El CEO Mexicano 2026

CEO mexicano 2026: aranceles, IA y resiliencia empresarial

Por Redacción LYP / Negocios

Hubo un tiempo en que dirigir una empresa parecía consistir en crecer: vender más, abrir más unidades, exportar más, contratar más personal, ampliar planta, ganar mercado. El CEO era medido, casi exclusivamente, por su capacidad para acelerar.

Ese tiempo no desapareció, pero se volvió insuficiente.

En 2026, el liderazgo empresarial en México exige otra arquitectura mental. Ya no basta con crecer. Hay que crecer con incertidumbre comercial, con presión arancelaria, con tecnología que avanza más rápido que la cultura organizacional, con cadenas de suministro sometidas a escrutinio, con costos financieros todavía relevantes, con talento difícil de retener y con una reputación corporativa cada vez más vigilada.

El CEO mexicano de 2026 no dirige desde la comodidad de un ciclo expansivo. Dirige desde una sala de control.

Y esa diferencia cambia todo.

La 29ª Global CEO Survey de PwC México resume bien el tamaño del desafío: 63% de los CEO en México prevé que la economía global crecerá, pero solo 33% tiene la misma expectativa sobre la economía local. Es decir, los directores generales mexicanos ven oportunidades afuera, pero leen un entorno nacional mucho más limitado.

Esa brecha es el punto de partida de la nueva conversación empresarial.

México tiene ventajas: ubicación geográfica, integración con Norteamérica, capacidad manufacturera, talento técnico, red de tratados, potencial de nearshoring y una empresa privada que ha demostrado resistencia en ciclos complejos. Pero también tiene frenos: incertidumbre por el T-MEC, infraestructura desigual, presión regulatoria, inseguridad, energía, falta de talento especializado, baja productividad y una inversión privada que no termina de acelerar con la fuerza que exige el momento.

El CEO mexicano ya no puede administrar el presente como si el futuro fuera una extensión natural del pasado.

El arancel como nueva variable de dirección general

Durante años, los aranceles parecían una conversación técnica para especialistas en comercio exterior. En 2026, regresaron al escritorio del CEO.

PwC México reporta que 35% de los CEO en el país considera que su empresa puede enfrentar riesgos arancelarios en 2026, una preocupación superior a la volatilidad macroeconómica, mencionada por 26%, y a la inflación, señalada por 17%.

Ese dato es relevante porque revela un cambio de época: el riesgo comercial ya no se percibe como algo externo al negocio. Ahora forma parte de la estrategia central.

El CEO debe preguntarse si su empresa depende demasiado de un mercado, de un proveedor, de un país, de una regla de origen, de un insumo importado o de una narrativa de integración comercial que puede cambiar por decisión política.

El T-MEC sigue vigente, pero la negativa de Estados Unidos a renovarlo automáticamente en su forma actual abrió un periodo de revisiones anuales. El País reportó que la inversión privada en México representa 86% del total y equivale a 17.9% del PIB, por lo que la incertidumbre regulatoria y comercial no es un tema menor para el sector productivo.

Para una empresa, esto significa que el riesgo no solo está en pagar más aranceles. El riesgo está en no saber con suficiente anticipación qué reglas aplicarán para invertir, exportar, contratar, comprar maquinaria o rediseñar una cadena de suministro.

La incertidumbre no siempre destruye empresas. Pero sí puede detener decisiones.

El nuevo CEO debe pensar como estratega geopolítico

El empresario mexicano ya no puede darse el lujo de pensar solo en ventas, costos y operación. El entorno obliga a leer política comercial, elecciones en Estados Unidos, tensiones con China, regulación laboral, seguridad fronteriza, energía, reglas de origen y presión sobre insumos asiáticos.

Esto no significa que cada CEO deba convertirse en diplomático. Significa que debe dirigir con inteligencia geopolítica.

Una empresa que exporta a Estados Unidos ya no puede operar como si la frontera fuera únicamente un trámite logístico. Una empresa que importa componentes desde Asia no puede asumir que el contenido de origen será irrelevante. Una empresa industrial del Bajío no puede vender nearshoring como promesa si no puede demostrar trazabilidad, cumplimiento y capacidad real de integración regional.

En el nuevo ciclo, la ventaja no será solo estar en México.

La ventaja será poder demostrar por qué producir en México sigue siendo competitivo, confiable y estratégico para Norteamérica.

Ahí el CEO se vuelve narrador, operador, financiero y estratega al mismo tiempo.

Debe entender el tratado, pero también la planta. Debe hablar con bancos, pero también con proveedores. Debe leer el mercado, pero también anticipar regulación. Debe invertir en tecnología, pero sin comprar humo. Debe cuidar margen, pero sin destruir talento. Debe proteger reputación, pero sin convertir la comunicación corporativa en propaganda vacía.

El CEO mexicano de 2026 debe tener visión de 360 grados porque el riesgo ya no llega por una sola puerta.

La inversión ya no se decide con optimismo

Uno de los datos más importantes del reporte de PwC México es que 46% de los CEO a nivel local reportó menor disposición a realizar proyectos significativos de inversión ante el contexto geopolítico.

Ese dato debería ocupar la conversación de consejos de administración, cámaras empresariales, gobiernos estatales, desarrolladores industriales y bancos.

Porque una menor disposición a invertir no significa necesariamente miedo. Puede significar espera estratégica. Pero si esa espera se prolonga, se convierte en freno económico.

El problema no es solo que una empresa cancele una planta. A veces el impacto es más discreto: una línea de producción se retrasa, una maquinaria se posterga, un almacén no se amplía, un proveedor no se certifica, una contratación se congela, un crédito no se toma, una región industrial pierde ritmo.

La economía se desacelera muchas veces no por una gran ruptura, sino por miles de decisiones pequeñas tomadas con cautela.

El CEO de 2026 debe distinguir entre prudencia y parálisis.

La prudencia revisa escenarios, protege caja, renegocia condiciones y prioriza inversiones de alto retorno. La parálisis usa la incertidumbre como excusa para no transformar nada.

Y esa diferencia puede definir quién gana el siguiente ciclo.

IA: de la moda ejecutiva al retorno real

La inteligencia artificial aparece en casi todos los foros empresariales, pero todavía no siempre aparece en los estados financieros.

A escala global, PwC reporta que 30% de los CEO dice haber obtenido mayores ingresos por adopción de IA en los últimos 12 meses y 26% reporta reducción de costos; sin embargo, 56% afirma que todavía no ha visto ni mayores ingresos ni menores costos derivados de la IA.

Ese dato debe incomodar a la alta dirección.

La IA no puede seguir siendo solo una conversación de reputación, tendencia o modernidad. Si no mejora ventas, costos, productividad, servicio, control, análisis, mantenimiento, cobranza, seguridad o experiencia del cliente, entonces no es estrategia: es ornamento tecnológico.

En México, PwC señala que 54% de los CEO considera la innovación como un pilar estratégico para reinventar el modelo de negocio, pero también advierte que la mitad carece de divisiones consolidadas de venturing y apenas un tercio colabora con socios externos.

