Proponen equidad de género

Claudia Díaz Gayou impulsa reforma para fortalecer la participación política de mujeres en Querétaro

Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 8 de julio de 2026.— La diputada local Claudia Díaz Gayou presentó un proyecto de reforma a la Ley Electoral del Estado de Querétaro con el objetivo de fortalecer la progresividad de los derechos político-electorales de las mujeres y avanzar hacia una representación pública más equitativa en la entidad.

La iniciativa plantea consolidar una democracia más incluyente mediante reglas que no solo reconozcan la paridad en el papel, sino que busquen hacerla efectiva en los espacios donde realmente se disputa el poder.

El eje más relevante de la propuesta es que los partidos políticos postulen mujeres como candidatas a la presidencia municipal en al menos tres de los cinco municipios con mayor población del estado, además de mantener el sistema de bloques de competitividad.

La reforma toca un punto clave: no basta con postular mujeres; importa dónde se les postula y con qué posibilidades reales de ganar.

Paridad sustantiva, no solo paridad numérica

La propuesta de Díaz Gayou reconoce los avances logrados en México durante los últimos años: desde las cuotas de género hasta la llamada paridad en todo y los mecanismos para prevenir, sancionar y erradicar la violencia política contra las mujeres en razón de género.

Sin embargo, también parte de una advertencia: la igualdad formal no siempre garantiza igualdad real.

En muchos procesos electorales, los partidos cumplen con la paridad numérica, pero colocan a mujeres en espacios menos competitivos, municipios de menor peso político o candidaturas con baja probabilidad de triunfo.

Esa práctica convierte la paridad en una simulación: se cumple la regla, pero se mantiene intacta la estructura de poder.

Por eso la iniciativa apuesta por fortalecer la paridad sustantiva, es decir, una paridad que se mida no solo por el número de candidatas, sino por la calidad política de las postulaciones.

El poder municipal también debe abrirse a las mujeres

El punto central de la reforma está en las presidencias municipales.

En Querétaro, como en buena parte del país, los municipios de mayor población concentran presupuesto, visibilidad, estructura territorial, influencia partidista y proyección política.

Por eso, exigir que al menos tres de los cinco municipios más poblados tengan candidatas mujeres no es un detalle técnico: es una medida que busca disputar los espacios de mayor peso dentro del mapa electoral local.

Si las mujeres solo son postuladas donde el poder pesa menos, la democracia sigue siendo paritaria en discurso, pero desigual en los hechos.

La reforma busca impedir que las candidaturas femeninas sean relegadas a posiciones simbólicas o territorios políticamente secundarios.

También mantiene el sistema de bloques de competitividad, una herramienta diseñada para evitar que los partidos concentren candidaturas de mujeres en distritos o municipios donde históricamente tienen menos posibilidades de ganar.

Una reforma con impacto directo en los partidos

La propuesta obligaría a los partidos políticos a revisar de manera más profunda sus procesos internos de selección de candidaturas.

No se trataría únicamente de cumplir una lista equilibrada entre hombres y mujeres, sino de garantizar que las mujeres tengan presencia real en municipios estratégicos.

El mensaje a los partidos es claro: la paridad no puede administrarse desde la conveniencia electoral de las dirigencias.

Si avanza, la reforma podría modificar la manera en que los institutos políticos diseñan sus candidaturas municipales, negocian espacios internos y distribuyen oportunidades entre sus cuadros.

También podría abrir la puerta a más liderazgos femeninos con capacidad de gobernar municipios de alta población, donde se concentran problemas complejos como movilidad, seguridad, desarrollo urbano, servicios públicos, vivienda, agua, infraestructura y desarrollo económico.

Derechos políticos con piso parejo

Claudia Díaz Gayou presentó la iniciativa como parte de su compromiso con el fortalecimiento de la democracia, la igualdad de oportunidades y la ampliación de los derechos políticos de las mujeres queretanas.

El concepto de derechos político-electorales no se limita al derecho a votar. Incluye también el derecho a ser votadas, a competir en condiciones de equidad, a ejercer cargos sin violencia y a participar en la toma de decisiones públicas.

Una democracia que limita a las mujeres a candidaturas decorativas no es una democracia plenamente incluyente.

La reforma se inscribe en una discusión nacional más amplia: cómo pasar de la presencia de mujeres en boletas a la presencia de mujeres en gobiernos.

Porque la paridad no termina el día del registro de candidaturas. Se confirma cuando las mujeres llegan a los cargos, gobiernan con autonomía y no enfrentan violencia, bloqueo o subordinación dentro de sus propios partidos.

