Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 8 de julio de 2026.— La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una batería de 12 indicadores económicos para defender el desempeño de la economía mexicana y sostener que el modelo de la llamada Cuarta Transformación no solo mantiene estabilidad macroeconómica, sino que también ha logrado elevar salarios, fortalecer el consumo y sostener la confianza de inversionistas.
Desde la conferencia matutina, “Las mañaneras del pueblo”, la mandataria afirmó que los resultados económicos del país se explican por tres ejes: responsabilidad en el gasto público y la inversión pública, cuidado de los indicadores macroeconómicos y continuidad del Humanismo Mexicano, concepto con el que su gobierno resume la política de aumento salarial, programas sociales y distribución del ingreso.
“Es primero, ser muy responsable en el gasto público y en la inversión pública, lo segundo garantizar los indicadores macroeconómicos y lo tercero es el Humanismo Mexicano”, puntualizó.
La presidenta colocó el contraste con el periodo neoliberal como eje de su explicación. Afirmó que durante 36 años no se incrementó de manera suficiente el salario mínimo y sostuvo que, de no haberse elevado, México no tendría hoy el mismo nivel de capacidad adquisitiva ni los resultados que presume su administración.
El mensaje político fue claro: el gobierno busca convertir los datos económicos en defensa del modelo social que heredó de Andrés Manuel López Obrador y que Sheinbaum afirma profundizar.
Los 12 indicadores que presentó el Gobierno federal
De acuerdo con el comunicado de Presidencia, los indicadores destacados por Sheinbaum fueron:
- México se coloca entre los 10 países con mayor Inversión Extranjera Directa.
- México ocupa el primer lugar entre países de la OCDE con mayores incrementos a los salarios reales desde 2018, según la lectura presentada por el Gobierno federal.
- México registra la segunda tasa de desempleo más baja de la OCDE, con 2.7 por ciento, solo detrás de Japón.
- Empleo formal récord en junio de 2026, con 22 millones 779 mil 704 puestos afiliados al IMSS.
- Salario base de cotización histórico, con 669.1 pesos diarios, 6.4 por ciento por encima del año anterior.
- Intercambio comercial México–Estados Unidos histórico, con 839 mil millones de dólares.
- Exportaciones récord, con 723 mil millones de dólares.
- Crecimiento de la inversión fija, con avance anual de 5.9 por ciento en abril de 2026.
- Consumo privado al alza, con crecimiento de 2.1 por ciento anual.
- Actividad económica con tendencia creciente y nuevo máximo.
- Actividad industrial con repunte en abril, hasta su mayor nivel desde octubre de 2024.
- Inflación a la baja, con 3.6 por ciento, su menor nivel en ocho meses.
La lista está diseñada para mostrar una economía con varios motores simultáneos: inversión, empleo, salarios, comercio, consumo, producción e inflación controlada.
El gobierno intenta construir una narrativa de economía resistente: un país que crece en confianza externa, sostiene empleo y aumenta ingresos reales pese a presiones internacionales.
Inversión extranjera: México entra al top 10 mundial
Uno de los datos más relevantes es la entrada de México al grupo de las 10 economías con mayor flujo de inversión extranjera directa.
El secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, detalló que México captó 41 mil millones de dólares en IED, cifra que, de acuerdo con el gobierno, muestra confianza en las políticas de la presidenta y estabilidad financiera en el país.
El dato coincide con el Informe de Inversión Mundial 2026 de UNCTAD, que ubica a México en el lugar 10 global, por debajo de economías como Estados Unidos, Singapur, Hong Kong, China, Brasil, Reino Unido, Alemania, Canadá y Emiratos Árabes Unidos.
Pero el dato también debe leerse con cuidado.
La inversión extranjera es una buena noticia, pero no es desarrollo automático.
Una parte importante de la IED reciente ha estado asociada a reinversión de utilidades de empresas ya instaladas. Eso demuestra confianza de quienes ya operan en México, pero también plantea un reto: atraer más inversión nueva, más proyectos greenfield, más proveedores locales y más cadenas de valor de alto contenido tecnológico.
México está en el mapa del capital global. La pregunta es si logrará quedarse ahí y convertir esa posición en desarrollo interno.
El T-MEC como telón de fondo
El buen dato de inversión llega en un momento especialmente sensible: la presión sobre el T-MEC.
