La cobertura de agua entubada dentro de las viviendas aumentó de 77.6 a 82.4 por ciento entre 2020 y 2025; el Gobierno federal moviliza más de 180 mil millones de pesos para ampliar el abasto, sanear ríos, tecnificar el campo y recuperar volúmenes para uso público
Por: Rodrigo Vissuet | LYPmultimedios
Ciudad de México, 30 de septiembre de 2026.— Durante los últimos cinco años, siete millones de mexicanas y mexicanos se incorporaron a hogares que cuentan con agua entubada en su interior, un avance que coloca a la infraestructura hídrica como uno de los componentes centrales de la política social y ambiental del Gobierno federal.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que la proporción de viviendas con agua entubada en su interior pasó de 77.6 por ciento en 2020 a 82.4 por ciento en 2025, de acuerdo con la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El incremento fue de 4.8 puntos porcentuales.
Durante el mismo periodo, las viviendas sin agua entubada disminuyeron de 3.7 a 2.4 por ciento. El avance significa que más familias pueden obtener el líquido desde la cocina, el baño u otras instalaciones domésticas, sin depender exclusivamente del acarreo o de conexiones situadas fuera de la vivienda.
La ampliación tiene una dimensión social que rebasa la infraestructura. Llevar el agua al interior de los hogares reduce tiempos de traslado y almacenamiento, mejora las condiciones sanitarias y disminuye una carga doméstica que históricamente ha recaído principalmente sobre mujeres, niñas y familias de comunidades con mayores niveles de marginación.
“No puede haber justicia social sin justicia ambiental”, sostuvo la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, al presentar las acciones de restauración, saneamiento y protección de ecosistemas que acompañan la estrategia federal.
Una cartera superior a 180 mil millones de pesos
El director general de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Morales López, informó que el Gobierno de México desarrolla una cartera de proyectos hídricos con una inversión federal superior a 180 mil millones de pesos.
Los recursos se distribuyen entre obras de abastecimiento, drenaje, saneamiento de ríos, tecnificación agrícola, protección contra inundaciones, ordenamiento de concesiones y recuperación de volúmenes para consumo humano.
Entre los principales componentes se encuentran:
| Programa o intervención | Inversión anunciada |
|---|---|
| 17 proyectos hídricos estratégicos | Más de 80 mil mdp |
| Tecnificación de 250 mil hectáreas agrícolas | Cerca de 63 mil mdp |
| Saneamiento de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula | 20 mil mdp |
| 24 mil obras municipales de agua, drenaje y saneamiento | Más de 30 mil mdp |
| Recuperación del río Tijuana | 3 mil mdp |
| Acciones de justicia ambiental en el río Sonora | 1,500 mdp |
La cifra superior a 180 mil millones no corresponde a un solo ejercicio presupuestal. Se trata de una cartera con proyectos multianuales, aportaciones federales, estatales y municipales, y fechas de conclusión que en algunos casos se extienden hasta 2029.
La Conagua ha señalado que las 24 mil obras de agua potable, drenaje y saneamiento se distribuyen en dos mil 183 municipios.
Esta intervención territorial puede ser especialmente relevante para comunidades donde las grandes obras nacionales no siempre alcanzan a resolver los problemas cotidianos: redes deterioradas, drenajes insuficientes, fuentes contaminadas o localidades que dependen de pipas.
Los 17 proyectos estratégicos
La estrategia federal incluye acueductos, presas, redes troncales, sistemas de abastecimiento, una desaladora y obras de protección contra inundaciones.
Entre los proyectos con mayores avances se encuentran:
- El Acueducto Guadalupe Victoria II, con 57 por ciento.
- El Acueducto El Peaje-San José, con 50 por ciento.
- Agua para Colima, con 45 por ciento.
- Agua para Campeche, con 41 por ciento.
- El Acueducto Coatzacoalcos, con 37 por ciento.
- El Plan Integral para la Zona Metropolitana del Valle de México, con 25 por ciento.
- Acapulco se Transforma Contigo, con 23 por ciento.
- La presa Tunal II, con 17 por ciento.
- La presa El Novillo, con 11 por ciento.
El Acueducto El Peaje-San José tiene prevista su conclusión en diciembre de 2026. Las obras de Guadalupe Victoria II, Agua para Colima y Agua para Campeche terminarían en julio de 2027.
Otros proyectos requieren plazos más largos. El Acueducto Coatzacoalcos concluiría en 2028; el programa de transformación hídrica de Acapulco, en 2029, y la desaladora de Rosarito, cuya primera piedra fue colocada en septiembre, entraría en funcionamiento ese mismo año.
