Ulises Gómez De la Rosa invita al PAN  a actuar desde la legalidad frente al tema de Santa Rosa Jauregui

Santa Rosa Jáuregui no pide nacer de nuevo: exige recuperar el municipio que la historia le arrebató

Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Querétaro, 22 de julio de 2026.Santa Rosa Jáuregui no está pidiendo que el Congreso le invente una nueva identidad. Está exigiendo que el Estado reconozca una historia municipal que, de acuerdo con la investigación documental impulsada por el diputado Ulises Gómez de la Rosa, nunca debió ser borrada.

Esa diferencia jurídica y política se ha convertido en el centro de una discusión que vuelve a colocar a Santa Rosa frente a una decisión histórica.

El legislador de Morena sostiene que la iniciativa presentada no busca crear el municipio número 19 de Querétaro mediante el procedimiento tradicional. Su propuesta parte de otra premisa: Santa Rosa Jáuregui ya era municipio y su desaparición nunca cumplió con el procedimiento constitucional correspondiente.

Si esa interpretación es aceptada por el Congreso, la votación no requeriría una reforma constitucional aprobada por mayoría calificada. Bastarían 13 votos, es decir, la mayoría simple de las 25 diputadas y diputados que integran la LXI Legislatura.

La discusión ya no sería entonces si Santa Rosa cumple los requisitos para convertirse en municipio, sino si Querétaro está dispuesto a reparar una decisión que, según los documentos estudiados, permanece jurídicamente incompleta desde hace casi cien años.

No crear un municipio, sino reparar una ilegalidad

Ulises Gómez afirmó que la estrategia del PAN y del Gobierno estatal se construyó sobre una lectura equivocada: que la iniciativa pretende constituir un municipio completamente nuevo.

Desde esa interpretación, Acción Nacional ha cuestionado la viabilidad financiera, los estudios técnicos y las condiciones administrativas que necesitaría la nueva demarcación.

Pero el diputado sostiene que esos argumentos no responden al fondo de la propuesta.

“Lo que hoy se plantea no es la creación de un municipio, sino la reparación de un acto que nunca se realizó conforme a la legalidad ni a la Constitución”, afirmó.

La iniciativa parte de una investigación desarrollada durante más de dos años en archivos de la Legislatura, el Gobierno estatal, el Municipio de Querétaro y la Universidad Autónoma de Querétaro.

De acuerdo con Gómez de la Rosa, la documentación encontrada demuestra que Santa Rosa Jáuregui aparecía reconocida como municipio en la configuración territorial vigente en 1931 y que su eliminación posterior no fue acompañada por el procedimiento constitucional necesario.

La tesis modifica por completo la conversación.

Si Santa Rosa nunca desapareció legalmente, no tendría que demostrar que merece convertirse en municipio. Tendría que exigir que se reconozca una condición que le fue retirada mediante un acto jurídicamente cuestionable.

La historia no es un detalle administrativo

Para las personas que viven en Santa Rosa Jáuregui, la municipalización no es únicamente una discusión de artículos, votos o expedientes.

Significa recuperar identidad, representación política y capacidad para decidir sobre un territorio que ha crecido mientras continúa administrado como una delegación del Municipio de Querétaro.

La zona reúne comunidades rurales, desarrollos habitacionales, actividad industrial, comercio, patrimonio cultural y una población con demandas propias en materia de agua, movilidad, seguridad, infraestructura y servicios públicos.

Sin embargo, las decisiones centrales continúan tomándose desde la capital municipal.

La reivindicación plantea que Santa Rosa pueda contar con un ayuntamiento, presupuesto y autoridades directamente responsables ante su población.

No se trata únicamente de cambiar el nombre de una oficina administrativa. Se trata de modificar la relación entre una comunidad y el poder público.

Durante décadas, las personas habitantes de Santa Rosa han escuchado que sus problemas forman parte de una agenda más amplia del municipio capitalino. La propuesta obliga a preguntar si esa estructura ha sido suficiente para responder a un territorio con identidad y necesidades diferenciadas.

