Por: Redacción de LYPmultimedios
Peñamiller, Qro., 14 de julio de 2026.— Hay municipios que aparecen en los mapas de desarrollo económico de Querétaro como una nota al pie. Peñamiller es uno de ellos: mientras el estado presume records de inversión extranjera y crecimiento industrial, más de la mitad de su población —56.5%, según la medición más reciente del Coneval— vive en condiciones de pobreza. Ahí, en la comunidad de Adjuntas de Higueras, Luis Humberto Fernández Fuentes, aspirante a coordinar los Comités Estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Querétaro, sostuvo ayer una Asamblea Informativa que resultó, más que un mitin, un ejercicio de escucha sobre las carencias más elementales de la Sierra Gorda queretana.
Lo que Peñamiller puso sobre la mesa
No fueron demandas abstractas. Los habitantes que dialogaron con Fernández Fuentes le hablaron de caminos y puentes en mal estado, y de una sensación compartida: la de vivir al margen de la atención tanto del gobierno estatal como del municipal. Es una queja con historial: Peñamiller ha figurado durante más de una década entre los municipios de la Sierra Gorda y el semidesierto queretano con mayor rezago social, junto a Pinal de Amoles, Tolimán y Landa de Matamoros, zonas donde el Coneval ha documentado carencias persistentes en infraestructura carretera, electrificación y agua potable.
Fernández Fuentes se comprometió a «realizar las gestiones necesarias ante las autoridades encargadas» para que esas demandas sean atendidas, de acuerdo con el reporte de su equipo. Es una promesa de gestión, no una facultad de gobierno: conviene decirlo con precisión, porque el cargo que busca Fernández Fuentes es una coordinación interna del partido Morena, no un puesto en la administración pública. Su capacidad real de resolver baches y puentes dependerá, en los hechos, de su influencia política y de la respuesta de los gobiernos municipal y estatal, no de una atribución formal.
El discurso: soberanía, transformación y un «Sueño Queretano»
En su intervención, Fernández Fuentes utilizó a Peñamiller como ejemplo de una idea que ha repetido en cada parada de su gira —Ezequiel Montes, Tequisquiapan, Pedro Escobedo, Amealco— desde que se registró como aspirante: la de un «Sueño Queretano» que, dijo, busca «distribuir la riqueza que hay en el estado para todos los municipios y sus comunidades». Señaló que Peñamiller cuenta con «grandes tesoros naturales» —el aceite de orégano, la nuez y la damiana— que, en su lectura, no han recibido las herramientas necesarias para convertirse en una economía local sólida.
Es una lectura que tiene sustento territorial. Peñamiller es, en efecto, productor histórico de orégano y damiana en la región semidesértica de Querétaro, un renglón económico que convive con una tensión menos visible: en abril de este año, la Secretaría de Economía revocó ocho concesiones mineras en el municipio, como parte de una revisión más amplia que canceló 21 en todo el estado; una de ellas estuvo vinculada al cateo de una mina presuntamente clandestina en la comunidad de La Plazuela, donde autoridades federales investigaron la posible extracción ilegal de mercurio. El contraste no es menor: mientras se cancelaba la extracción irregular de minerales, la conversación de ayer giró en torno a cómo capitalizar, en cambio, los productos del campo que sí generan sustento local.
Una parada más en un camino más largo
Fernández Fuentes llega a esta etapa con un perfil que combina la trayectoria académica —es doctor en Administración Pública, con estudios en Harvard y la Universidad Complutense de Madrid— y una carrera dentro del proyecto de la Cuarta Transformación: fue titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, y después senador de la República por el bloque PT-Morena. Hoy es diputado federal con licencia, mientras compite por la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación en Querétaro, una figura organizativa que la dirigencia nacional de Morena considera clave en la ruta hacia la definición de la candidatura a la gubernatura de 2027.
Peñamiller fue, en ese sentido, una parada más de un recorrido que ya ha pasado por municipios con perfiles muy distintos: de la vocación vitivinícola de Ezequiel Montes a la discusión fiscal de Tequisquiapan, y ahora la pobreza rural de la Sierra Gorda. Es, también, la prueba de que el proyecto que Fernández Fuentes intenta construir necesitará algo más que discursos de unidad: necesitará mostrar, en los próximos meses, si las gestiones prometidas en comunidades como Adjuntas de Higueras se traducen en algo más que otra visita documentada en un boletín.
Lo que queda pendiente
La pregunta que Peñamiller debería poder hacerle a cualquier aspirante —de Morena o de cualquier otro partido— no es si escuchó, sino qué hará con lo escuchado. ¿Ante qué autoridad exactamente se gestionarán los caminos y puentes solicitados? ¿En qué plazo? ¿Quién dará seguimiento si la coordinación estatal termina en otras manos? Son las preguntas que, en un municipio donde más de la mitad de la población vive en pobreza, valen más que cualquier promesa de soberanía o transformación.