Por Sofía Peña, periodista de negocios LYP
En 2004, un hombre nacido en Beirut que había estudiado ingeniería civil en Columbia, una maestría en el MIT y un MBA en Stanford, y que había trabajado en la banca de inversión de J.P. Morgan, en McKinsey y en Merrill Lynch, llegó a México con una idea que a casi nadie le pareció interesante: abrir tiendas pequeñas para vender aceite, frijol, jabón y papel de baño a gente que cuenta su cambio.
Veintidós años después, la firma que audita a buena parte de las grandes empresas del país lo nombró emprendedor del año.
Anthony Hatoum, fundador y director general de Tiendas 3B, es el ganador nacional del EY Entrepreneur Of The Year 2026 México. En 2027 representará al país en la edición mundial del premio, en Mónaco, frente a los ganadores de más de sesenta naciones.
Y aquí está lo que hace de esta noticia algo más que una fotografía de gala: la empresa que acaba de ser premiada pierde dinero cada trimestre.
Qué es exactamente este premio
Conviene no tratarlo como un reconocimiento cualquiera, porque no lo es.
El programa de EY tiene cuarenta años de existencia a nivel internacional y dieciséis en México. Para participar hay que ser director general o presidente de una empresa —privada o pública— y ser el principal responsable de su desempeño reciente. Pueden competir mexicanos o extranjeros con residencia acreditada en el país.
Lo que lo distingue es quién decide. El fallo no lo emite EY: lo emite un panel independiente de jueces integrado por empresarios destacados, ganadores de ediciones anteriores y consejeros, que evalúan las historias, los logros y la proyección de cada finalista. Es decir, lo otorgan los pares.
La generación 2026 estuvo integrada por 34 líderes de 25 empresas distintas.
La lista de ganadores nacionales recientes explica el peso del galardón: Alejandro Ramírez, de Cinépolis, en 2025; Gina Díez Barroso, de Grupo Diarq, en 2023; Xavier López Ancona, de KidZania, en 2019. Son empresarios que construyeron desde México compañías con alcance internacional.
La justificación oficial del fallo de este año: la ejecución de modelos de negocio de gran impacto social y económico y la transformación lograda en el sector del comercio minorista mexicano.
El hombre al que llaman «el Turco»
En el gremio lo conocen por ese apodo, aunque no es turco. Es estadounidense de origen libanés, nacido en 1963, y él mismo ha aclarado que se considera mexicano y que su vínculo con Turquía es estrictamente empresarial.
El vínculo es el modelo. Antes de emprender, Hatoum analizó mercados emergentes buscando dónde replicar el formato de BİM, la cadena turca de descuento duro, emparentada con lo que ALDI había hecho en Alemania. La lógica del hard discount es brutal en su simplicidad: surtido corto, operación austera, costos mínimos, y todo el ahorro trasladado al precio.
Eligió México. La primera tienda abrió discretamente en marzo de 2005. Las unidades miden entre 400 y 500 metros cuadrados y no venden perecederos frescos: la apuesta es que el cliente los compre en el mercado de su colonia.
Al recibir el premio, Hatoum planteó su lectura del asunto: dijo que liderar con eficiencia es una forma de responder con responsabilidad al entorno y de demostrar que «en México se pueden consolidar modelos disruptivos de clase mundial».
Dónde está hoy la empresa
Las cifras del cierre del segundo trimestre de 2026 explican por qué el jurado volteó a verlo:
- 3,624 tiendas, más que las 3,351 que Walmart suma en México considerando todos sus formatos.
- Ingresos trimestrales de 26,037 millones de pesos, un alza de 38.7% anual.
- Ventas mismas tiendas creciendo 20%, mientras el índice de autoservicio de la ANTAD registró -0.1%.
- 58% de lo que vende son marcas propias, con más de 800 productos por tienda bajo control directo.
- Su matriz, BBB Foods, cotiza en la Bolsa de Nueva York.
Para dimensionar lo que representa: según datos de Retail Lab, los puntos de venta de cadenas de descuento en México crecieron 51% desde 2019, pasando de 2,180 a 3,297. 3B, por sí sola, ya rebasó esa cifra. En los hechos, el crecimiento de la categoría en México es el crecimiento de 3B.
La parte incómoda, y por qué el premio la ignoró
Y sin embargo, en ese mismo trimestre premiado, la compañía registró una pérdida neta de 386 millones de pesos. En el primer semestre, las ganancias operativas cayeron más de 51% y las pérdidas netas se triplicaron, por el alza en costos financieros derivados de las obligaciones de arrendamiento de su expansión.
Esa aparente contradicción es, probablemente, el dato más informativo de todo el episodio.