El PAN reconocería, en los hechos, el terreno de la disputa

Ulises Gómez interpreta la reacción del PAN como una confirmación indirecta de la fortaleza de la iniciativa.

El legislador considera que Acción Nacional se preparó para enfrentar una reforma constitucional que necesitara una mayoría calificada y que pudiera ser detenida con los votos del bloque gobernante.

La presentación de una ruta basada en la reivindicación jurídica habría cambiado ese cálculo.

Si la propuesta puede resolverse mediante mayoría simple, el debate deja de depender exclusivamente del PAN y se traslada a la capacidad de construir 13 votos dentro del Pleno.

La discusión política ya no sería únicamente entre Morena y Acción Nacional. También obligaría a cada diputada y diputado a expresar públicamente si está dispuesto a reparar la supuesta irregularidad histórica.

El PAN puede sostener diferencias jurídicas y administrativas. Lo que difícilmente podrá justificar es que la iniciativa permanezca congelada sin discusión, dictamen ni votación.

Cuando existe una investigación documental de esta dimensión, la respuesta democrática no debería ser el silencio legislativo.

Debería ser abrir los archivos, discutir las pruebas y permitir que el Pleno asuma una decisión frente a la ciudadanía.

Los estudios técnicos sí existen, sostiene el promovente

El legislador rechazó que la propuesta carezca de estudios técnicos o financieros.

Aseguró que estos elementos fueron incorporados en las dos iniciativas presentadas y que, aunque no se trate de crear un nuevo municipio, existe información para analizar la viabilidad de la transición.

El señalamiento es relevante porque uno de los principales argumentos contra la reivindicación ha sido la posibilidad de que Santa Rosa no cuente con recursos suficientes para sostener un gobierno municipal.

Pero la autonomía no puede evaluarse únicamente desde el costo de crear una administración.

También debe analizarse cuánto produce el territorio, qué ingresos genera, qué actividad económica concentra y qué proporción de los recursos regresa actualmente a sus comunidades.

Santa Rosa cuenta con zonas industriales, desarrollos inmobiliarios, actividad comercial y una posición estratégica dentro del crecimiento de la capital queretana.

La pregunta no es solo cuánto costaría reconocerla como municipio.

También es cuánto aporta actualmente y quién decide sobre esos recursos.

La reivindicación municipal puede abrir una discusión más amplia sobre justicia fiscal, distribución territorial e inversión pública.

Trece votos pueden cambiar la historia

La mayoría simple que plantea Ulises Gómez transforma el escenario legislativo.

Con 13 votos, la propuesta podría avanzar sin depender de una mayoría constitucional reforzada. Esto obligaría a construir un acuerdo entre distintas fuerzas y, especialmente, dentro del propio grupo legislativo de Morena.

El diputado llamó a las y los legisladores identificados con el grupo político del diputado federal Gilberto Herrera a no permitir que diferencias internas afecten la causa de Santa Rosa Jáuregui.

El mensaje revela que la disputa no se encuentra únicamente frente al PAN.

También atraviesa a Morena.

“Aquí no se trata de grupos, de militancias o de revanchas políticas; se trata de hacer justicia a un pueblo que ha esperado casi cien años”, sostuvo.

La advertencia busca separar la causa comunitaria de las rivalidades personales o corrientes internas.

Quienes apoyan la municipalización consideran que votar contra la iniciativa por diferencias entre grupos significaría colocar los cálculos partidistas por encima del interés de Santa Rosa.

El reto para Morena será demostrar que puede sostener una causa territorial más allá de sus divisiones internas.

Una fuerza política que habla de devolver poder al pueblo tendría dificultades para explicar por qué una comunidad con una demanda histórica no logró reunir los votos de sus propios representantes.

La comisión no puede convertirse en una congeladora

La iniciativa se encuentra en la Comisión de Puntos Constitucionales, cuya falta de sesiones o dictamen ha impedido que el tema avance hacia el Pleno.

Gómez de la Rosa sostiene que la Ley Orgánica del Poder Legislativo contempla mecanismos para evitar que una propuesta permanezca detenida indefinidamente.

