La diputada panista atribuyó a la Federación el desabasto y la falta de personal denunciados en unidades de Querétaro. El movimiento, sin embargo, incluye demandas salariales, prestaciones y cuestionamientos a la dirigencia sindical.
SANTIAGO DE QUERÉTARO, Qro. 14 de Agosto del 2026.— La diputada local Leonor Mejía Barraza exigió al Gobierno federal atender las denuncias de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social en Querétaro sobre falta de medicamentos, materiales hospitalarios, equipamiento y personal suficiente para atender a los derechohabientes.
El posicionamiento de la legisladora del Partido Acción Nacional surge después de las movilizaciones realizadas por personal médico, de enfermería y administrativo en distintos puntos del estado.
Durante la noche del 8 de octubre, trabajadores bloquearon Paseo 5 de Febrero frente al Hospital General Regional número 1. El 13 de octubre, cientos de empleados marcharon desde ese hospital hasta Los Arcos para reiterar sus demandas de medicamentos, insumos, contratación de personal y mejores condiciones laborales.
También se registraron protestas del personal del Hospital General de Zona número 3 de San Juan del Río, cuyos participantes denunciaron escasez de materiales, medicamentos y equipo en condiciones insuficientes para prestar el servicio.
Mejía delimita responsabilidades
Leonor Mejía argumentó que la atención de los derechohabientes del IMSS corresponde directamente al Gobierno federal y pidió evitar que las responsabilidades se diluyan entre instituciones.
Recordó que Querétaro no transfirió sus servicios estatales al modelo IMSS-Bienestar y continúa operando su sistema de salud por medio de las autoridades locales. Esto significa que los hospitales y clínicas del IMSS conservan una administración distinta a los servicios estatales.
La legisladora afirmó que los trabajadores asegurados no deberían pagar con sus propios recursos los medicamentos que el Instituto tiene la obligación de suministrar.
“No es justo que un trabajador que cumple puntualmente con sus aportaciones tenga que gastar de su bolsillo para comprar medicamentos que deberían entregarle gratuitamente”, declaró.
También consideró inaceptable que las familias enfrenten retrasos en consultas, intervenciones quirúrgicas o tratamientos debido a la falta de personal e insumos.
El reclamo de los trabajadores es más amplio
Aunque el pronunciamiento de Mejía se concentra en el desabasto y la responsabilidad federal, las movilizaciones del personal del IMSS tienen un origen más amplio.
Las demandas incluyen un mejor incremento salarial, cobertura de plazas vacantes, homologación de prestaciones, entrega de uniformes correspondientes a 2025 y 2026, mantenimiento de instalaciones y rechazo a decisiones de la dirigencia sindical.
El desacuerdo salarial se originó por el incremento global de 6.8 por ciento aprobado por el Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social: 2.9 por ciento directamente al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones.
Parte del personal considera insuficiente el aumento directo al salario y ha cuestionado la representación de su dirigencia sindical.
Por ello, presentar las protestas exclusivamente como una crisis de medicamentos dejaría fuera una parte sustancial del conflicto laboral que detonó las movilizaciones.
IMSS reconoce los problemas operativos y anuncia diálogo
El Instituto respondió que la atención a los derechohabientes se mantiene garantizada y aseguró que trabaja con el sindicato en asuntos como abastecimiento de medicamentos e insumos, tiempos de espera, mantenimiento de instalaciones, cobertura de plazas y trato digno.
También informó que los trabajadores decidirían sobre el incremento salarial mediante una consulta celebrada este 14 de octubre, con voto personal, libre, directo y secreto.
La respuesta institucional reconoce que existen problemas operativos que deben atenderse, pero no proporciona un diagnóstico específico de las unidades de Querétaro ni cifras desglosadas sobre medicamentos faltantes, plazas vacantes, cirugías diferidas o tiempos de espera.
Tampoco se ha informado públicamente qué compromisos concretos, responsables y fechas surgieron de las mesas de diálogo para resolver las carencias denunciadas en el estado.
El posicionamiento también tiene una carga partidista
Mejía utilizó las protestas para contrastar la actuación de la Federación con el sistema estatal encabezado por el gobernador Mauricio Kuri.
La diputada aseguró que el Gobierno de Querétaro trabaja para fortalecer su infraestructura y atención médica, mientras reclamó que la Federación “haga lo propio” en sus hospitales y clínicas.
La división administrativa es real: los servicios estatales y el IMSS operan bajo autoridades y esquemas diferentes. Sin embargo, el boletín de la legisladora no presentó indicadores que permitan comparar objetivamente el abasto, los tiempos de espera, la cobertura de personal o la calidad de la atención entre ambos sistemas.
Su pronunciamiento debe entenderse, por tanto, como una postura política de respaldo a las demandas del personal y de señalamiento al Gobierno federal, no como una evaluación técnica de los servicios de salud en Querétaro.
Reconocimiento al personal, pero faltan respuestas medibles
La legisladora reconoció a médicos, enfermeras y demás trabajadores del IMSS que continúan prestando servicios pese a las limitaciones denunciadas.
“El reclamo no es contra ellos, sino contra las autoridades federales que tienen la obligación de garantizar medicamentos, equipamiento, insumos y personal suficiente”, señaló.
Más allá de la disputa partidista, las protestas colocaron sobre la mesa problemas que requieren respuestas verificables. El IMSS debe transparentar, por unidad médica, los porcentajes de recetas surtidas, materiales faltantes, vacantes, equipos fuera de servicio, cirugías aplazadas y tiempos de atención.
Sin esos datos, el debate corre el riesgo de quedar atrapado entre dos discursos: el de una oposición que atribuye toda la responsabilidad a la Federación y el de una institución que asegura mantener la atención sin explicar detalladamente el estado de sus hospitales.
Quienes cotizan al Seguro Social no necesitan una guerra de comunicados. Necesitan saber cuándo estarán disponibles sus medicamentos, cuánto deberán esperar por una consulta y si el personal cuenta con lo necesario para atenderlos sin poner en riesgo su salud.