Un panel de empresarios y consejeros independientes, evaluando trayectorias ante una firma de auditoría y transacciones, decidió que la captura de mercado vale más que la utilidad trimestral. Que construir la red de distribución más grande del país importa más que cerrar en negro mientras se construye.
Es una declaración de criterio. Y para cualquiera que esté levantando capital, diseñando un plan de expansión o defendiendo un presupuesto ante un consejo, es una señal sobre qué está premiando hoy el establishment empresarial mexicano.
El otro hombre en el escenario
Esa misma noche, EY entregó el reconocimiento Toda una vida a Antonio del Valle Ruiz, y la coincidencia de ambos nombres en una sola ceremonia cuenta una historia que ninguno de los dos cuenta solo.
Del Valle nació en la Ciudad de México en 1938, en una familia asturiana dueña de un negocio textil llamado El Asturiano. De joven cargaba bultos, vendía telas y cobraba cuentas. En 1972 fundó un banco hipotecario con la familia Esteve. Cuando la banca fue nacionalizada en 1982, recibió una indemnización, y con ese dinero compró Química Pennwalt y después Grupo Industrial Camesa. De ahí nació Mexichem, hoy Orbia. Su conglomerado, Grupo Kaluz, agrupa también a Banco BX+ y Elementia. Es también coleccionista: sus obras se exhiben en el Museo Kaluz, en el centro de la capital.
Su frase más conocida resume una escuela entera de empresariado mexicano: cuando una puerta se cierra, se abren dos o tres, y él encontró una ventana y se metió por ahí.
Dos hombres, veinticinco años de diferencia generacional, ambos herederos de la misma condición: hijos o protagonistas de la migración. Uno construyó un imperio químico y financiero con el dinero de una expropiación. El otro trajo un modelo turco para venderle barato a quien menos tiene. Uno representa el capitalismo industrial mexicano que se formó en las crisis del siglo veinte; el otro, el capitalismo de eficiencia operativa y escala del veintiuno.
La ceremonia de EY los puso en el mismo escenario. No es poca cosa como retrato de un país.
Por qué importa para las empresas
Esta no es una nota de sociales, y hay cinco razones concretas para darle seguimiento.
Uno: el premio es un indicador adelantado de hacia dónde mira el capital. Lo otorga una firma de auditoría y transacciones, y lo decide un jurado de empresarios que ven libros. Cuando ese grupo corona a una empresa en pérdidas que crece 20% en tiendas comparables, está diciendo en qué métricas cree. Si usted va a buscar financiamiento en los próximos dos años, ese criterio ya está en la mesa de quien lo va a evaluar.
Dos: si usted vende marcas de consumo, su competidor acaba de ser coronado. Seis de cada diez productos que vende la cadena de mayor crecimiento del país son marca propia, y Walmart, Soriana y La Comer están replicando la estrategia. El espacio de anaquel para marcas tradicionales se estrecha en todo el canal, y ese movimiento ahora tiene respaldo reputacional.
Tres: Mónaco 2027 es una plataforma de visibilidad internacional. Hatoum compartirá escenario con ganadores de más de sesenta países frente a inversionistas globales. Eso tiende a acelerar la atención de capital hacia el sector y hacia sus competidores mexicanos, no solo hacia él.
Cuatro: para proveedores y maquiladores del Bajío, la oportunidad se amplía. Los más de 800 productos de marca propia de 3B los fabrica alguien. Un premio de esta visibilidad acelera la expansión y, con ella, la demanda de proveeduría. Es volumen garantizado a cambio de márgenes más delgados y dependencia de un solo cliente. Hay que decidirlo con esos ojos, pero hay que decidirlo pronto.
Y cinco: como termómetro del consumo. Que la empresa que más crece en México sea la que vende más barato no es una anécdota de retail. Es la fotografía más nítida disponible del consumidor mexicano bajando de escalón.
La pregunta para el consejo directivo
Si el criterio con el que hoy se premia y se financia a las empresas en México privilegia la captura de mercado sobre la utilidad trimestral, ¿su plan de expansión está diseñado para esa vara, o para la que se usaba hace cinco años?
Un ingeniero civil formado en Columbia, el MIT y Stanford, que pudo haber pasado su vida en la banca de inversión, decidió que el negocio del siglo estaba en venderle aceite y jabón más barato a la gente que menos tiene. Veintidós años después tiene más tiendas que Walmart, cotiza en Nueva York, pierde dinero cada trimestre y acaba de ser nombrado emprendedor del año. Que todas esas cosas sean ciertas al mismo tiempo dice menos sobre él que sobre el México en el que las logró.




