Jalpan de Serra, Qro., 29 de septiembre de 2026.— El Congreso de Querétaro aprobó por mayoría una reforma a la Ley de Turismo del Estado que incorpora el turismo comunitario como una modalidad orientada a que habitantes y familias tengan mayor participación en la organización de actividades turísticas y en los beneficios económicos generados en sus territorios.
La reforma, impulsada desde la Comisión de Turismo que preside la diputada Adriana Meza Argaluza, avanzó en el Pleno de la LXI Legislatura durante la sesión celebrada en Jalpan de Serra, después de haber sido aprobada en comisión el pasado 17 de septiembre.
El objetivo es modificar un modelo en el que una comunidad puede aportar paisaje, gastronomía, artesanías, tradiciones y servicios, pero no necesariamente conservar una parte proporcional de la derrama económica generada por los visitantes.
¿Qué cambia con el turismo comunitario?
La reforma incorpora a la legislación estatal los conceptos de Turismo Comunitario y Destino Turístico Comunitario, con la intención de reconocer la participación de las comunidades en la organización y operación de productos y servicios turísticos.
El modelo contempla actividades vinculadas con el patrimonio cultural, gastronomía, artesanías, actividades productivas y recursos naturales de las diferentes regiones del estado.
También abre la posibilidad de que autoridades estatales y municipales desarrollen programas de capacitación, acompañamiento, promoción y organización dirigidos a quienes participan en esta modalidad.
La reforma estatal se desarrolló además como parte de la armonización con el decreto federal de marzo de 2026 que reconoció al turismo comunitario como una actividad de interés público.
Que el dinero permanezca donde se genera
Uno de los objetivos centrales es reducir la intermediación y procurar que una mayor proporción de los ingresos generados por el turismo llegue directamente a las familias, prestadores de servicios, personas artesanas y emprendimientos de las propias localidades.
Meza Argaluza sostuvo durante la discusión legislativa que el turismo comunitario puede convertirse en una alternativa de desarrollo para comunidades rurales y para nuevas generaciones que actualmente encuentran pocas oportunidades laborales en sus lugares de origen.
La reforma no se limitaría exclusivamente a comunidades rurales. Durante su construcción legislativa se planteó incorporar el concepto de “comunidades locales con vocación turística”, con la posibilidad de extender el modelo a zonas semiurbanas, barrios tradicionales y cooperativas artesanales con arraigo biocultural.
Artesanías, gastronomía y patrimonio
El reconocimiento jurídico también busca fortalecer productos y actividades vinculados directamente con la identidad de las comunidades.
Durante la discusión en comisión se mencionaron ejemplos como la muñeca Lele de Amealco, las gorditas y el sarape de Colón, además de sitios de la Sierra Gorda como Puente de Dios y Cuatro Palos.
La intención expresada por las impulsoras de la reforma es que el crecimiento turístico contribuya a proteger estas actividades y permita que una mayor proporción de sus beneficios económicos permanezca en los lugares donde se originan.
El desafío comienza después de la aprobación
La incorporación del turismo comunitario a la legislación representa un marco jurídico, pero por sí misma no garantiza que la derrama económica llegue directamente a las comunidades.
Como LYPmultimedios documentó desde la presentación de la iniciativa, su implementación deberá responder preguntas concretas: quién representa a cada comunidad, quién administra los ingresos, cómo se distribuyen los beneficios, qué papel tendrán los intermediarios y qué capacidad tendrán las localidades para decidir sobre el desarrollo turístico de sus territorios.
También existe un componente ambiental.
El aumento de visitantes puede generar presión sobre el agua, residuos, movilidad, vivienda, senderos y ecosistemas. Por ello, un modelo comunitario efectivo requerirá que las localidades puedan participar no solamente en los beneficios, sino también en las decisiones sobre los límites y condiciones bajo los cuales se desarrolla la actividad turística.
Durante la discusión previa en comisión también surgieron observaciones sobre la necesidad de precisar qué territorios pueden ser considerados dentro del turismo comunitario y mantener mecanismos para promover el turismo social mediante convenios y tarifas reducidas.
Con la aprobación del Pleno, Querétaro da un paso hacia el reconocimiento jurídico de un modelo turístico que coloca a las comunidades como participantes de la actividad económica.
La siguiente prueba estará en su aplicación: que quienes preservan el paisaje, producen las artesanías, mantienen las tradiciones y reciben a los visitantes también tengan capacidad de decisión y participación efectiva en la riqueza que genera el turismo.



