Kuri inauguró el XXXII CNIR; el sector plantea convertir su peso económico en reconocimiento institucional
Por: Daniela Altamirano
Santiago de Querétaro, Qro., 10 de septiembre de 2026.— Detrás de cada congreso hay un montador que instala la tarima a las cinco de la mañana, un técnico de audio, un transportista, una cocina que prepara ochocientas comidas y un proveedor que rentó las sillas. Esa cadena, casi siempre invisible, fue el argumento con el que el gobernador Mauricio Kuri González inauguró el XXXII Congreso Nacional de la Industria de Reuniones en el Teatro Metropolitano del Querétaro Centro de Congresos.
«Esta industria significa mucho más que ocupar un recinto o llenar habitaciones de hotel», señaló. «Cada reunión pone en movimiento a agencias, restaurantes, transportistas, comercios, proveedores, montadores, técnicos, productores y trabajadores de muchos otros sectores.»
El encuentro reúne a más de 800 profesionales del sector y proyecta una derrama superior a los 40 millones de pesos. Se desarrolla del 9 al 12 de septiembre, con Costa Rica como país invitado.
El argumento de sede
Kuri González enumeró lo que ofrece el estado en términos de espacios: recintos, oferta hotelera, haciendas, casonas, viñedos y gastronomía. Y describió el modelo de negocio en una frase: aquí se pueden cerrar negocios, hacer contactos, recorrer los Pueblos Mágicos o compartir una cena en la región de vinos.
«Aquí van a encontrar un estado que trabaja, que cumple y que sabe recibir a sus visitantes», agregó, con una invitación directa a que los asistentes regresen con más eventos.
El presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, dio la bienvenida y apeló al mismo terreno: capacidad, conectividad y un entorno de tranquilidad para el desarrollo de negocios.
El planteamiento del sector: convertir el peso en reconocimiento
La intervención con mayor contenido de fondo vino del presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones, Luis Díaz Pascual, que dedicó buena parte de su mensaje a un problema de la propia industria.
Señaló que el sector representa más de 443 mil millones de pesos al año y, en la cifra que expuso, el 9.84% del Producto Interno Bruto nacional. Los dos datos no cuadran entre sí: con el tamaño actual de la economía mexicana, ese monto se aproxima más al 1.3%, cifra cercana al 1.84% que el propio consejo ha manejado en otras comunicaciones. Es posible que el porcentaje corresponda a la participación del sector dentro del PIB turístico. El congreso no lo precisó.
La aparente contradicción ilumina, sin proponérselo, el diagnóstico que el propio Díaz Pascual planteó a continuación. Dijo que el reto del sector es transformar su peso económico en mayor reconocimiento institucional, sus experiencias en mejores estándares y su capacidad de organización en una estrategia nacional de competitividad.
Y enumeró cinco prioridades: competitividad, profesionalización, medición, sostenibilidad e innovación.
La tercera de esa lista, la medición, es exactamente lo que está en juego cuando dos cifras sobre el mismo sector difieren en un factor de cinco. Una industria que no puede establecer con precisión cuánto vale tiene más difícil pedir política pública a su medida.
Sobre la elección de sede, Díaz Pascual fue explícito: «Querétaro representa muchas de las cualidades que hoy exige la competencia global. Ubicación estratégica, dinamismo empresarial, vocación productiva, infraestructura, talento, mucho talento, seguridad, calidad de vida y una clara capacidad para articular esfuerzos.»
Lo que sigue en el programa
El congreso continúa hasta el sábado 12 con conferencias magistrales, talleres, paneles simultáneos y mesas de negocio B2B. Entre los temas centrales figuran la sostenibilidad, la profesionalización y la inteligencia artificial aplicada a la organización de eventos.
Costa Rica participa como primer país invitado de honor en las 32 ediciones del encuentro, con foco en el intercambio de prácticas de turismo sostenible.
El dato que definirá si esta sede rindió no aparecerá esta semana. El 72% de quienes asisten tiene capacidad de decisión sobre dónde se realizarán los eventos de sus organizaciones, y esa decisión se toma con meses de anticipación.




