En medio de un ecosistema multilateral profundamente polarizado, el gobierno de México refrenda su política de no aislamiento hacia la Federación Rusa. Durante el 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el canciller mexicano Roberto Velasco Álvarez sostuvo un encuentro estratégico con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. El objetivo: reforzar la cooperación económica, política y multilateral. Sin embargo, el peso del anuncio no recae solo en el encuentro, sino en quién controla el mensaje: ha sido la diplomacia rusa la encargada de hacer públicos los acuerdos alcanzados.
La semana de alto nivel en las Naciones Unidas es el escaparate geopolítico más importante del año. Que el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México dedique un espacio en la agenda para un encuentro bilateral con Serguéi Lavrov —uno de los funcionarios más sancionados por Occidente debido al conflicto en Ucrania— es un mensaje político de neutralidad activa y autonomía frente a las presiones de aislamiento promovidas por Estados Unidos y Europa.
De acuerdo con la información difundida este sábado, no por la Cancillería mexicana, sino por la Embajada de Rusia en México, la reunión se centró en «asuntos internacionales y regionales de actualidad».
El núcleo del encuentro fue la colaboración en foros multilaterales. Ambos cancilleres acordaron alinear o mantener un canal abierto en plataformas clave como el Grupo de los 20 (G20), el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y el propio sistema de Naciones Unidas.
Según la sede diplomática rusa, el diálogo bilateral no se limitó a la diplomacia de pasillo. Rusia y México reafirmaron su compromiso con las normas del derecho internacional y acordaron prestar «especial atención» a tres ejes operativos:
Sostener el diálogo político bilateral.
Ampliar la cooperación comercial y económica.
Fortalecer los lazos culturales y humanitarios.
VOCES Y DECLARACIONES
«La búsqueda colectiva de soluciones a los problemas globales actuales [ocupó un lugar central]». — Embajada de Rusia en México, sobre el acuerdo entre ambos cancilleres.
«Se prestó especial atención a los esfuerzos para sostener el diálogo político bilateral [y] ampliar la cooperación comercial». — Comunicación de la representación diplomática rusa.
Para Moscú, la fotografía y el comunicado con México valen oro puro en el terreno de las relaciones públicas internacionales: es la evidencia de que Rusia no está aislada en América Latina y mantiene socios económicos y políticos en el bloque del G20 y APEC. Para México, el encuentro reafirma la Doctrina Estrada y la política de diversificación de relaciones, pero representa un desafío diplomático constante frente a sus principales socios comerciales en Norteamérica, quienes exigen una condena más dura y un aislamiento total hacia el Kremlin.
Mientras Rusia capitaliza mediáticamente este encuentro para proyectar normalidad internacional, la información proporcionada deja vacíos críticos sobre la postura mexicana. La información proviene exclusivamente de la embajada rusa. Se desconoce cuáles fueron las prioridades o condicionantes planteadas por el canciller Roberto Velasco desde la óptica del Estado mexicano. El comunicado omite cualquier mención a la invasión en Ucrania o a las sanciones internacionales. No queda claro si el tema fue evitado deliberadamente para mantener la armonía de la reunión o si simplemente fue censurado de la versión pública por la diplomacia rusa.