Ese contraste es crucial.

La empresa mexicana quiere innovar, pero muchas veces no tiene la estructura para hacerlo. Habla de IA, pero no tiene datos limpios. Quiere automatizar, pero sus procesos están fragmentados. Quiere dashboards, pero sus sistemas no conversan entre sí. Quiere transformación digital, pero su cultura sigue castigando el error, la experimentación y la colaboración transversal.

El CEO mexicano no necesita subirse a todas las modas tecnológicas. Necesita una pregunta más básica y mucho más seria:

¿Dónde puede la tecnología mejorar el margen, la velocidad o la calidad de decisión de la empresa?

Si la respuesta no existe, la inversión en IA será maquillaje.

Si la respuesta es clara, la IA puede convertirse en ventaja competitiva.

Resiliencia operativa: la nueva palabra del poder empresarial

Durante años, resiliencia fue una palabra usada con exceso en discursos corporativos. En 2026, recupera sentido.

Resiliencia no es aguantar por aguantar. Es diseñar una empresa capaz de operar cuando algo se rompe: un proveedor, una ruta logística, una regla comercial, una fuente de financiamiento, un sistema tecnológico, una planta, un contrato o una reputación.

PwC México coloca la resiliencia como uno de los tres factores clave para reinventar el modelo de negocio, junto con inteligencia artificial y sostenibilidad. La firma recomienda diseñar escenarios ante disrupciones arancelarias y climáticas, diversificar proveedores y robustecer la gobernanza de datos para favorecer la continuidad operativa y la estabilidad financiera.

Esta idea debe bajar a decisiones concretas.

Una empresa resiliente no depende de un solo cliente. No depende de un solo proveedor crítico. No tiene toda su información en hojas de cálculo dispersas. No improvisa sucesión. No oculta riesgos hasta que explotan. No confunde confianza con falta de controles.

Una empresa resiliente sabe cuánto puede resistir si sube un costo, si cae una venta, si tarda una cobranza, si cambia una regla de origen, si falla un sistema, si se va un ejecutivo clave o si un cliente grande exige nuevas certificaciones.

La resiliencia real es incómoda porque obliga a ver vulnerabilidades que muchas empresas prefieren no nombrar.

Pero dirigir también es eso: poner sobre la mesa lo que puede fallar antes de que falle.

El CEO mexicano frente a la reputación

La alta dirección mexicana suele hablar de finanzas, ventas, operación y crecimiento. Pero en 2026, la reputación debe entrar al mismo nivel de importancia.

PwC global reporta que 66% de los CEO afirma que en los últimos 12 meses surgieron preocupaciones de confianza de grupos de interés en al menos un área de operación del negocio.

Esto confirma algo que muchas empresas todavía subestiman: la confianza ya no es un intangible romántico. Es un activo económico.

Una empresa con mala reputación puede perder talento, clientes, financiamiento, permisos, socios, licitaciones, cobertura mediática favorable y capacidad de negociación. Una empresa confiable, en cambio, puede atravesar mejor una crisis porque no empieza desde cero cuando necesita explicar, corregir o defender una decisión.

En México, donde la relación entre empresa privada, poder político y opinión pública suele estar cargada de sospecha, el CEO debe entender que comunicar bien ya no es opcional.

Pero comunicar bien no significa presumir logros sin sustancia. Significa explicar con datos, reconocer riesgos, mostrar impacto, transparentar procesos, humanizar liderazgo y construir una narrativa coherente entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace.

La reputación corporativa se volvió una extensión de la estrategia financiera.

El liderazgo ya no puede ser individualista

El mito del CEO solitario, iluminado, dueño de todas las respuestas, está agotado.

La complejidad actual exige equipos directivos más amplios, diversos, técnicos y capaces de discutir. Finanzas debe hablar con operaciones. Recursos Humanos debe hablar con estrategia. Tecnología debe sentarse en la mesa de negocio. Legal debe anticipar, no solo corregir. Comunicación debe entender reputación y riesgo. Comercial debe traducir mercado en datos, no solo en intuición.

El CEO mexicano de 2026 no necesita parecer invulnerable. Necesita construir una organización que piense mejor que una sola persona.

Esto es especialmente importante en empresas familiares y medianas, donde muchas decisiones siguen concentradas en la figura del fundador o de una dirección general muy centralizada.

La velocidad del entorno exige institucionalizar inteligencia.

Consejos consultivos, gobierno corporativo, sucesión, indicadores, control financiero, auditoría, cultura de datos, planeación de escenarios y profesionalización de mandos medios ya no son lujos de grandes corporativos. Son herramientas de supervivencia competitiva.

De la empresa que aguanta a la empresa que se reinventa

El gran riesgo para la empresa mexicana no es solo que 2026 sea difícil. El gran riesgo es normalizar la dificultad y quedarse en modo resistencia.

Resistir es necesario, pero no suficiente.

El CEO que solo resiste puede sobrevivir al año. El CEO que reinventa puede preparar el siguiente ciclo.

La reinvención no siempre significa cambiar completamente de negocio. A veces significa redefinir clientes, automatizar procesos, profesionalizar ventas, mejorar cobranza, entrar a nuevos mercados, certificar proveedores, reducir dependencia de insumos externos, elevar contenido regional, digitalizar operaciones, rediseñar marca empleadora o construir una narrativa corporativa más sólida.

La reinvención también exige abandonar zonas cómodas.

Una empresa que durante años creció por relación puede necesitar datos. Una empresa que vendía por precio puede necesitar marca. Una empresa que exportaba sin sofisticación documental puede necesitar cumplimiento. Una empresa industrial que contrataba personal por urgencia puede necesitar employer branding. Una empresa que presume innovación puede necesitar medir retorno.

El CEO de 2026 no será recordado por repetir que el entorno era complejo. Será evaluado por lo que hizo mientras el entorno era complejo.

La pregunta central para el CEO mexicano

La pregunta ya no es simplemente: “¿cuánto vamos a crecer?”

La pregunta es más profunda:

¿Qué parte de nuestro modelo de negocio debe cambiar antes de que el entorno nos obligue a cambiarla?

Ese es el nuevo punto de dirección.

Porque el mundo empresarial entró en una fase donde la estabilidad ya no se hereda. Se construye.

México tiene una oportunidad real: consolidarse como plataforma productiva de Norteamérica, atraer inversión estratégica, fortalecer cadenas regionales, acelerar innovación, profesionalizar empresas medianas y convertir el nearshoring en productividad real.

Pero esa oportunidad no se va a materializar sola.

Necesita CEOs menos complacientes. Consejos más activos. Empresas mejor financiadas. Cadenas más trazables. Tecnología con retorno. Talento mejor gestionado. Comunicación más seria. Y una cultura empresarial que entienda que la resiliencia no es esperar a que pase la tormenta, sino rediseñar la nave antes del siguiente golpe.

El CEO mexicano de 2026 dirige entre aranceles, IA y resiliencia.

Pero, sobre todo, dirige frente a una verdad incómoda: el liderazgo empresarial ya no se mide solo por crecer.

