Un equipo de arqueólogos de Guatemala anunció la identificación de Sak Tahn Waak, cuyo nombre significa «Zorro de Pecho Blanco», un matemático y astrónomo maya que vivió alrededor del año 700 d.C. y que desarrolló una fórmula para calcular unidades de tiempo mediante complejos estudios astronómicos y matemáticos.
El descubrimiento fue realizado en el sitio arqueológico San Bartolo Xultún, ubicado en el norte de Guatemala, cerca de la frontera con México. La identidad del científico fue determinada a partir del análisis de glifos localizados en un mural hallado en este antiguo asentamiento, reconocido por sus pirámides, plazas y campos para el juego de pelota, a unos 40 kilómetros del Parque Nacional Tikal.
Un nombre propio detrás del conocimiento maya
Durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Cultura, el coordinador del proyecto arqueológico, Boris Beltrán, destacó que se trata de un hallazgo sin precedentes.
«Es la primera vez en el mundo que se conoce el nombre de un matemático maya, comparable con otros pensadores de la Antigüedad», afirmó.
El arqueólogo y epigrafista Franco Rossi, integrante del proyecto, explicó que Sak Tahn Waak habría dedicado 2 mil 920 días —casi ocho años— a observar los movimientos de Venus y Marte, registrando sus trayectorias y realizando cálculos matemáticos que dieron origen a una fórmula para medir meses, años y ciclos planetarios.
Una firma excepcional en la ciencia maya
El descubrimiento tiene un valor singular porque el investigador dejó plasmada su autoría en las inscripciones.
En un mural localizado en 2010 se identificaron alrededor de 50 inscripciones, entre ellas nueve glifos relacionados con una fórmula para calcular el tiempo. Uno de ellos incluye la frase «así dice el Zorro de Pecho Blanco», lo que permitió vincular directamente el trabajo científico con su autor.
La arqueóloga María Belén Méndez, quien no participó en el proyecto, señaló que este tipo de evidencia es poco común dentro de la tradición maya.
Explicó que anteriormente se habían encontrado firmas de artistas o gobernantes, pero pocas veces un investigador había dejado registrado su nombre en un trabajo científico.
A su juicio, esta firma representa además un cambio significativo respecto a la tradición oral predominante en la cultura maya, al otorgar un carácter permanente al conocimiento escrito.
Dieciséis años para confirmar su identidad
Los especialistas señalaron que fueron necesarios 16 años de investigación para confirmar que los glifos correspondían al mismo personaje y establecer con certeza su identidad.
Se cree que Xultún funcionó como un complejo residencial donde habitaban escribas y sus familias, lo que explicaría la presencia de documentos y registros relacionados con la astronomía, las matemáticas y la medición del tiempo.
Un hallazgo de alcance mesoamericano
El ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, Luis Méndez Salinas, calificó el descubrimiento como un acontecimiento histórico tanto para Guatemala como para toda Mesoamérica.
El funcionario destacó que la combinación de disciplinas como la arqueología y la epigrafía permitió poner nombre a una persona que hace más de mil años dedicó su vida a observar los astros, comprender sus movimientos y desarrollar herramientas para medir el tiempo.
El hallazgo aporta una nueva perspectiva sobre el nivel de desarrollo científico alcanzado por la civilización maya y ofrece una rara oportunidad de reconocer a uno de los intelectuales que contribuyeron al conocimiento astronómico y matemático de Mesoamérica, cuya obra ha permanecido oculta durante más de un milenio.


