante.
  • Fecha de distribución.
  • Personas rechazadas o pendientes.
  • Criterios de incorporación.
  • Impacto sobre costos y rendimientos.

Entregar insumos es una acción verificable. Saber si mejoraron el ingreso requiere una evaluación posterior.

Estados Unidos vuelve a abrir una puerta importante

Sheinbaum destacó la recuperación del acceso al mercado estadounidense como una de las principales medidas para elevar el precio del azúcar mexicana.

La proyección actual del Departamento de Agricultura estadounidense contempla importar hasta 1.152 millones de toneladas procedentes de México durante el ciclo 2026-2027. El volumen sería más de seis veces superior al estimado para el ciclo previo. citeturn868607search2turn660894view7

El cambio puede despresurizar el mercado nacional.

Durante los meses anteriores, la reducción de las exportaciones dejó más azúcar disponible dentro de México y obligó a colocar excedentes en otros mercados internacionales con precios menos favorables. Representantes de la industria señalaron que el acceso estadounidense había caído de un promedio aproximado de un millón de toneladas a unas 180 mil. citeturn660894view2

La Secretaría de Agricultura estima que la recuperación podría generar hasta 4 mil 760 millones de pesos adicionales en pagos para las personas productoras. citeturn868607search8

Sin embargo, la cifra de 1.152 millones de toneladas es una proyección de importación, no un cheque ya firmado.

La demanda final dependerá de las necesidades estadounidenses, la producción mexicana, los acuerdos comerciales, las condiciones de calidad y el cumplimiento de los mecanismos bilaterales.

La recuperación es una buena noticia.

También muestra la vulnerabilidad de una agroindustria cuyos ingresos pueden cambiar abruptamente por decisiones tomadas fuera del país.

Vivir bien no puede depender de una cuota extranjera

El acceso al mercado de Estados Unidos puede mejorar los precios de la siguiente zafra, pero no resuelve la dependencia estructural.

Cuando la cuota cae, el azúcar se acumula dentro del país. Cuando aumenta, productores e ingenios recuperan margen.

Esa volatilidad coloca el bienestar rural en manos de negociaciones comerciales que las familias cañeras no controlan.

El sector necesita diversificar destinos y productos para evitar que una sola decisión externa determine los ingresos de miles de personas.

La propuesta gubernamental contempla promover:

  • Electricidad generada con bagazo.
  • Bioetanol.
  • Combustibles sostenibles para aviación.
  • Compostaje con residuos.
  • Nuevos usos industriales.
  • Mayor consumo de azúcar producida en México.

El Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar 2026-2030 proyecta una transformación hacia biocombustibles, mayor tecnificación y mejores indicadores de productividad y sustentabilidad. citeturn129970search1

La ruta puede abrir nuevas fuentes de ingreso, pero exige inversión industrial, reglas de compra, infraestructura y garantías para que el valor adicional no quede únicamente en manos de los ingenios o de grandes empresas energéticas.

Diversificar la caña no será una verdadera política de bienestar si quienes producen la materia prima continúan recibiendo la parte más pequeña del negocio.

El precio justo debe llegar hasta la parcela

La Ley de Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar establece mecanismos para calcular el precio de referencia utilizado en el pago de la materia prima. Ese valor considera el comportamiento del mercado y sirve como base para las liquidaciones entre ingenios y abastecedores. citeturn516476search16turn516476search33

Pero el ingreso final también puede verse afectado por calidad, contenido de sacarosa, costos de cosecha, transporte, cuotas y otros conceptos.

Para comprobar que los productores “vivan bien”, el Gobierno tendría que informar:

  • Cuál es el costo promedio de producir una tonelada de caña.
  • Cuánto recibe realmente el productor.
  • Qué margen conserva el ingenio.
  • Cuánto se descuenta por corte y traslado.
  • Cuánto tardan las liquidaciones.
  • Cuántas controversias existen.
  • Qué proporción del ingreso proviene de subsidios.
  • Cuántas familias se encuentran por debajo de la línea de bienestar.

El precio alto de una temporada puede aliviar la crisis.

Un sistema justo necesita contratos claros, información accesible y capacidad de negociación permanente.

Morelos anuncia maquinaria y compostaje

La gobernadora Margarita González Saravia informó que se invertirán recursos en dos cosechadoras para Casasano y Zacatepec, además de una planta de compostaje que utilizará cachaza —un residuo generado durante el procesamiento de la caña— para mejorar la fertilidad de los suelos. El proyecto contempla una revolvedora industrial y un tractor. citeturn516476search0

La mecanización puede reducir tiempos y costos, especialmente cuando existe escasez de mano de obra o ventanas de cosecha limitadas.

Pero su beneficio dependerá de las reglas de acceso.