Se mide por decidir bien cuando crecer se vuelve más difícil.

Por qué importa para las empresas

Porque el entorno de 2026 obliga a la alta dirección a abandonar la administración reactiva. Aranceles, IA, T-MEC, inversión, reputación y resiliencia ya no son temas separados; forman parte de una misma conversación estratégica. El CEO que integre esas variables tendrá ventaja sobre quien siga dirigiendo con mapas viejos.

La pregunta para el consejo directivo

¿Estamos tomando decisiones para proteger el negocio actual o para construir la empresa que necesitaremos en los próximos cinco años?

México entre los 10 principales países a donde llega IED

México entra al top 10 mundial de inversión extranjera, pero el T-MEC definirá si esa ventaja se convierte en desarrollo

Por: Sofia Peña
Ciudad de México, 7 de julio de 2026.— México recibió una señal poderosa desde el tablero económico global: el país se ubicó entre las 10 economías del mundo con mayor flujo de inversión extranjera directa en 2025, de acuerdo con el Informe de Inversión Mundial 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD.

El dato es contundente. México captó 41 mil millones de dólares en inversión extranjera directa durante 2025, por encima de los 38 mil millones de dólares registrados en 2024. Con ello avanzó del lugar 11 al lugar 10 mundial.

En el ranking, México aparece solo por debajo de economías como Estados Unidos, Singapur, Hong Kong, China, Brasil, Reino Unido, Alemania, Canadá y Emiratos Árabes Unidos.

A primera vista, la cifra parece una victoria económica. Y lo es. Pero en el momento actual no basta con celebrar que el dinero llegue.

La pregunta verdaderamente importante es si México logrará convertir esa inversión en industria propia, empleos de mayor valor, proveedores nacionales, tecnología y soberanía económica.

Porque el capital global sí está mirando a México. Pero lo mira en una era mucho más exigente.

La inversión volvió a crecer, pero ya no se reparte igual

El informe de UNCTAD muestra que la inversión extranjera directa global aumentó 6 por ciento en 2025, hasta llegar a 1.624 billones de dólares. Sin embargo, la recuperación es frágil y altamente concentrada.

Las 20 principales economías receptoras captaron más del 80 por ciento de los flujos globales. Es decir, el mundo no está repartiendo inversión de manera amplia: está concentrando capital en pocos países y en sectores cada vez más estratégicos.

México entró al club de los países que todavía logran atraer capital en una era donde la inversión se volvió más selectiva, más política y menos accesible.

Ese es el verdadero valor del dato.

Ya no se trata solo de competir con salarios bajos o ubicación geográfica. La nueva inversión busca países con infraestructura, energía, talento, seguridad jurídica, redes de proveedores, estabilidad regulatoria y acceso a grandes mercados.

México tiene varias de esas ventajas. Pero también tiene pendientes que pueden limitar su oportunidad.

El T-MEC: la infraestructura jurídica de la inversión

El gran punto de tensión está en el T-MEC.

Durante años, el tratado funcionó como una especie de garantía para los inversionistas: producir en México significaba formar parte de Norteamérica y tener acceso preferencial al mercado estadounidense.

Esa certeza fue una de las razones por las que empresas automotrices, manufactureras, logísticas, aeroespaciales y de tecnología decidieron instalarse o expandirse en territorio mexicano.

Pero ahora esa certeza entró en una zona de presión.

Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en su forma actual. El tratado sigue vigente, pero queda sujeto a revisiones anuales y a negociaciones donde Washington busca modificar reglas de origen, reducir déficits comerciales y relocalizar más producción dentro de su propio territorio.

El T-MEC no se rompió, pero dejó de ser una autopista tranquila. Ahora es una carretera con revisión política cada año.

Y para la inversión, eso pesa.

Una planta industrial no se planea para seis meses. Una línea de producción automotriz, un centro logístico, una fábrica de autopartes o un complejo de semiconductores se decide con horizontes de 10, 15 o 20 años.

Si las reglas cambian cada año, el capital puede esperar. Y cuando el capital espera, los empleos, la innovación y la transferencia tecnológica también se retrasan.

México está fuerte, pero no blindado

El dato de UNCTAD confirma que México es atractivo. Pero no significa que esté blindado.

La inversión extranjera directa de 2025 tiene un componente relevante de reinversión de utilidades. Eso quiere decir que muchas empresas que ya operan en México decidieron quedarse y reinvertir parte de sus ganancias.

Eso es positivo: muestra confianza de compañías instaladas.

Pero también obliga a una lectura más cuidadosa: México necesita más inversión nueva, no solo capital que ya estaba aquí y decide reciclarse dentro del país.

La reinversión dice: “me quedo”. La nueva inversión dice: “llego”. México necesita ambas.

Si el T-MEC se vuelve demasiado incierto, las empresas ya instaladas pueden mantener operaciones, pero los nuevos proyectos podrían irse a otro lado o aplazarse hasta tener reglas claras.

Y esa es la diferencia entre conservar posición y dar un salto histórico.

La nueva inversión ya no busca solo manufactura tradicional

El informe de UNCTAD deja otra advertencia clave: la inversión global está cambiando de dirección.

Los proyectos greenfield —es decir, inversión nueva en plantas, centros productivos o instalaciones desde cero— están creciendo con fuerza en cinco sectores estratégicos:

infraestructura de inteligencia artificial,
semiconductores,
tecnologías de transición energética,
minerales críticos,
y tecnologías avanzadas y sensibles, como biotecnología, robótica, tecnologías cuánticas y sistemas espaciales.

La inversión anunciada en estos sectores pasó de 109 mil millones de dólares en 2020 a 576 mil millones de dólares en 2025. Su participación en la inversión global greenfield pasó de 16 a 44 por ciento.

El dinero del futuro ya tiene destino: inteligencia artificial, chips, energía, minerales críticos y manufactura avanzada.

Ahí México debe tomar una decisión.

Puede seguir compitiendo como plataforma manufacturera tradicional, o puede usar su posición dentro de Norteamérica para subir de nivel industrial.

La oportunidad no está solo en ensamblar. Está en diseñar, proveer, fabricar componentes críticos, desarrollar talento técnico, integrar cadenas regionales y participar en sectores de mayor valor.

La manufactura tradicional empieza a perder terreno

UNCTAD también advierte que la inversión en manufactura fuera de esos sectores estratégicos cayó 17 por ciento entre 2015-2019 y 2021-2025.

Eso importa porque durante décadas la manufactura tradicional fue una puerta de entrada para países en desarrollo: textiles, bienes de consumo, agroindustria, equipo de transporte convencional, ensamble y producción intensiva en mano de obra.

Esa puerta se está estrechando.

Mientras tanto, México aparece en el informe como una economía que está fortaleciendo su papel como plataforma de fabricación vinculada a Estados Unidos.

Ese reconocimiento es relevante, pero también marca el límite de la estrategia.

Si México solo es plataforma, depende demasiado de decisiones ajenas. Si México construye capacidades propias, puede negociar mejor.

La diferencia está en los proveedores nacionales, la formación técnica, el contenido regional, la energía, la infraestructura y la capacidad de innovar.