El comercio entre México y Estados Unidos alcanzó 839 mil millones de dólares, una cifra histórica que, según el gobierno, confirma a México como principal socio comercial de su vecino del norte. Las exportaciones mexicanas al mundo también alcanzaron un récord de 723 mil millones de dólares.
Estos datos muestran la fuerza exportadora mexicana, pero también su nivel de dependencia estratégica de Norteamérica.
México comercia más que nunca con Estados Unidos justo cuando el tratado que sostiene buena parte de esa relación entra en una etapa de revisión anual.
Ese es el punto delicado. Si el T-MEC mantiene reglas claras, México puede consolidar la inversión y el nearshoring. Si se vuelve una negociación permanente, con reglas de origen más estrictas, tensiones por insumos chinos, controles laborales o presiones arancelarias, las decisiones de inversión pueden retrasarse.
La economía mexicana tiene cifras fuertes, pero su margen de estabilidad dependerá en buena medida de cómo gestione la relación comercial con Estados Unidos.
Salarios: el corazón del discurso social
Sheinbaum defendió que el aumento del salario mínimo ha sido una de las claves del dinamismo económico.
Recordó que en 2018 el salario mínimo mensual era de alrededor de 2 mil 800 pesos, mientras que actualmente supera los 9 mil 400 pesos mensuales, de acuerdo con la exposición presidencial.
También afirmó que, si no hubiera habido incremento salarial, la población no tendría la capacidad adquisitiva actual.
La presidenta vinculó directamente el aumento de salarios con el consumo: cuando la gente tiene más recursos, compra; cuando compra, activa la economía.
Esa es la tesis económica del Humanismo Mexicano: elevar ingresos desde abajo para que el mercado interno respire.
No es solo un argumento social. Es un argumento de demanda interna.
Durante años, el salario mínimo fue tratado como variable de contención inflacionaria y costo laboral. La 4T lo convirtió en eje de legitimidad política y ahora Sheinbaum lo presenta como instrumento de crecimiento.
El desafío será mantener esa recuperación salarial sin perder competitividad, sin presionar informalidad y sin que los incrementos se diluyan por costo de vivienda, transporte, alimentos o servicios básicos.
Empleo formal: récord en junio
El director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, informó que al 30 de junio se registraron 22 millones 779 mil 704 puestos de trabajo afiliados al Instituto, la cifra más alta para un mes de junio desde que se tiene registro.
De acuerdo con el IMSS, durante junio se crearon 61 mil 23 empleos; de diciembre de 2025 a junio de 2026 se sumaron 262 mil 628; y en los últimos 12 meses, de junio de 2025 a junio de 2026, se generaron 454 mil 38 puestos.
Del total de empleos afiliados, 9 millones 195 mil 693 corresponden a mujeres, es decir, 40.4 por ciento.
Además, se reportó la incorporación de 237 mil 627 trabajadores de plataformas digitales, un dato relevante porque integra a una parte del trabajo contemporáneo que durante años operó en zonas grises de protección laboral.
El empleo formal no solo mide cuántas personas trabajan; mide cuántas tienen acceso a seguridad social, cotización, prestaciones y protección institucional.
Ese es uno de los puntos más importantes del reporte: el mercado laboral aparece como uno de los pilares del desempeño económico que presume el gobierno.
Salario base de cotización: ingreso formal al alza
El IMSS también reportó que el salario base de cotización alcanzó 669.1 pesos diarios, con un crecimiento anual de 6.4 por ciento y un avance de productividad de 1.96 por ciento.
Este dato es relevante porque no se refiere únicamente al salario mínimo, sino al salario registrado de trabajadores afiliados al Instituto.
En términos sociales, implica que el ingreso formal promedio continúa creciendo.
Si el salario mínimo es el piso, el salario base de cotización permite mirar cómo se mueve el ingreso dentro del empleo formal.
El reto es que ese avance no se quede en los sectores más integrados al mercado formal. México sigue arrastrando una alta informalidad laboral, y eso significa que millones de personas no necesariamente perciben el mismo nivel de protección o crecimiento salarial.
Por eso, aunque el dato del IMSS es positivo, no agota la fotografía completa del trabajo en el país.
Inflación: el dato que sostiene la narrativa
Otro indicador clave es la inflación, que de acuerdo con el gobierno llegó a 3.6 por ciento, su menor nivel en ocho meses.
Édgar Amador explicó que este descenso no habría sido posible sin acuerdos con gasolineros para mantener el precio del diésel, así como con productores, productoras, comercializadores y comercializadoras de alimentos, incluido el jitomate.
