El dictamen propone que la Secretaría de Cultura lleve actividades y materiales a espacios del transporte público; todavía debe pasar por el pleno y no incluye presupuesto, metas ni un modelo de ejecución.
Querétaro, Qro., 14 de agosto de 2026.— La Comisión de Movilidad Sustentable y Tránsito del Congreso de Querétaro aprobó un dictamen para exhortar al Poder Ejecutivo estatal a desarrollar políticas de promoción de la lectura en paraderos y otros espacios relacionados con el transporte público.
La propuesta fue presentada por la diputada Juliana Hernández Quintanar y recibió el respaldo de quienes participaron en la sesión encabezada por Enrique Correa Sada, presidente de la comisión. También estuvieron presentes Blanca Flor Benítez Estrada, integrante del órgano legislativo, y los diputados invitados Teresita Calzada Rovirosa y Eric Silva Hernández.
El acuerdo plantea que la Secretaría de Cultura estatal acerque la lectura a las personas durante sus tiempos de espera y sus trayectos cotidianos. No obstante, la aprobación en comisión no significa que la medida ya esté en vigor: el dictamen deberá ser votado por el pleno antes de remitirse al Poder Ejecutivo.
Además, por tratarse de un exhorto, su contenido no es jurídicamente vinculante. La Secretaría de Cultura puede atenderlo, modificar su alcance o no implementarlo. El documento tampoco crea por sí mismo una partida presupuestal.
Libros, actividades o contenidos digitales: el modelo sigue sin definirse
Enrique Correa sostuvo que la propuesta puede contribuir a mejorar los hábitos de lectura y aprovechar el tiempo que las personas destinan a trasladarse hacia escuelas, centros de trabajo y otras actividades.
Teresita Calzada propuso incorporar información sobre conciertos de la Orquesta Filarmónica, exposiciones, cursos gratuitos y lecturas colectivas. Blanca Benítez, por su parte, estimó que durante las horas de mayor demanda una persona puede permanecer entre 17 y 40 minutos en el transporte público.
El boletín legislativo no identifica la fuente de esa estimación ni distingue entre tiempo de espera, recorrido y transbordo. Tampoco define cómo se instrumentaría la promoción de la lectura: libreros comunitarios, préstamo de ejemplares, códigos QR, intervenciones artísticas, clubes de lectura o campañas temporales.
Cada formato requeriría condiciones distintas de operación. Los libros físicos, por ejemplo, necesitarían resguardo, reposición y protección frente a la lluvia o el vandalismo. Los contenidos digitales dependerían de conectividad, dispositivos y medidas de accesibilidad. Las actividades presenciales exigirían personal, horarios y coordinación con la Agencia de Movilidad.
Para evaluar el proyecto también sería necesario establecer cuántos paraderos serían intervenidos, bajo qué criterios se elegirían, qué presupuesto se destinaría y cómo se medirían sus resultados. El número de materiales colocados no demostraría, por sí solo, que aumentó la lectura entre las personas usuarias.
Los datos nacionales exigen una lectura más precisa
Correa calificó como “alarmantes” los indicadores de lectura en México, pero durante la sesión no presentó cifras específicas de Querétaro ni un diagnóstico sobre los hábitos de quienes utilizan el transporte público.
Los resultados más recientes del Módulo sobre Lectura del INEGI muestran un panorama más matizado. En 2025, ocho de cada diez personas alfabetas de 12 años o más declararon haber leído al menos un libro, revista, periódico, historieta, página de internet, foro o blog. Entre la población de 12 a 24 años, el porcentaje alcanzó 89.1 por ciento.
El 62.5 por ciento de la población encuestada dijo haber leído libros; 45.7 por ciento, páginas de internet, foros o blogs; 29.6 por ciento, revistas; 24.8 por ciento, periódicos, y 20.9 por ciento, historietas, cómics o mangas.
Estos datos tienen cobertura nacional y no permiten conocer por separado la situación de Querétaro. Además, el INEGI modificó en 2025 la metodología, amplió la medición a personas desde los 12 años y extendió su cobertura a ámbitos urbanos y rurales, por lo que los resultados abren una nueva serie estadística y no deben compararse directamente con años anteriores.
La ausencia de un diagnóstico local no invalida la promoción cultural en los paraderos, pero sí limita la posibilidad de establecer objetivos verificables y determinar qué tipo de materiales responderían mejor a las características de las personas usuarias.
Cuatro iniciativas sobre grúas siguen pendientes
En asuntos generales, Blanca Benítez pidió dar seguimiento a cuatro iniciativas relacionadas con la Ley de Servicios Auxiliares del Transporte Público del Estado, particularmente en materia de grúas, arrastre, salvamento y depósitos vehiculares.
La legisladora propuso instalar mesas de trabajo para analizar conjuntamente los proyectos, tres de los cuales —señaló— fueron presentados por fuerzas políticas distintas. También afirmó haber recibido solicitudes de concesionarios de grúas y transportistas de carga interesados en que avance la discusión.
Enrique Correa respondió que la comisión remitió las iniciativas a los 18 ayuntamientos para conocer las problemáticas de cada municipio. Indicó que todavía espera las respuestas por escrito antes de elaborar un proyecto de dictamen y que también se solicitará la opinión de la Agencia de Movilidad.
La legislación vigente señala que los servicios de salvamento y arrastre corresponden originalmente al Estado y pueden prestarse directamente o mediante concesionarios. La Agencia de Movilidad tiene atribuciones sobre las concesiones, tarifas y reglas de asignación.
El boletín no detalla el contenido de las cuatro iniciativas, sus diferencias ni los puntos que han impedido dictaminarlas. Por ahora, el compromiso expresado consiste en continuar su análisis durante las próximas semanas.
Seguridad ciclista también llega a la comisión
Teresita Calzada planteó finalmente la necesidad de revisar la seguridad de quienes utilizan la bicicleta con fines laborales, deportivos o recreativos. Mencionó solicitudes ciudadanas para conectar ciclovías y reforzar la protección de ciclistas.
La intervención no estuvo acompañada por una iniciativa o acuerdo sometido a votación. La diputada anunció que enviará a la comisión diversas solicitudes de gestión para su revisión.
Así, el único asunto formalmente dictaminado en la sesión fue el exhorto sobre lectura en paraderos. Su eventual impacto dependerá de la aprobación del pleno y, posteriormente, de que la Secretaría de Cultura transforme una recomendación legislativa en un proyecto con presupuesto, responsables, cobertura y mecanismos de evaluación.