Reglas de origen: el corazón de la presión estadounidense

Uno de los temas más delicados en la revisión del T-MEC será el endurecimiento de las reglas de origen, especialmente en sectores como el automotriz.

Estados Unidos busca que más componentes de los productos fabricados en Norteamérica provengan de la propia región, y particularmente de territorio estadounidense.

La lógica política es clara: Washington quiere reducir dependencia de China, proteger empleos industriales y recuperar producción.

Pero la realidad industrial es más compleja.

Un automóvil, un equipo electrónico o una maquinaria no se fabrican con piezas de un solo país. Cada producto integra cadenas de suministro extensas, proveedores especializados y componentes que pueden venir de distintas regiones del mundo.

Cambiar esa estructura exige tiempo, inversión, certificaciones, nuevos proveedores y coordinación.

Si las reglas de origen se endurecen sin una estrategia realista, el costo puede terminar en empresas, consumidores y trabajadores.

Para México, la respuesta no puede ser simplemente resistirse. Debe ser más inteligente: elevar contenido regional, fortalecer proveedores mexicanos y defender una integración norteamericana que permita competir contra Asia y Europa.

El riesgo de ser solo el atajo hacia Estados Unidos

La presión del T-MEC también refleja una preocupación de Washington: que empresas extranjeras utilicen México como atajo para entrar al mercado estadounidense sin generar suficiente valor en Norteamérica.

Ese punto debe tomarse en serio.

México no puede conformarse con ser un territorio de paso. Tiene que demostrar que la inversión que llega al país produce valor real: empleos formales, proveedores nacionales, transferencia tecnológica, capacitación, innovación y desarrollo regional.

México no debe venderse solo como puerta de entrada a Estados Unidos. Debe posicionarse como socio industrial estratégico de Norteamérica.

Eso implica fortalecer el contenido mexicano dentro de las cadenas productivas.

No basta con decir que el país es competitivo. Hay que demostrarlo con infraestructura logística, energía suficiente, agua, seguridad, Estado de derecho, parques industriales bien conectados, talento técnico y estabilidad regulatoria.

La inversión extranjera no sustituye una política industrial

Entrar al top 10 mundial es importante, pero la inversión extranjera por sí sola no resuelve el desarrollo.

Puede haber cifras récord de IED y, al mismo tiempo, bajo crecimiento económico. Puede llegar capital y no traducirse en mejores salarios. Puede haber plantas de exportación y pocos proveedores nacionales. Puede haber inversión en enclaves industriales sin impacto suficiente en comunidades cercanas.

La inversión extranjera no es desarrollo automático. Es materia prima para construir desarrollo.

Para que funcione, México necesita política industrial.

Eso significa decidir qué sectores quiere impulsar, qué regiones pueden especializarse, qué tipo de talento formar, qué infraestructura priorizar, qué incentivos ofrecer y cómo vincular a grandes empresas con pequeñas y medianas proveedoras mexicanas.

La pregunta no debe ser solamente cuántos dólares llegaron.

La pregunta debe ser cuántos proveedores mexicanos crecieron, cuántos empleos mejor pagados se crearon, cuánta tecnología se transfirió y cuántas regiones se integraron a cadenas de valor.

Querétaro y el Bajío: donde la oportunidad se vuelve territorio

La disputa por la inversión no se juega solo en los gabinetes federales ni en Washington. Se juega en los estados.

Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Baja California y el Estado de México son territorios estratégicos para capturar la nueva inversión.

En el caso de Querétaro, la oportunidad está en sectores como manufactura avanzada, aeroespacial, automotriz, logística, tecnologías industriales y servicios especializados.

Pero para aprovecharla se requieren condiciones concretas.

La inversión no aterriza en discursos. Aterriza en carreteras, energía, agua, talento, seguridad, vivienda y ciudades que funcionan.

Un parque industrial no puede operar sin electricidad confiable. Una planta avanzada no puede crecer sin técnicos especializados. Una empresa exportadora no puede competir si la logística se encarece por inseguridad o saturación vial. Una región no puede atraer talento si no ofrece vivienda, transporte y calidad de vida.

Ahí está la conexión entre inversión, ciudad y política pública.

El capital global ahora también mira la política

UNCTAD advierte que los gobiernos están adoptando políticas de inversión cada vez más activas, específicas y condicionales.

En 2025 se registró un récord de 229 medidas de política de inversión en el mundo. La mayoría fue favorable a inversionistas, pero no desde una lógica de apertura total, sino desde prioridades estratégicas: energía limpia, infraestructura digital, manufactura avanzada, minerales críticos y sectores sensibles.

Los países desarrollados también han reforzado mecanismos de revisión y control sobre inversiones extranjeras, especialmente cuando están involucrados activos estratégicos.

La inversión dejó de ser solo una decisión empresarial. Ahora también es una decisión geopolítica.

Eso coloca a México en una posición compleja.

Por un lado, puede beneficiarse de la relocalización y de la necesidad estadounidense de producir más cerca. Por otro, puede quedar atrapado entre presiones de Estados Unidos, intereses de China, reglas del T-MEC, controles de origen y competencia global por sectores estratégicos.

México debe navegar ese tablero con una política económica sofisticada. Ni ingenuidad globalista ni nacionalismo aislado. Integración inteligente con defensa del interés nacional.

La oportunidad del “Plan México”

En este escenario, cualquier estrategia nacional de inversión debe ir más allá de la promoción.

México necesita pasar del discurso del nearshoring a una estrategia integral de país.

Eso significa identificar sectores prioritarios, formar talento, acelerar infraestructura, generar energía limpia y confiable, elevar contenido nacional, reducir trámites, mejorar seguridad y dar certidumbre jurídica.

La oportunidad no es simplemente atraer empresas. La oportunidad es construir un ecosistema industrial mexicano dentro de Norteamérica.

El Plan México puede funcionar si se vuelve una hoja de ruta real, medible y coordinada con estados, universidades, cámaras empresariales, sindicatos, municipios y comunidades.

Pero si se queda en narrativa, el capital global puede llegar sin transformar de fondo la estructura productiva del país.

El T-MEC como defensa de la soberanía económica

Hay una lectura política de fondo.

En México, la discusión sobre el T-MEC suele presentarse como una negociación comercial. Pero es más que eso.

El tratado es la infraestructura jurídica que sostiene buena parte de la posición mexicana en el nuevo mapa de inversión.

Sin T-MEC estable, México pierde parte de su atractivo. Con T-MEC fuerte, México puede consolidarse como pieza central de Norteamérica.

Defender el T-MEC no significa subordinación. Significa defender una herramienta que puede servir para construir soberanía económica.

La soberanía no se construye aislándose. Se construye teniendo más industria nacional, más capacidad tecnológica, más proveedores propios, más empleos de calidad y más margen de negociación.

La mejor defensa de México frente a la presión externa es convertirse en un país industrialmente indispensable.

México ya está en el mapa; ahora debe quedarse ahí

El informe de UNCTAD no es una medalla para presumir sin contexto. Es una fotografía de oportunidad y advertencia.

