Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 6 de julio de 2026.— La discusión por la venta de predios municipales en Querétaro sumó una nueva crítica desde el Congreso local. El diputado de Movimiento Ciudadano, Paul Ospital Carrera, afirmó que el gobierno municipal debería recortar gastos en privilegios antes que vender terrenos destinados a parques y áreas verdes.
El legislador cuestionó la intención de obtener alrededor de 150 millones de pesos mediante la venta de predios que, según señaló, fueron donados por desarrolladores para crear espacios públicos y de convivencia.
La frase política que colocó sobre la mesa fue directa: el municipio debería recortar gastos, no árboles.
Para Ospital, vender estos terrenos implica quitarle a las familias queretanas la posibilidad de contar con parques, áreas verdes y espacios de esparcimiento en sus colonias.
El diputado advirtió que el problema es todavía más grave si esos predios pueden terminar siendo adquiridos por los mismos desarrolladores que originalmente los entregaron como parte de obligaciones urbanas.
Predios donados: de promesa pública a posible negocio privado
Ospital explicó que este tipo de terrenos son entregados al municipio como áreas de donación para beneficiar a la ciudadanía. En teoría, deberían traducirse en parques, jardines, canchas, espacios recreativos o equipamiento comunitario.
Por eso cuestionó que el municipio busque venderlos como una salida financiera.
Un predio donado no es un sobrante urbano. Es una promesa de ciudad.
Para una colonia, un terreno así puede significar la única oportunidad de tener un parque cercano, un espacio para niñas y niños, un punto de encuentro vecinal o una zona verde que ayude a mejorar la calidad de vida.
Cuando ese suelo se vende, la ciudad no solo pierde metros cuadrados. Pierde posibilidades.
En un municipio con crecimiento acelerado, presión inmobiliaria y déficit de espacios públicos en distintas zonas, cada predio destinado a área verde adquiere un valor que no puede medirse únicamente en pesos.
El precio comercial de un terreno no siempre refleja su valor social.
La alternativa de Ospital: recortar burocracia, comunicación y camionetas
El diputado sostuvo que el municipio de Querétaro podría obtener prácticamente el mismo monto que busca recaudar por la venta de predios si reduce gastos en tres rubros: burocracia, comunicación social y adquisición de vehículos de lujo.
De acuerdo con las cifras expuestas por Ospital, el municipio cuenta con 25 secretarías, cuyos titulares representarían un gasto anual cercano a 30 millones de pesos.
También señaló que el gasto en comunicación social habría registrado un sobreejercicio de 99 millones de pesos.
A ello sumó la adquisición de 14 camionetas de lujo, con un costo aproximado de 19 millones de pesos.
“Tan solo con estos tres rubros se pueden generar cerca de 148 millones de pesos”, afirmó.
El planteamiento instala una pregunta incómoda para el gobierno municipal: si hace falta dinero, ¿por qué empezar vendiendo patrimonio público y no revisando primero el gasto político-administrativo?
La crítica no es menor. En tiempos de presión financiera, la ciudadanía suele aceptar ajustes cuando percibe que el gobierno también se aprieta el cinturón. Pero la molestia crece cuando se habla de vender terrenos para parques mientras se mantienen gastos que pueden leerse como privilegios.
La ciudad necesita áreas verdes, no solo ingresos inmediatos
La venta de predios municipales ha encendido un debate más amplio sobre el modelo urbano de Querétaro.
Por un lado, el gobierno municipal puede argumentar necesidades financieras, proyectos públicos o administración de activos. Por otro, legisladores y voces críticas advierten que vender suelo público puede resolver un problema inmediato, pero crear una pérdida permanente para la ciudad.
Un municipio puede recuperar dinero. Recuperar suelo público es mucho más difícil.
Las áreas verdes no son únicamente espacios bonitos. También cumplen funciones ambientales y sociales: reducen calor, permiten infiltración de agua, mejoran convivencia, ofrecen descanso, ayudan a la salud mental y fortalecen la vida comunitaria.
En una ciudad que enfrenta lluvias más intensas, movilidad saturada y crecimiento inmobiliario constante, perder terrenos que podrían convertirse en parques puede tener consecuencias a largo plazo.
Por eso, Ospital planteó que la salida no debe ser vender, sino reformar las reglas para impedir que gobiernos municipales conviertan áreas verdes y de esparcimiento en recursos financieros.
Urge reformar el Código Urbano
El diputado de Movimiento Ciudadano llamó a reformar el Código Urbano para impedir que los gobiernos municipales puedan vender terrenos destinados a áreas verdes y espacios de convivencia.
La propuesta busca cerrar una puerta legal que, según el legislador, permite que predios entregados para beneficio público terminen sujetos a decisiones financieras o inmobiliarias.
La discusión legislativa podría convertirse en una prueba de fondo: si todos los partidos dicen defender los parques, tendrán que demostrarlo en la ley.
Una reforma al Código Urbano permitiría establecer candados más claros sobre el destino de predios donados, áreas verdes, equipamiento urbano y espacios públicos.
También obligaría a discutir qué debe pasar cuando un municipio afirma que no puede mantener, desarrollar o equipar esos terrenos. ¿Debe venderlos? ¿Debe permutarlos? ¿Debe abrir consulta pública? ¿Debe destinarlos obligatoriamente a infraestructura social?
Ese debate es urgente porque Querétaro no está creciendo en abstracto. Crece sobre suelo concreto, con decisiones que afectan a colonias y familias reales.
Gasto público y derecho a la ciudad
La postura de Ospital conecta dos discusiones que suelen tratarse por separado: presupuesto y desarrollo urbano.
En realidad, están profundamente relacionadas.
Cuando un gobierno decide gastar más en comunicación social, estructura burocrática o vehículos oficiales, también está definiendo qué no se financia: parques, mantenimiento, banquetas, drenaje, alumbrado, seguridad comunitaria o espacios deportivos.
Cada peso público tiene una historia. Y cada predio público también.
El fondo del reclamo es que el municipio no debería financiarse sacrificando espacios que pertenecen al futuro de la ciudad.
La ciudadanía puede entender que haya necesidades presupuestales. Lo que difícilmente acepta es que la primera respuesta sea vender aquello que debía servirle.
La pregunta que queda al municipio
La exigencia de Ospital se suma a otras voces que han pedido suspender, cancelar o transparentar la venta de predios municipales en Querétaro.
El gobierno municipal tendrá que responder con claridad: qué predios se pretenden vender, cuánto valen, qué uso tenían previsto, qué beneficio público se perdería, por qué no se utilizaron para parques y qué otras alternativas financieras se analizaron antes.
También deberá explicar si revisó primero gastos administrativos, comunicación social, compras de vehículos y estructura interna.
Porque si el municipio pide sacrificar áreas verdes, primero debe demostrar que ya sacrificó privilegios.
La discusión apenas empieza, pero el mensaje político ya quedó instalado: en una ciudad que necesita más parques, más sombra, más convivencia y más espacios comunitarios, vender terrenos destinados al bienestar público puede convertirse en una factura difícil de justificar.
Querétaro no solo necesita crecer. Necesita conservar espacios para vivir mejor.
Y en esa ecuación, un árbol puede valer más que una campaña publicitaria, una camioneta oficial o una oficina más en el organigrama.