El reto de la violencia política

Aunque el boletín se concentra en las reglas de postulación, el contexto nacional obliga a mirar otro problema: la violencia política contra las mujeres.

El aumento de la participación femenina en cargos públicos y candidaturas ha venido acompañado de agresiones, amenazas, hostigamiento, violencia digital, descalificaciones de género y obstáculos dentro de partidos e instituciones.

Cuando una mujer gana espacio político, muchas veces no solo compite contra adversarios: compite contra prejuicios, redes internas y formas de violencia diseñadas para expulsarla.

Por eso, fortalecer derechos político-electorales requiere más que candidaturas. Requiere condiciones para competir, ganar y ejercer el cargo sin violencia.

La paridad sustantiva debe ir acompañada de protocolos, sanciones, financiamiento, capacitación, mecanismos de denuncia y voluntad partidista real.

Querétaro frente a una decisión democrática

La iniciativa llega en un momento en que Querétaro discute distintas reformas electorales y constitucionales que pueden modificar la forma en que se organiza la competencia política local.

En ese escenario, la propuesta de Díaz Gayou coloca la igualdad de género en el centro de la discusión electoral.

El fondo de la reforma no es favorecer a un partido ni a una persona. El fondo es impedir que la democracia queretana siga reservando sus espacios más poderosos para los mismos perfiles de siempre.

Si la iniciativa avanza, los partidos deberán asumir que la paridad no puede quedar confinada a municipios donde el costo político sea menor.

También deberán reconocer que las mujeres tienen derecho a disputar los territorios donde se define el poder real.

Más mujeres donde se decide más

La propuesta de postular mujeres en al menos tres de los cinco municipios más poblados busca corregir una desigualdad frecuente: que las mujeres sean incluidas, pero no necesariamente en los espacios de mayor competitividad o impacto.

Ese criterio puede tener un efecto importante.

Los municipios más poblados suelen tener mayor presupuesto, más exposición pública y mayor peso en la vida política estatal. Gobernarlos puede proyectar liderazgos hacia otros cargos, como diputaciones, senadurías o incluso gubernaturas.

Cerrar a las mujeres el acceso a esos municipios también limita su futuro político.

Por eso la reforma no solo se refiere a una elección. Se refiere a la construcción de trayectorias.

Una mujer que gobierna un municipio relevante puede demostrar capacidad administrativa, generar estructura política, consolidar liderazgo territorial y disputar espacios superiores en condiciones más competitivas.

La democracia también se diseña con reglas

La discusión sobre paridad suele generar resistencias bajo el argumento de que las candidaturas deben definirse únicamente por “mérito”.

Pero ese argumento ignora que durante décadas el sistema político no operó en un terreno neutral. Las redes partidistas, los pactos internos, el financiamiento, la visibilidad pública y la selección de candidaturas favorecieron históricamente a los hombres.

La igualdad no aparece sola. Se construye con reglas que corrijan desigualdades acumuladas.

La reforma de Díaz Gayou apunta justamente a eso: modificar las reglas para que las mujeres no dependan únicamente de la voluntad política de las dirigencias partidistas.

En democracia, las reglas importan porque definen quién puede competir, dónde puede competir y con qué posibilidades reales.

Una iniciativa para medir la congruencia política

La propuesta también funcionará como prueba de congruencia para los partidos.

Todos los institutos políticos suelen declarar públicamente su respaldo a la igualdad, la participación de las mujeres y la democracia incluyente. Pero el debate legislativo obligará a definir si están dispuestos a trasladar ese discurso a reglas concretas.

La paridad se presume fácil; se defiende de verdad cuando toca candidaturas competitivas.

Ahí estará el punto de tensión.

Porque postular mujeres en municipios estratégicos implica mover equilibrios internos, desplazar inercias y abrir espacios donde tradicionalmente se concentran liderazgos masculinos.

El siguiente paso

El proyecto de reforma deberá ser analizado dentro del Congreso de Querétaro y, en su caso, avanzar por el proceso legislativo correspondiente.

Por ahora, la iniciativa abre una discusión necesaria: cómo garantizar que la igualdad sustantiva no se quede en la ley, sino que se traduzca en poder real para las mujeres.

Una democracia no se mide solo por cuántas mujeres aparecen en la boleta. Se mide por cuántas pueden competir en serio, ganar, gobernar y decidir.

Claudia Díaz Gayou coloca sobre la mesa una reforma que podría cambiar la forma en que los partidos reparten las candidaturas municipales.

La pregunta ahora será si el Congreso y los partidos están dispuestos a dar el paso que sigue después de la paridad formal.

Porque la igualdad no consiste en abrir una puerta simbólica.

Consiste en entregar también las llaves de los espacios donde se decide el poder.

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