La Mesa Directiva podría intervenir para que las 25 diputadas y diputados conozcan el asunto y asuman públicamente una posición.

El planteamiento toca un problema frecuente dentro de los congresos: iniciativas relevantes pueden quedar archivadas no porque hayan sido rechazadas mediante argumentos, sino porque una comisión simplemente no las discute.

Esa práctica evita el costo político de votar en contra.

Nadie rechaza formalmente la propuesta, pero tampoco permite que avance.

En el caso de Santa Rosa Jáuregui, mantener la iniciativa en espera significa prolongar una discusión que lleva décadas y que ahora cuenta con una investigación histórica, argumentos jurídicos y una demanda comunitaria organizada.

La Legislatura debe debatir.

Quienes estén a favor tendrán la oportunidad de defender la restitución. Quienes estén en contra deberán explicar con claridad por qué consideran que los documentos y argumentos presentados no son suficientes.

Lo que ya no resulta justificable es impedir que la discusión llegue al lugar donde deben tomarse las decisiones: el Pleno.

La vía judicial permanece abierta

El diputado informó que también prepara acciones legales ante tribunales federales.

La ruta jurisdiccional permitiría explorar si la posible desaparición irregular de Santa Rosa Jáuregui puede ser revisada judicialmente y si existen omisiones actuales que afecten sus derechos colectivos.

El anuncio aumenta la presión sobre el Congreso.

La reivindicación podría resolverse mediante una decisión política y legislativa asumida por las y los representantes de Querétaro o terminar trasladándose a tribunales que determinen si el Estado incumplió durante décadas una obligación constitucional.

La vía judicial no sustituye la conversación pública, pero puede impedir que el expediente vuelva a quedar sepultado.

También coloca un límite temporal a la estrategia de aplazamiento: si el Congreso no decide, otras instituciones podrían ser llamadas a revisar el caso.

La causa pertenece a Santa Rosa

La reivindicación ha sido impulsada políticamente por Ulises Gómez, pero no puede reducirse a su trayectoria, aspiraciones o confrontaciones partidistas.

La causa pertenece a las personas que viven en Santa Rosa Jáuregui.

Son ellas quienes enfrentan diariamente las consecuencias de depender de decisiones tomadas desde otra estructura municipal.

Son ellas quienes deben determinar si desean un ayuntamiento propio, qué modelo de gobierno necesitan y cuáles deberían ser las prioridades de una eventual transición.

La municipalización puede transformar servicios, presupuesto, identidad política y representación. Por ello, el proceso debe incorporar participación comunitaria, información pública y diálogo territorial.

El reconocimiento histórico no debería sustituir la consulta contemporánea.

Al contrario: reparar una injusticia exige escuchar a quienes heredaron sus consecuencias.

Una oportunidad para hacer justicia territorial

Querétaro se acerca a una decisión que puede trascender la coyuntura partidista.

Reconocer a Santa Rosa Jáuregui como municipio permitiría reparar, según la tesis presentada, una ilegalidad histórica y devolver capacidad de decisión a una comunidad que ha crecido sin recuperar plenamente su representación política.

La iniciativa también puede convertirse en un precedente nacional sobre la manera en que los congresos revisan decisiones territoriales heredadas y enfrentan omisiones acumuladas durante décadas.

El PAN deberá decidir si mantiene una estrategia de contención o participa en la construcción de una salida institucional.

Morena deberá demostrar que sus divisiones internas no pesan más que una causa que afirma defender.

Y cada integrante de la Legislatura tendrá que asumir que abstenerse, ausentarse o impedir el dictamen también constituye una posición política.

Santa Rosa Jáuregui no pide un privilegio.

Pide que los documentos sean revisados, que la historia sea escuchada y que el Congreso decida si una comunidad puede recuperar aquello que, según la investigación presentada, nunca debió perder.

La discusión ya no puede quedar archivada.

Después de casi cien años, Santa Rosa merece que sus representantes levanten la mano, expresen sus razones y permitan que la justicia histórica deje de ser una promesa.

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