Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 30 de junio de 2026.— Para una persona enferma, la tecnología médica no es un lujo. Es la diferencia entre saber a tiempo qué tiene o esperar semanas con dolor, incertidumbre y miedo. Bajo esa lógica, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció una inversión de alrededor de 20 mil millones de pesos para modernizar el equipamiento del IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar.
El llamado “salto tecnológico” incluye la compra de nuevos equipos de diagnóstico, camas hospitalarias, reconstrucción de quirófanos, incorporación de tecnología de alta especialidad y la creación de la primera unidad pública de cirugía fetal en el país.
La promesa de fondo es sencilla de entender: que el hospital público tenga mejores herramientas para diagnosticar más rápido, operar mejor y atender a más pacientes sin obligarlos a peregrinar de clínica en clínica.
Durante la conferencia matutina, Sheinbaum explicó que la inversión contempla equipo ya adquirido y compras previstas para este año, sin contar lo que pueda sumarse entre 2027 y 2030.
“La inversión que estamos haciendo en equipamiento de lo que ya se compró y lo que se va a hacer este año es de alrededor de 20 mil millones de pesos, sin contabilizar lo que podamos seguir comprando del 2027 al 2030”, detalló.
El anuncio busca responder a una de las quejas más comunes de quienes usan el sistema público: estudios que tardan demasiado, equipos insuficientes, hospitales saturados y pacientes que deben trasladarse largas distancias para obtener un diagnóstico especializado.
Cuando falta un resonador, un tomógrafo o un quirófano funcional, no solo falta una máquina: falta tiempo. Y en salud, el tiempo puede cambiarlo todo.
En el caso del IMSS, su director general, Zoé Robledo Aburto, informó la adquisición de 17 resonadores magnéticos de última generación para hospitales de segundo y tercer nivel en entidades como Baja California, Chihuahua, Chiapas, Ciudad de México, Coahuila, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Tamaulipas y Sonora.
Estos equipos permitirán aumentar la capacidad de atención de 80 a 150 estudios por semana, además de reducir los tiempos de exploración. De acuerdo con lo informado, algunos estudios podrán realizarse en lapsos de 10 a 15 minutos, lo que disminuye el estrés del paciente y permite atender casi al doble de personas al día.
Para quien espera una resonancia por sospecha de tumor, daño neurológico, lesión grave o enfermedad compleja, esa reducción no es un dato técnico: es una respuesta más rápida en un momento de angustia.
Los nuevos resonadores también reducen el uso de helio, al pasar de consumos de 50 a 100 litros a solo siete, además de contar con túneles más amplios para mayor comodidad de las y los pacientes.
En el ISSSTE, el director general Martí Batres Guadarrama informó la adquisición de 2 mil 275 nuevas camas, con una inversión de 205 millones de pesos. De ese total, ya fueron instaladas mil 75 camas en 33 unidades hospitalarias.
Las camas son eléctricas, impermeables, retardantes al fuego, antibacteriales y cuentan con controles internos y externos para personal médico y pacientes.
Puede parecer un cambio menor frente a equipos de alta tecnología, pero no lo es. Una cama hospitalaria segura y funcional también forma parte de la dignidad de la atención. Para una persona mayor, una paciente recién operada o alguien con movilidad limitada, la diferencia entre una cama vieja y una cama adecuada se siente en el cuerpo.
Batres también informó una inversión de 93 millones de pesos para reconstruir tres quirófanos en Monterrey, Nuevo León, acompañados por 85 nuevos equipos, entre ellos carros rojos, monitores de signos vitales, aspiradores gástricos, unidades de anestesia, microscopios oftalmológicos, lámparas quirúrgicas, mesas quirúrgicas y una unidad de electrocirugía avanzada.
La cirugía no depende solo del médico. También depende del quirófano, del monitor, de la anestesia, de la lámpara, de la mesa y de que todo funcione en el momento exacto. Modernizar quirófanos significa reducir riesgos y ampliar capacidad para intervenciones que no pueden esperar.
Uno de los anuncios más relevantes fue presentado por el director general del IMSS Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, quien confirmó la creación de la primera Unidad Nacional de Cirugía Fetal pública, ubicada en el Hospital Regional de Alta Especialidad “Dr. Gustavo A. Rovirosa Pérez”, en Villahermosa, Tabasco.
Esta unidad permitirá realizar cirugías a fetos dentro del útero, con el objetivo de mejorar el pronóstico al momento del nacimiento. Hasta ahora, se han realizado tres procedimientos y existen siete casos más en protocolo de estudio.
La cirugía fetal pública representa un cambio profundo: procedimientos que parecían reservados para medicina privada o altamente concentrada pueden empezar a abrirse paso en el sistema público. Para familias que enfrentan un embarazo de alto riesgo, esta capacidad puede significar esperanza donde antes había resignación.
El IMSS Bienestar también avanza en la incorporación de 174 equipos de alta especialidad, con una inversión superior a 4 mil millones de pesos. Entre ellos se contemplan cinco aceleradores lineales, 117 mastógrafos con inteligencia artificial, cinco resonadores magnéticos y 47 tomógrafos, incluidos tres con simuladores.
Este punto es clave para entender el tamaño del reto. IMSS Bienestar atiende a población sin seguridad social, es decir, a personas que muchas veces tienen menos opciones para pagar estudios privados o trasladarse a hospitales especializados. Llevar tecnología a ese sistema puede reducir una brecha histórica entre quien puede pagar y quien debe esperar.
Sheinbaum también planteó la creación de un Centro de Imagen, con una idea concreta: que viajen las imágenes de los estudios hacia especialistas, no los pacientes.
En términos simples, esto significa que una persona podría hacerse un estudio en una unidad médica y que la imagen sea interpretada por un especialista a distancia. Para comunidades alejadas, eso puede evitar traslados costosos, días perdidos de trabajo y esperas innecesarias.
La presidenta sostuvo que el equipamiento debe ir acompañado de especialistas capaces de operarlo e interpretarlo. Afirmó que su gobierno trabaja en la contratación de más personal médico especializado y que existe presupuesto para ello.
Ese será uno de los puntos que definirá si el salto tecnológico funciona o se queda a medias. Comprar equipos es indispensable, pero no suficiente. Se necesitan médicos especialistas, técnicos capacitados, mantenimiento, insumos, agenda eficiente, conectividad, electricidad estable y procesos claros para que las máquinas no terminen subutilizadas.
La inversión anunciada abre una posibilidad importante para la salud pública mexicana: reducir tiempos de diagnóstico, acercar tecnología a regiones con menos acceso y fortalecer hospitales que durante años trabajaron con equipo limitado.
Pero también deja una responsabilidad pública: la ciudadanía tendrá que ver resultados en citas más rápidas, estudios disponibles, cirugías realizadas y hospitales que funcionen mejor.
Porque la modernización no se mide solo en millones invertidos ni en equipos comprados. Se mide en la madre que recibe un diagnóstico a tiempo, en el adulto mayor que encuentra una cama digna, en el paciente que entra a un quirófano funcional, en la mujer que accede a una mastografía y en la familia que ya no tiene que vender lo poco que tiene para pagar un estudio privado.
El salto tecnológico anunciado por Sheinbaum puede ser una de las apuestas más importantes del sistema público de salud. Ahora el reto será que esa tecnología no se quede en la conferencia, sino que llegue a la camilla, al diagnóstico y a la vida de los pacientes.