La inflación baja es fundamental para la narrativa presidencial porque permite sostener el argumento de que los salarios pueden subir sin perder poder adquisitivo de inmediato.
Un aumento salarial solo cambia la vida de una familia si los precios no se comen ese aumento.
Por eso, el gobierno intenta presentar la combinación de salarios al alza e inflación descendente como prueba de que su modelo social no genera desorden macroeconómico.
La lectura oficial es que México puede elevar ingresos, mantener consumo, atraer inversión y sostener estabilidad de precios.
La pregunta para los próximos meses será si esa combinación se mantiene frente a presiones externas, tipo de cambio, alimentos, energía y la relación comercial con Estados Unidos.
Consumo e inversión: señales de movimiento interno
El secretario de Hacienda indicó que la inversión creció 5.9 por ciento anual en abril de 2026, su mejor resultado desde julio de 2024, mientras que el consumo privado creció 2.1 por ciento respecto al año anterior.
También señaló que al sumar consumo más inversión se observa un incremento de 2.1 por ciento en la actividad económica, con tendencia al alza desde enero, además de un repunte de la actividad industrial.
Estos datos buscan mostrar que la economía no depende únicamente de exportaciones o inversión extranjera, sino que también tiene movimiento interno.
La clave para México será equilibrar dos motores: mercado externo fuerte y mercado interno con poder adquisitivo.
Si uno falla, el otro debe sostener parte del dinamismo. Por eso los programas sociales y el salario mínimo son presentados por Sheinbaum como instrumentos económicos, no solo como política social.
Humanismo Mexicano: economía con narrativa política
Sheinbaum insistió en que el modelo actual se diferencia del neoliberalismo por una mayor distribución de la riqueza, reducción de la desigualdad y salida de 13.5 millones de personas de la pobreza, según la narrativa oficial.
La presidenta defendió que los Programas para el Bienestar no son compra de voto, sino una política que fortalece el consumo y distribuye ingreso.
El gobierno está intentando disputar la idea misma de estabilidad económica: ya no solo como disciplina fiscal, sino como bienestar con poder de compra.
Ese es el centro político de la mañanera.
No se trató únicamente de presentar números. Se trató de decir que esos números son resultado de una visión ideológica distinta: menos contención salarial, más transferencias sociales, más inversión pública, más comercio exterior y más defensa de la estabilidad macroeconómica.
La otra lectura: cifras fuertes, crecimiento todavía exigente
Aunque los indicadores presentados son favorables, el panorama económico mexicano no está libre de tensiones.
El país enfrenta bajo crecimiento, incertidumbre por el T-MEC, retos de inversión privada nacional, presiones en infraestructura, energía, agua, seguridad y condiciones logísticas para sostener el nearshoring.
También hay una diferencia importante entre atraer inversión extranjera y lograr que esa inversión se traduzca en productividad, mejores salarios generalizados y desarrollo regional.
México puede tener datos fuertes y, al mismo tiempo, retos estructurales enormes.
El gobierno apuesta por mostrar que la economía ya está en una ruta positiva. Pero la ciudadanía suele medir el desempeño con criterios más cotidianos: cuánto alcanza el salario, cuánto cuesta la despensa, si hay empleo estable, si el transporte funciona, si la vivienda es accesible y si la seguridad permite trabajar sin miedo.
Ahí se jugará la credibilidad económica del discurso.
Una economía que presume estabilidad, pero debe demostrar profundidad
La presentación de los 12 indicadores busca fijar una idea: México no está detenido.
El gobierno quiere mostrar una economía con inversión extranjera histórica, comercio récord, empleos formales en máximo, salarios reales al alza, consumo creciente, actividad industrial en recuperación e inflación descendente.
El paquete de datos fortalece a Sheinbaum en un momento donde necesita sostener confianza económica frente a empresarios, inversionistas, trabajadores y socios comerciales.
Pero el desafío es convertir indicadores en experiencia cotidiana.
La economía no se gana solo en gráficas. Se gana cuando una familia siente que su salario alcanza más, cuando una empresa invierte con confianza y cuando un joven encuentra empleo formal con futuro.
Ese será el examen de fondo.
Por ahora, Sheinbaum presentó sus números como prueba de que el Humanismo Mexicano funciona.
Los próximos meses dirán si esa narrativa logra resistir la presión del T-MEC, la competencia global por inversión y la exigencia ciudadana de que la estabilidad se traduzca en bienestar real.