El Gobierno estatal debe explicar:

  • Quién será propietario de las cosechadoras.
  • Qué organizaciones podrán utilizarlas.
  • Cuánto costará el servicio.
  • Cómo se asignarán los turnos.
  • Si podrán acceder pequeños productores.
  • Quién financiará mantenimiento y combustible.
  • Cuándo comenzarán a operar.
  • Qué empleos pueden verse modificados.

Una máquina adquirida con recursos públicos no debería terminar al servicio exclusivo de los productores con mayor superficie o influencia.

El proyecto de compostaje también necesita metas: cuántas toneladas procesará, cuánto fertilizante orgánico producirá y qué proporción de los campos podrá atender.

El agua definirá la productividad

Sheinbaum incluyó el saneamiento y el riego entre las acciones para elevar la producción por hectárea.

La meta es necesaria porque incrementar rendimientos puede mejorar los ingresos sin ampliar indiscriminadamente la superficie cultivada.

Pero la tecnificación debe responder a la disponibilidad real de agua y evitar que la producción futura dependa de extraer más de una fuente limitada.

El plan necesita proyectos específicos para:

  • Reparar canales.
  • Medir consumos.
  • Reducir fugas.
  • Modernizar sistemas de riego.
  • Recuperar suelos.
  • Adaptarse a sequías.
  • Reutilizar agua tratada cuando sea seguro.
  • Proteger cuencas y acuíferos.

Hablar de mayor productividad sin presentar el presupuesto hídrico deja incompleta la estrategia.

El bienestar de los productores no puede construirse a costa de comprometer el agua de las próximas generaciones.

Los jornaleros también forman parte de la agroindustria

El acto se concentró en quienes aparecen registrados como productores, pero la cadena de la caña también depende de cortadores, transportistas, operadores, trabajadores de ingenios y familias que realizan labores no siempre reconocidas.

“Vivir bien del trabajo” debe incluirlos.

No basta con mejorar el precio pagado al dueño o poseedor de la parcela si los jornaleros mantienen ingresos precarios, jornadas extenuantes o acceso insuficiente a seguridad social.

Una política integral tendría que medir:

  • Salarios de cortadores.
  • Contratación formal.
  • Seguridad social.
  • Condiciones de vivienda temporal.
  • Accidentes de trabajo.
  • Exposición al calor y al humo.
  • Participación de mujeres.
  • Trabajo de cuidados en comunidades cañeras.
  • Efectos laborales de la mecanización.

La agroindustria puede incrementar exportaciones y, aun así, conservar desigualdades dentro de su propia cadena.

El bienestar debe llegar desde el cañaveral hasta el ingenio.

Los apoyos no sustituyen una política de ingresos

Producción para el Bienestar y Fertilizantes para el Bienestar son herramientas útiles porque reducen costos y entregan recursos sin intermediarios.

Pero una transferencia anual no puede ser presentada como solución completa a la precariedad rural.

Los productores necesitan:

  • Precios remuneradores.
  • Créditos accesibles.
  • Seguros.
  • Agua.
  • Asistencia técnica.
  • Maquinaria compartida.
  • Caminos.
  • Contratos transparentes.
  • Mercados diversificados.
  • Organización colectiva.
  • Protección frente a riesgos climáticos.

La asistencia pública puede impedir que una familia pierda una temporada.

La transformación ocurre cuando su ingreso deja de depender permanentemente de un subsidio para ser suficiente.

Un tablero para saber quién está viviendo mejor

El Gobierno federal debería acompañar el plan cañero con un sistema público de seguimiento por estado, ingenio y región.

Ese tablero tendría que mostrar:

  • Beneficiarios.
  • Presupuesto.
  • Superficie.
  • Fertilizante entregado.
  • Rendimiento por hectárea.
  • Costos de producción.
  • Precio de referencia.
  • Volumen exportado.
  • Tiempo de pago.
  • Proyectos de riego.
  • Diversificación industrial.
  • Ingreso de las familias.
  • Condiciones laborales.

Sin esa información, la frase “que los productores vivan bien” seguirá funcionando como propósito político, pero no como resultado comprobable.

El bienestar se mide después de la cosecha

La entrega en Zacatepec responde a una crisis real y combina apoyos directos con una recuperación comercial que puede mejorar el precio del azúcar durante el próximo ciclo.

Es un avance que merece reconocerse.

Pero los productores no viven de ceremonias, padrones ni proyecciones.

Viven de lo que queda después de pagar fertilizantes, corte, transporte, agua, maquinaria y deudas.

Viven de que el ingenio liquide a tiempo.

Viven de que una sequía no destruya el año.

Y quienes cortan la caña viven del salario que reciben por poner el cuerpo en el campo.

El objetivo gubernamental es que el sector viva bien de su trabajo.

La verdadera evaluación comenzará cuando termine la siguiente zafra y pueda comprobarse cuánto de la recuperación comercial llegó realmente a las parcelas, a los jornaleros y a las familias cañeras.

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