México está entre los 10 mayores receptores de inversión extranjera directa del mundo, pero compite en una era turbulenta, donde la inversión se concentra en pocos países, los sectores estratégicos absorben cada vez más capital y los tratados comerciales se vuelven instrumentos de presión geopolítica.

México no está simplemente de moda. México está en disputa.

En disputa entre ser plataforma de paso o potencia industrial.
Entre recibir inversión o convertirla en desarrollo.
Entre depender de cadenas externas o construir proveedores nacionales.
Entre celebrar cifras o transformar regiones.
Entre sobrevivir a la revisión del T-MEC o usarla para negociar mejor.

La cifra de 41 mil millones de dólares confirma que el mundo mira a México.

Pero mirar no basta.

Ahora México tiene que demostrar que puede ofrecer certidumbre, infraestructura, talento, energía, Estado de derecho y una visión industrial de largo plazo.

Porque en la nueva economía global, estar en el top 10 es importante.

Pero quedarse ahí será la verdadera prueba.

Apagan temporalmente el LHC

El Gran Colisionador de Hadrones no se apagó por fracaso: se prepara para mirar más profundo el universo

Por: Sofia Peña
San Juan del Río, 30 de junio de 2026.— El Gran Colisionador de Hadrones, conocido como LHC, fue apagado. Pero no murió. Tampoco fue detenido por un accidente, una falla definitiva o porque la ciencia haya perdido interés en él.

CERN lo detuvo para iniciar una pausa técnica de largo aliento: el Long Shutdown 3, un periodo de mantenimiento, renovación e instalación de nuevas tecnologías que durará varios años y preparará al acelerador para su siguiente etapa: el High-Luminosity LHC.

En palabras simples: la máquina más poderosa de la física moderna se apagó para volver con más capacidad de observar lo invisible.

El LHC es un anillo subterráneo de 27 kilómetros ubicado entre Francia y Suiza. En su interior, partículas viajan casi a la velocidad de la luz y chocan entre sí. De esos choques salen señales diminutas que ayudan a entender de qué está hecha la materia y cómo funciona el universo.

No es una máquina sencilla. Trabaja con imanes superconductores, temperaturas extremas, detectores gigantes, electrónica de precisión y una red mundial de cómputo capaz de procesar cantidades enormes de datos. Por eso necesita pausas. No se puede mantener encendida indefinidamente.

Durante esta nueva etapa, CERN retirará y reemplazará componentes clave, actualizará los experimentos y preparará sus detectores para recibir muchas más colisiones. El objetivo no es solo chocar partículas con más fuerza, sino producir más datos y detectar fenómenos muy raros.

En ciencia, a veces el descubrimiento no depende de mirar una vez, sino de mirar millones de veces con mayor precisión.

El mayor legado del LHC llegó en 2012, cuando los experimentos ATLAS y CMS anunciaron el descubrimiento del bosón de Higgs. Esta partícula ayudó a confirmar una idea central de la física moderna: el mecanismo que explica por qué muchas partículas tienen masa.

Dicho sin tecnicismos: el Higgs ayudó a responder por qué la materia puede formar átomos, estrellas, planetas y cuerpos como los nuestros.

Ese hallazgo no cambió la vida cotidiana de un día para otro, pero sí cambió nuestra forma de entender la realidad. Fue una de esas respuestas que la humanidad persiguió durante décadas y que solo pudo confirmarse con una máquina de escala mundial.

Pero el LHC no solo dejó el Higgs. También permitió descubrir decenas de hadrones, estudiar la diferencia entre materia y antimateria, explorar el plasma de quarks y gluones —un estado de la materia parecido al que existió en los primeros instantes del universo— y poner a prueba el llamado Modelo Estándar de la física de partículas.

El Modelo Estándar explica mucho, pero no todo. No explica la materia oscura. No explica por qué el universo está dominado por materia y no por antimateria. Tampoco integra de forma completa la gravedad. Por eso el LHC todavía tiene preguntas abiertas.

La pausa actual no es el cierre de una historia. Es el cambio de capítulo.

El futuro inmediato será el High-Luminosity LHC, que se espera inicie operaciones en 2030. Su misión será aumentar hasta diez veces la capacidad original de producir colisiones útiles. Eso permitirá estudiar mejor el bosón de Higgs y buscar señales de nueva física.

Si aparece una diferencia mínima entre lo que predice la teoría y lo que muestran los datos, podría abrirse una puerta hacia respuestas nuevas. Y si no aparece, también será importante: significará que la naturaleza exige preguntas todavía más finas.

Los beneficios del LHC no se quedan dentro del laboratorio. La investigación de partículas ha impulsado tecnología que hoy tiene usos fuera de la física: computación distribuida, sensores, detectores, ingeniería de precisión, criogenia, superconductividad e imagen médica.

CERN recuerda que tecnologías desarrolladas para investigar partículas han contribuido a aplicaciones en diagnóstico médico, radioterapia, tratamiento con haces de partículas y procesamiento de datos. También la gran red de cómputo del LHC conecta centros de investigación en decenas de países para analizar información casi en tiempo real.

Lo que empezó como una pregunta sobre el universo terminó empujando herramientas que también sirven para hospitales, industria, datos y formación científica.

El siguiente gran proyecto en discusión es el Future Circular Collider, o FCC. Aún no está aprobado, pero CERN lo estudia como posible sucesor de largo plazo. Sería un túnel de alrededor de 91 kilómetros y funcionaría primero como una “fábrica de Higgs”, diseñada para estudiar esa partícula con una precisión mucho mayor. La decisión sobre su construcción se espera hacia 2028.

La pregunta inevitable es si vale la pena invertir tanto en ciencia que parece lejana. La respuesta no debe ser romántica ni ingenua. El LHC no resuelve por sí solo la pobreza, la salud pública o la crisis climática. Pero sí produce conocimiento, tecnología, talento e innovación que después puede llegar a otros campos.

La ciencia básica no siempre entrega beneficios inmediatos. Muchas veces primero nos enseña a preguntar mejor. Y de esas preguntas nacen herramientas que nadie imaginaba.

El LHC se apaga, sí. Pero no como una máquina agotada. Se apaga como un instrumento que entra al taller para volver más fino.

Su legado ya está escrito en la historia de la ciencia. Su futuro dependerá de una pregunta profundamente humana: hasta dónde estamos dispuestos a mirar para entender de qué está hecho todo lo que existe.

Mex - usa

México resiste y avanza: cómo el comercio con Estados Unidos rompió récords en 2025 pese a los aranceles de Trump

Por: Redacción | LYPmultimedios

En un año marcado por la incertidumbre comercial y el regreso del discurso proteccionista en Estados Unidos, México logró lo que parecía improbable: consolidarse en 2025 como el principal proveedor de importaciones de Estados Unidos, superando con claridad a China y Canadá, aun con la imposición de nuevos aranceles por parte de la administración del presidente Donald Trump.