La planta de Rosarito tendrá capacidad para procesar más de dos mil litros de agua por segundo y busca fortalecer el abastecimiento de Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada. La inversión anunciada supera los 15 mil millones de pesos.
Recuperar agua para las personas
La infraestructura está acompañada por una reorganización de las concesiones y los derechos sobre el recurso.
La Conagua reportó la recuperación de cinco mil millones de metros cúbicos de agua que anteriormente se encontraban bajo títulos privados y la entrega de 12 mil 346 títulos a comunidades, productores y municipios.
El objetivo de esta política es recuperar volúmenes para consumo humano, ordenar títulos de concesión y reducir prácticas como el acaparamiento, la transmisión irregular de derechos o el uso de volúmenes distintos a los autorizados.
El enfoque se encuentra incorporado al Programa Nacional Hídrico 2026-2030, que reconoce el agua como un elemento estratégico para la salud, la alimentación, el desarrollo económico y el bienestar social.
La recuperación pública de los volúmenes, sin embargo, deberá traducirse en resultados territoriales concretos: más agua para comunidades con escasez, reducción de la sobreexplotación de acuíferos y sistemas municipales con mayor capacidad técnica y financiera.
Tecnificar el campo para liberar agua
La agricultura concentra la mayor parte del consumo de agua en México. Por ello, una de las apuestas principales es modernizar 250 mil hectáreas de riego mediante una inversión cercana a 63 mil millones de pesos.
Hasta septiembre de 2026, el Gobierno federal reportó avances en 38 mil hectáreas.
La tecnificación contempla revestimiento de canales, sistemas presurizados, nivelación de parcelas, medición de volúmenes y tecnologías que permitan producir más alimentos utilizando menos agua.
El propósito no es solamente aumentar la productividad agrícola. Parte del volumen ahorrado deberá destinarse al abastecimiento de poblaciones que enfrentan estrés hídrico.
La eficacia de esta estrategia tendrá que medirse en metros cúbicos recuperados, reducción de pérdidas, productividad por unidad de agua y cumplimiento de los acuerdos con distritos y usuarios de riego.
Ríos que dejaron de ser drenajes invisibles
El Gobierno federal destina 20 mil millones de pesos al saneamiento y restauración de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, tres sistemas afectados durante décadas por descargas industriales, aguas residuales municipales y deterioro de sus ecosistemas.
Las acciones incluyen construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento, colectores, control de descargas, recuperación de riberas, reforestación y obras de protección contra inundaciones.
La Conagua reporta un avance global de 82 por ciento. La estrategia de saneamiento contempla 23 plantas de tratamiento y 282 kilómetros de colectores.
El desafío será que el avance físico se refleje en una mejor calidad del agua. La restauración de un río no puede medirse únicamente por las obras construidas, sino por la reducción de contaminantes, el cumplimiento de las industrias, la recuperación de los ecosistemas y las condiciones de salud de las comunidades ribereñas.
En el río Sonora, el Gobierno federal anunció mil 500 millones de pesos para construir un hospital regional en Ures, instalar 22 potabilizadoras, remediar 288 kilómetros y retirar 100 mil toneladas de suelo contaminado.
La intervención se plantea como una medida de justicia ambiental para atender las consecuencias de la contaminación minera y las afectaciones acumuladas por las comunidades.
Más infraestructura y una nueva etapa del derecho al agua
El crecimiento de 77.6 a 82.4 por ciento en viviendas con agua entubada constituye un avance objetivo. No obstante, la metodología del INEGI mide la existencia de tuberías o mangueras dentro de la vivienda, pero no la frecuencia, presión, calidad o potabilidad del suministro.
Por ello, la siguiente etapa de la política hídrica tendrá que concentrarse en la calidad del servicio.
La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2025 encontró que 51.4 por ciento de la población adulta en grandes zonas urbanas estaba satisfecha con el servicio de agua potable.
Sólo 19 por ciento consideró que el agua de la red pública podía beberse sin temor a enfermarse.
Ambas mediciones estudian universos diferentes, pero permiten observar una misma realidad: México ha avanzado en conexiones domiciliarias, mientras todavía enfrenta retos en continuidad, confianza y calidad.
Los próximos informes deberán incorporar indicadores como horas diarias de servicio, reducción de fugas, cumplimiento de normas sanitarias, tratamiento efectivo de aguas residuales y disminución del uso de pipas.
La tubería dentro de la vivienda es un primer paso indispensable. El objetivo de fondo es que todas las familias reciban agua suficiente, segura y accesible.
El crecimiento registrado entre 2020 y 2025 y la inversión pública en marcha muestran una expansión de la responsabilidad del Estado frente al problema hídrico.
La prueba definitiva será que esas obras lleguen primero a quienes históricamente han recibido menos.




