El Ayuntamiento de San Juan del Río reconoció como Patrimonio Cultural Inmaterial una tradición sostenida desde 1994 por Mercedes Ramírez Ávila y la comunidad. Sin embargo, la administración municipal no informó sobre presupuesto, inventario, programa de transmisión generacional ni medidas concretas de salvaguardia.
San Juan del Río, Qro., 31 de Octubre del 2026.— El Ayuntamiento de San Juan del Río declaró Patrimonio Cultural Inmaterial del municipio al Traslado Anual del Fuego Patrio desde Dolores Hidalgo, Guanajuato. La decisión reconoce formalmente una tradición que la ciudadanía ha mantenido viva durante más de tres décadas, aunque también deja una pregunta incómoda para el gobierno de Roberto Cabrera Valencia: ¿qué hará, además de tomarse la fotografía, para garantizar que sobreviva?
La llama no fue encendida por la administración municipal ni ha llegado cada año gracias a un acuerdo de Cabildo. El mérito principal pertenece a Mercedes Ramírez Ávila, quien desde 1994 ha impulsado el recorrido entre la Cuna de la Independencia Nacional y San Juan del Río.
Son 32 años de trabajo ciudadano antes de que el Ayuntamiento decidiera colocarle un sello institucional.
Durante la sesión ordinaria, la autoridad municipal entregó un reconocimiento a Ramírez Ávila. La síndica Rosalba Ruiz Ramos destacó su convicción, perseverancia y disciplina, además de señalar que el Fuego Patrio representa la lucha por la Independencia, la libertad y la dignidad nacional.
El reconocimiento es legítimo. Lo cuestionable es que el gobierno de Cabrera haya difundido la declaratoria como si el acto administrativo fuera suficiente para garantizar el futuro de una tradición que sobrevivió durante décadas gracias a la voluntad de sus participantes.
Una declaratoria no equivale a proteger una tradición
El Ayuntamiento no detalló en la información difundida si la decisión estará acompañada por un presupuesto específico, un inventario documental, un programa de formación para jóvenes, reglas para la participación comunitaria o una dependencia responsable de asegurar la continuidad del traslado.
Tampoco explicó si se integrará un archivo histórico con testimonios, fotografías y registros del recorrido; si habrá apoyo permanente para traslados, uniformes, atención médica y seguridad; o si Mercedes Ramírez y las personas que realizan esta práctica tendrán participación directa en su administración.
Estas omisiones no son menores. De acuerdo con la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, proteger una tradición supone identificarla, documentarla, investigarla, preservarla, promoverla y transmitirla a las nuevas generaciones. También requiere medidas jurídicas, técnicas, administrativas y financieras.
La propia UNESCO establece que las comunidades y las personas que crean, mantienen y transmiten una manifestación cultural deben desempeñar el papel principal en su salvaguardia. El patrimonio inmaterial no pertenece al gobierno que firma la declaratoria, sino a la comunidad que lo practica.
Por eso, el problema no es que el Cabildo haya reconocido al Traslado del Fuego Patrio. El problema es confundir reconocimiento con protección y ceremonia con política cultural.
El riesgo de convertir la tradición en propaganda
La administración de Roberto Cabrera enfrenta ahora la obligación de demostrar que la declaratoria no será empleada únicamente como decoración política durante las celebraciones de septiembre.
Si el municipio no publica un programa de salvaguardia, la medida corre el riesgo de convertirse en otro acto protocolario: discursos sobre identidad, fotografías con la antorcha y ningún instrumento que garantice recursos y continuidad cuando cambie el gobierno.
La autoridad debe informar cuánto dinero destinará, qué área será responsable, cómo participará la ciudadanía y qué mecanismos evitarán que la tradición sea utilizada como escaparate partidista. También debe explicar cómo se formará a una nueva generación capaz de mantener el recorrido cuando quienes hoy lo organizan ya no puedan hacerlo.
El patrimonio no se conserva con aplausos. Se conserva con presupuesto, archivos, organización comunitaria y reglas públicas.
La declaratoria representa una oportunidad para proteger el Traslado del Fuego Patrio, pero también exhibe la lentitud institucional: el gobierno municipal llegó después de que la ciudadanía realizó durante 32 años el trabajo que ahora el Ayuntamiento pretende capitalizar ceremonialmente.
Reconocimiento póstumo a Roque Alfredo Osornio
En la misma sesión, el Cabildo aprobó entregar un reconocimiento público póstumo al investigador sanjuanense Roque Alfredo Osornio Ríos, académico de la Universidad Autónoma de Querétaro y ganador, en 2016, de un Premio Nacional de Investigación.
El síndico José Francisco Landeras Layseca destacó su trayectoria y aportaciones académicas. El homenaje recupera la memoria de un investigador relevante para San Juan del Río, aunque el Ayuntamiento tampoco informó si su legado será incorporado a programas educativos, archivos municipales o actividades permanentes de divulgación.
Ese es precisamente el desafío de la administración de Cabrera: dejar de tratar la cultura y la memoria como una sucesión de reconocimientos y convertirlas en políticas públicas verificables.
Mercedes Ramírez y quienes han realizado el Traslado del Fuego Patrio no necesitan que el gobierno se apropie de su esfuerzo. Necesitan recursos, participación, documentación y garantías para que la tradición continúe.
La llama ya estaba encendida mucho antes de Roberto Cabrera. Ahora le corresponde demostrar que su gobierno hará algo más que posar junto a ella.