De acuerdo con datos oficiales del Buró del Censo de Estados Unidos, entre enero y octubre de 2025 las importaciones estadounidenses provenientes de México alcanzaron 447 mil 997 millones de dólares, lo que representa 15.6% del total de las importaciones del país vecino. En contraste, las compras a China se ubicaron en 266 mil millones de dólares (9.3%) y las de Canadá en 322 mil millones (11.2%). La cifra mexicana no solo es la más alta, sino que además implicó un crecimiento anual de 5.7%, mientras China registró una caída de 26.7% y Canadá de 5.8%.

El punto más alto llegó en octubre de 2025, cuando Estados Unidos importó desde México 48 mil 524 millones de dólares, un récord histórico mensual que volvió a confirmar el desplazamiento estructural de Asia hacia América del Norte.


 

Aranceles, pero con ventajas estructurales

 

El desempeño mexicano resulta aún más relevante si se considera el contexto: en 2025, Washington reactivó aranceles de hasta 25% para productos como autos, acero y aluminio que no cumplen con las reglas de origen del T-MEC. Aun así, cerca del 85% de las exportaciones mexicanas continuaron entrando libres de arancel gracias al tratado, lo que amortiguó el impacto real.

Este marco permitió que México captara flujos comerciales desviados desde China, particularmente en manufacturas, donde el país se ha vuelto pieza clave de la reorganización de las cadenas globales de suministro. El fenómeno del nearshoring —la relocalización de producción hacia países cercanos al mercado final— dejó de ser una promesa para convertirse en un motor tangible del comercio bilateral.

Sectores como el automotriz, autopartes, electrónicos y manufactura avanzada crecieron con fuerza, empujando las exportaciones mexicanas totales a un avance cercano al 9% interanual en la segunda mitad del año.


 

Un superávit simbólico y un cambio de rol

 

Octubre también marcó un hito poco común: México registró un superávit comercial de 606 millones de dólares, el primero desde junio, impulsado por un aumento de 14.2% en las exportaciones totales. Más allá del dato coyuntural, el hecho simbólico fue otro: México se convirtió en el principal mercado de exportaciones de Estados Unidos, rompiendo un dominio canadiense que se había mantenido por más de tres décadas.

La relación comercial ya no es solo de dependencia, sino de interdependencia profunda, con cadenas productivas integradas que cruzan la frontera varias veces antes de llegar al consumidor final.


 

Resiliencia económica mexicana frente a la incertidumbre

 

En el plano macroeconómico, México transitó 2025 con un crecimiento moderado pero positivo. El PIB avanzó 1.8% en la primera mitad del año, superando los pronósticos de recesión que circularon a inicios del periodo. Aunque el crecimiento anual se desaceleró respecto a años previos, el país evitó una contracción severa gracias al comercio exterior, la inversión vinculada al nearshoring y la estabilidad que brinda el T-MEC.

El empleo total creció alrededor de 2.1% interanual a mitad de año y, aunque algunos segmentos manufactureros enfrentaron ajustes, la economía mostró capacidad de adaptación en un entorno volátil.


 

El otro lado del proteccionismo: costos para EE.UU.

 

Mientras México consolidaba su posición, los efectos de los aranceles comenzaron a sentirse con mayor claridad en la economía estadounidense. Diversos análisis —incluidos los de la Tax Foundation y modelos económicos del Wharton Budget Model— coinciden en que los aranceles funcionaron como un impuesto regresivo para los hogares estadounidenses.

El costo promedio se estimó en 1,200 dólares anuales por hogar, con aumentos de precios en autos, electrónicos y bienes de consumo. A largo plazo, los modelos advierten una posible reducción del PIB estadounidense de hasta 6%, junto con presiones inflacionarias persistentes y pérdida de poder adquisitivo, especialmente en hogares de ingresos medios.

En términos simples, el proteccionismo no corrigió el déficit comercial de Estados Unidos, pero sí encareció la vida de sus consumidores y tensionó su aparato productivo.


 

Un tablero que se reacomoda

 

El balance de 2025 deja una lección clara: México no solo resistió los aranceles, sino que salió fortalecido. Su ventaja no radica en confrontar, sino en su posición estratégica, su integración productiva y su capacidad de adaptación frente a un mundo más fragmentado.

El comercio México–Estados Unidos confirmó que las cadenas regionales son hoy más eficientes que el aislamiento. Y mientras el discurso proteccionista insiste en levantar muros económicos, los datos muestran que la competitividad —cuando se apoya en acuerdos, cercanía y reglas claras— sigue siendo el verdadero motor del crecimiento.

En un escenario global incierto, México cerró 2025 no como víctima de los aranceles, sino como uno de los grandes ganadores silenciosos del reordenamiento comercial mundial.

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Xentral Chef: cuando la cocina de autor enciende el corazón de San Juan del Río

Por: Sofia Peña | LYPmultimedios

📍 San Juan del Río, Qro.


 

A media mañana, cuando el sol apenas acariciaba los techos de la ciudad, algo más que el bullicio cotidiano se percibía en la Central de Abastos Xentral. Cuchillos afilados, ingredientes vibrantes, respiraciones contenidas y un aire denso de adrenalina culinaria marcaron el inicio de Xentral Chef, un certamen que fue mucho más que una competencia: fue un ritual. El ritual del fuego, la memoria y la identidad cocinados a fuego lento.


 

🌽 La cocina de autor como lenguaje del alma

 

El evento reunió a jóvenes estudiantes del Colegio Coledi, pero sobre todo, convocó una fuerza más profunda: la necesidad de contar historias desde el paladar.

Xentral Chef no fue una simple pasarela de recetas; fue un homenaje vivo a la cocina de autor mexicana, esa que no replica fórmulas, sino que expresa, emociona y provoca desde las raíces, el territorio y la vivencia.

En cada estación de trabajo, los fogones ardían como el corazón de quien cocina con intención. Los ingredientes —nopales, epazote, cacao, mezcal, habanero, hoja santa— no eran solo insumos, eran símbolos de un México profundo y queretano. Cada equipo trajo consigo no solo técnica, sino memorias familiares, aromas de infancia y aspiraciones de grandeza.


 

👨‍🍳 Un jurado con sabor a experiencia

 

El jurado fue tan diverso como el menú que se presentó:

  • Claudia Cornejo, directora de Coledi, aportó una mirada pedagógica y formativa.

  • Chef Aarón Chávez, custodio del legado culinario queretano, buscó técnica y corazón.

  • Jaime Miranda “El Tragónauta”, influencer gastronómico, fue el termómetro del impacto emocional.

  • Lauro Martínez, CEO de Xentral, aportó la visión empresarial que impulsa al talento emergente.

 

Degustaron, preguntaron, observaron y sintieron. Porque en la cocina de autor, no se califica solo un platillo… se reconoce un universo.


 

🏆 El momento sublime: gana quien cocina desde el amor

 

De los tres equipos finalistas, uno destacó por su narrativa sensorial y emocional. Liderado por el Chef Jovany Roberto Reyes Vázquez, e integrado por Aixa Itzel García Guerrero, Raúl Jaziel Monroy Manzanilla y Camilo Calderón Arturo, el equipo se llevó los máximos honores.

Su menú fue una carta de amor a las raíces, al territorio… y a las madres mexicanas.

🍽️ Plato fuerte: “Te amo, mamá”

Un mixiote de camarón envuelto en nopal, acompañado de tetela de frijoles especiados con hojas de epazote impresas, y coronado con un xnipec de cebolla morada. Técnica, color y memoria en un solo bocado.

🥂 Maridaje: “Mezcalita otomí”

Una mezcla poética de piña, hoja de aguacate, sirope de hoja santa, ahumado de canela, sal de gusano y un toque sutil de jitomate cherry. No era una bebida, era un paisaje líquido.

🍫 Postre: “Trilogía de la Tierra y el Cacao”

Tres bombones artesanales:

  • Camote achicalado con mezcal y naranja

  • Ganache de chocolate con chile ancho y café

  • Manzana con nuez sobre sucrée de vainilla

    Todo servido sobre tierra de cacao, con un espresso final para elevar los sentidos.

 


 

💡 Una plataforma que detona identidad y futuro

 

Xentral Chef demostró que cuando los jóvenes tienen espacio para arriesgar, crear y mostrar su esencia, el resultado trasciende el concurso. Más allá del podio, este certamen evidenció que la cocina de autor mexicana, cuando se conecta con lo local y auténtico, se convierte en un motor de transformación cultural y social.

Con este evento, Xentral Central de Abastos no solo impulsa el consumo local, sino que alimenta el alma de una ciudad que tiene todo para convertirse en epicentro gastronómico del Bajío.

Y así, entre aromas de hoja santa, flores de sal y lágrimas de emoción, concluyó una jornada que nos recordó que la cocina es mucho más que alimento: es historia, es territorio, es amor.

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La tecnología impulsa el turismo en México: experiencias únicas y ciudades digitales

El sector turístico en México está experimentando una transformación significativa gracias a la integración de tecnologías avanzadas, ofreciendo experiencias únicas y facilitando el acceso a la información para viajeros de todas las generaciones. Herramientas como la realidad aumentada (RA) y el desarrollo de ciudades digitales están redefiniendo la manera en que los turistas interactúan con los destinos, mientras que iniciativas como «Conexión Smart» están revolucionando la promoción y expansión de negocios turísticos.

Realidad Aumentada: Enriqueciendo la experiencia del viajero
La realidad aumentada ha emergido como una herramienta poderosa en el sector turístico, permitiendo a los visitantes superponer información digital sobre el entorno físico a través de dispositivos móviles. Esta tecnología enriquece la experiencia del viajero al proporcionar datos históricos, culturales y de servicios en tiempo real.

Por ejemplo, al apuntar con su smartphone hacia un monumento, el turista puede acceder a información detallada sobre su historia, horarios de visita y eventos relacionados. Esta integración tecnológica no solo mejora la satisfacción del visitante, sino que también fomenta una mayor interacción con el destino.

Ciudades Digitales: Facilitando la navegación y el acceso a servicios
La implementación de tecnologías digitales en las ciudades mexicanas ha facilitado la navegación y el acceso a servicios turísticos. Las aplicaciones móviles ofrecen mapas interactivos, recomendaciones personalizadas y sistemas de reserva en línea, adaptándose a las necesidades de turistas de todas las edades.

Además, la digitalización de oficinas de turismo mediante tótems informativos y la recolección de datos anónimos de dispositivos móviles permiten analizar el comportamiento de los visitantes, optimizando la planificación de campañas turísticas y la gestión del flujo de turistas en las ciudades.

«Conexión Smart»: Innovación en activaciones y expansión de negocios turísticos
«Conexión Smart» es una iniciativa que busca impulsar el sector turístico mediante la implementación de activaciones tecnológicas que generan tráfico en redes sociales y expanden la red de negocios. A través de experiencias interactivas y el uso de dispositivos inteligentes, esta plataforma conecta a los turistas con servicios y productos locales, potenciando la economía regional.

Por ejemplo, mediante la instalación de puntos de información inteligentes en zonas turísticas, los visitantes pueden acceder a promociones exclusivas, mapas interactivos y contenido multimedia que enriquece su experiencia, al tiempo que comparten sus vivencias en redes sociales, amplificando la visibilidad de los destinos.

Tendencias globales: Estadísticas y ejemplos del uso de gadgets en turismo
A nivel mundial, la adopción de tecnologías como la realidad aumentada y los gadgets inteligentes en el turismo ha mostrado un crecimiento notable. Según un informe de la Organización Mundial del Turismo, se espera que para 2030, el 85% de las interacciones con los clientes en el sector sean gestionadas sin intervención humana, gracias a la automatización y las tecnologías emergentes.

Un ejemplo destacado es el uso de gafas de realidad aumentada en museos europeos, donde los visitantes pueden visualizar reconstrucciones históricas y obtener información adicional sobre las exhibiciones, enriqueciendo su experiencia cultural.

En conclusión, la integración de tecnologías avanzadas en el sector turístico mexicano está creando experiencias más enriquecedoras y accesibles para los viajeros. Iniciativas como «Conexión Smart» demuestran cómo la innovación puede impulsar la economía local y posicionar a México como un destino líder en turismo inteligente.

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🌎 ¿Dónde se Consumen los Vinos Queretanos?

El crecimiento de la vinicultura en Querétaro ha llevado a una mayor distribución y consumo en distintas partes del país y el mundo.


📍 A Nivel Nacional:
Los vinos queretanos han ganado reconocimiento y se consumen principalmente en:
✅ CDMX: La capital del país es el mercado más grande, con presencia en restaurantes de alta gama, vinotecas y supermercados.
✅ Jalisco: Especialmente en Guadalajara y Puerto Vallarta, donde el turismo de lujo ha impulsado la demanda de vinos mexicanos.
✅ Monterrey y Nuevo León: Con un alto poder adquisitivo, los consumidores regios han adoptado los vinos queretanos en su cultura gastronómica.
✅ Península de Yucatán: Restaurantes de Mérida y Cancún han integrado vinos queretanos en sus cartas para maridajes con cocina mexicana contemporánea.


🌎 Exportación a Nivel Internacional:
El vino queretano ha logrado traspasar fronteras y actualmente se exporta a mercados clave como:
🔹 Estados Unidos: Principal destino, con una creciente demanda en ciudades como Los Ángeles, Houston y Chicago.
🔹 Europa: Países como España, Alemania y Francia han comenzado a importar vinos queretanos, especialmente espumosos.
🔹 Asia: Japón y China han mostrado interés en los vinos mexicanos debido a la tendencia de consumir productos artesanales y premium.

🌱 Sustentabilidad en la Industria Vinícola de Querétaro
El crecimiento de la industria vitivinícola en Querétaro ha estado acompañado de una fuerte conciencia ambiental y responsabilidad social. Muchas vinícolas han adoptado prácticas sustentables para minimizar su impacto ecológico y preservar los recursos naturales.
Principales Acciones Sustentables:
✅ Uso eficiente del agua: Debido a que Querétaro es una región semidesértica, se han implementado sistemas de riego por goteo para reducir el consumo de agua en los viñedos.
✅ Energía solar y renovable: Algunas casas vinícolas han instalado paneles solares para reducir su dependencia de fuentes de energía no renovables.
✅ Aprovechamiento de residuos orgánicos: La biomasa resultante de la producción de vino (hollejos, semillas y tallos) se reutiliza como fertilizante natural o en la producción de cosméticos y suplementos alimenticios.
✅ Enoturismo responsable: Se han desarrollado experiencias de enoturismo enfocadas en la conservación del entorno, promoviendo recorridos en bicicleta, senderismo entre viñedos y catas con enfoque ecológico.
Ejemplo: Viñedos La Redonda y De Cote han implementado políticas de sustentabilidad para minimizar su huella ambiental, promoviendo vinos orgánicos y el uso de tecnología eco-friendly en sus procesos de producción.
✅ Servicio Turístico digitalizado: Se han encaminado acciones tecnológicas que reducen el papel de manera simultáneanea, generando experiencias inmersivas sin necesidad de gastar recursos naturales que terminen en los desechos.
Ejemplo: Viñedos Azteca está generando digitalización de servicios, reduciéndo el uso de agua, su huella de carbono y fomenta accesibilidad innovadora e incluyente.

🤖 Innovación Tecnológica en la Industria Vinícola
La vinicultura en Querétaro no solo ha apostado por la sustentabilidad, sino también por la tecnología y la digitalización para mejorar la producción y comercialización del vino.
🔬 Innovaciones que están revolucionando la industria:


📱 Uso de tecnologia NFC y códigos QR: A través de una plataforma, denominada Green Link, aplican el uso de esta tecnología para brindar acceso instantáneo a sus servicios, lo que genera una comunicación universal para el servicio turístico y de negocios.


🚀 Drones y sensores inteligentes: Se utilizan para monitorear los viñedos y analizar en tiempo real las condiciones del suelo, humedad y temperatura. Esto optimiza la producción y reduce el uso innecesario de agua y fertilizantes.


📲 Códigos QR y NFC en las botellas: Algunas vinícolas han implementado etiquetas inteligentes donde los consumidores pueden escanear un código QR para conocer la historia del vino, su proceso de producción, maridajes sugeridos y comprar en línea.


🌡️ Vinificación de precisión: Se han incorporado sistemas de fermentación controlada con inteligencia artificial, lo que permite mejorar la calidad del vino, asegurando un proceso más eficiente y estandarizado.


📦 E-commerce y venta digital: Plataformas como Amazon, Mercado Libre y tiendas especializadas han permitido que los vinos queretanos lleguen a más consumidores sin necesidad de intermediarios.
Ejemplo: Freixenet México ha integrado realidad aumentada en su cava turística, permitiendo a los visitantes conocer el proceso de producción del vino a través de una experiencia interactiva.

🍇 Conclusión: Querétaro, un Líder en la Nueva Era del Vino
La historia de la vinicultura en Querétaro es un ejemplo de cómo una industria puede crecer, innovar y al mismo tiempo ser sustentable. Lo que comenzó con la llegada de los misioneros y el establecimiento de Freixenet ha evolucionado hasta convertir a Querétaro en una potencia vinícola reconocida a nivel mundial.


Con su combinación de tradición, tecnología y compromiso con el medio ambiente, el estado continúa posicionándose como un referente en la producción de vinos de calidad, llevando su sabor a distintos rincones de México y el mundo.


📌 Si aún no has probado un vino queretano, este es el momento perfecto para descubrir la riqueza de esta región. ¡Salud! 🍷✨

VinosQuerétaro #Enoturismo #TurismoSustentable #InnovaciónVinícola 🚀

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Vivienda y salud: prioridades para los derechohabientes del ISSSTE en Querétaro

Querétaro, Qro., 6 de febrero de 2024. En un evento clave para las y los trabajadores del Estado, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), encabezado por su director general, Martí Batres Guadarrama, presentó importantes avances en materia de vivienda, salud y bienestar. Ante un auditorio conformado por derechohabientes, representantes gubernamentales y miembros del sector salud, Batres reafirmó el compromiso del instituto con la mejora de las condiciones de vida de sus afiliados en Querétaro y todo el país.

Vivienda digna: nuevas oportunidades para trabajadores del Estado
Uno de los anuncios más relevantes fue la aprobación de un programa piloto de financiamiento para la construcción de vivienda en ejidos y comunidades. Este esquema busca garantizar el acceso a un patrimonio digno para trabajadoras y trabajadores del Estado que residen en zonas rurales.

Además, se confirmó la implementación de congelamientos, quitas y condonaciones de deudas, beneficiando a más de 400 acreditados. Se agilizarán trámites para la obtención de créditos y la regularización de pagos, facilitando así el acceso a vivienda propia y la estabilidad financiera de los afiliados.

Salud y bienestar: participación ciudadana en la transformación del ISSSTE
Siguiendo los lineamientos de la Cuarta Transformación y las políticas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, Batres hizo un llamado a la participación activa de los derechohabientes en la toma de decisiones.

En este contexto, se anunció la Asamblea Nacional de Derechohabientes, que se celebrará los días 15 y 16 de febrero, como parte del Plan de 25 puntos para la Transformación del ISSSTE. Este espacio permitirá a las y los trabajadores del Estado involucrarse directamente en la definición de políticas y acciones que afectan sus derechos y beneficios.

Uno de los programas más innovadores presentados fue «La Clínica es Nuestra», impulsado por el ISSSTE en colaboración con la Secretaría de Bienestar y el programa IMSS-BIENESTAR. Esta iniciativa permitirá que los derechohabientes decidan cómo se invertirán los recursos en 565 unidades médicas de primer nivel, asegurando mejoras en infraestructura y equipamiento.

El proceso incluirá la realización de asambleas locales donde los afiliados podrán proponer proyectos de mejoramiento y conformar Comités de Salud y Bienestar (COSABI), los cuales serán responsables de gestionar los recursos y supervisar las obras.

Turismo social: una opción accesible para los queretanos
En su visita a Querétaro, Batres también promovió el acceso a los servicios turísticos que el ISSSTE ofrece a sus afiliados. En particular, destacó la disponibilidad de paquetes turísticos a la región maya, los cuales incluyen vuelos desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), recorridos en el Tren Maya y hospedaje en hoteles administrados bajo el modelo de la Cuarta Transformación.

Para los queretanos, esta oferta representa una gran oportunidad, ya que la cercanía con el AIFA facilita el acceso a estos programas de recreación y esparcimiento, promoviendo el derecho al descanso y el turismo social.

Un llamado a la participación activa
Antes de concluir, Martí Batres reiteró la importancia de que las y los trabajadores queretanos se sumen activamente a las iniciativas del ISSSTE, participando en la toma de decisiones y asegurando que las políticas implementadas respondan a sus necesidades.

Con estos anuncios, el ISSSTE busca fortalecer su compromiso con el bienestar integral de sus derechohabientes, garantizando vivienda, salud y acceso a programas que mejoren su calidad de vida.