Cerimedo levantó gobiernos con granjas de bots. Cayó por un teléfono celular
Por: Rodrigo Vissuet
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 23 de agosto de 2026.— El hombre que construyó ejércitos de cuentas falsas para instalar presidentes en cuatro países cayó por el aparato más obvio de todos: su propio teléfono.
Entre los mensajes que la Fiscalía boliviana extrajo del celular de Fernando Cerimedo hay uno que, según reportó Página/12 con confirmación fiscal, aparece guardado en el bloc de notas: «nos vendió Nadia». Hay otro, en un chat, donde un interlocutor identificado con las iniciales ECG le pregunta: «¿les digo que la busquen ahí?». Y minutos después, a la misma hora del ataque: «hermano, en este momento le dispararon, está herida».
El abogado de la víctima presentó ante el juez un chat donde se habla de «eliminarla».
El viernes 21 de agosto, tras una audiencia de más de seis horas, el juez Wilson Espada rechazó las cuatro impugnaciones de la defensa, validó la incorporación de esos mensajes y ordenó 180 días de prisión preventiva en Palmasola, la cárcel más grande de Bolivia.
Lo que ocurrió esa noche
Nadia Beller Delgado, abogada y activista boliviana de 33 años, llegó la noche del lunes 17 de agosto a un hotel de Santa Cruz de la Sierra. Según su declaración, había sido contactada por WhatsApp por un supuesto informante que le ofrecía datos sobre un caso vinculado a Evo Morales. Ella había desistido de ir; dijo que su pareja la convenció, asegurándole que tendría custodios armados.
No los hubo. Dos hombres llegaron en motocicleta con cascos y chalecos azules idénticos a los de repartidores de una aplicación de entregas. Le dispararon a menos de un metro. Recibió impactos en clavícula, hombro, brazo y costado. Le robaron la cartera y el celular. Escaparon en una moto distinta a la que habían usado para llegar.
Beller sobrevivió porque se hizo la muerta. «Si no fingía estar muerta, me remataban», declaró desde la clínica Las Américas.
Estaba embarazada. Cerimedo, en su declaración ante la Fiscalía, reconoció que la relación se mantenía hasta ese mismo día y que dos jornadas antes la había acompañado a una clínica por malestares.
Fue detenido horas después en el aeropuerto Viru Viru cuando abordaba un vuelo a Buenos Aires. Su defensa sostiene que iba a socorrerla. Ante la Policía, se acogió a su derecho a guardar silencio.
Quién es el detenido
Cerimedo no es un consultor cualquiera. Es, probablemente, el operador digital más influyente de la derecha latinoamericana de la última década.
Fundó La Derecha Diario, el portal que se convirtió en el principal amplificador libertario en el continente. Dirige Numen, agencia de «campañas negativas» —el término es suyo— y admitió públicamente haber comandado un ejército de «miles» de trolls en la campaña que llevó a Javier Milei a la presidencia argentina en 2023. En una entrevista de mayo de ese año dijo que se «inmolaría» por Milei.
Su trayectoria cruza el continente:
Brasil. Fue indiciado por la Policía Federal en la investigación sobre el intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022, por la difusión de informes falsos sobre las urnas electrónicas. Posteriormente fue eximido.
Chile. Operó entre 2020 y 2022 durante el proceso constituyente, con campañas negativas y granjas de bots documentadas por medios locales.
Honduras. Se atribuyó públicamente haber instalado al actual gobierno derechista mediante denuncias de fraude que, según reportes periodísticos, nunca se acreditaron.
Bolivia. Llegó como estratega de campaña de Rodrigo Paz. Terminó con oficina propia en el Palacio de Gobierno.
El poder invisible: lo que reveló el vicepresidente
El testimonio más demoledor no vino de la oposición boliviana, sino del vicepresidente en funciones, Edmand Lara, expolicía distanciado de Paz desde el inicio de la gestión.
Lara describió una estructura de poder sin registro administrativo alguno:
«Tenía un cargo, pero no figuraba en ninguna planilla, no tenía ningún memorando. Nunca supimos de dónde se le pagaba.»
Y detalló su alcance: «Tenía una oficina en el propio Palacio de Gobierno, muy cerca del Presidente. Además de ser asesor personal, daba órdenes a los ministros y les daba directrices sobre lo que tenían que hacer y decir.»
El dato que mejor mide esa influencia lo aportó el propio vicepresidente sobre sí mismo: «Cerimedo estuvo en las dos únicas reuniones de Gabinete en las cuales me dejaron participar como vicepresidente. Él participaba más que el vicepresidente que fue electo democráticamente.»
Según Lara, los ministros debían consultar con el consultor argentino antes de llegar al presidente. «Cerimedo era el puente.» También afirmó que le escribía los discursos y le indicaba qué decir ante la prensa.
Lara desestimó de manera categórica la hipótesis de un autoatentado con fines políticos, y sostuvo que las pericias del celular acreditan contactos con los autores materiales antes, durante y después del ataque.
Añadió un elemento personal: dijo que en febrero canceló un viaje a Ecuador tras ser advertido de que allí atentarían contra su vida, y que la persona que hizo llegar esa advertencia fue la propia Nadia Beller.
El gobierno de Paz negó que Cerimedo tuviera vínculo laboral formal. Lara respondió desafiando al presidente a un careo: «Estoy dispuesto a un careo, un cara a cara, que me diga que es mentira que Fernando Cerimedo era su asesor. Cuando las papas queman, Rodrigo Paz se lava las manos.»
Las acusaciones de la víctima, y sus límites
Desde la cama del hospital, Beller ha concedido entrevistas a medios argentinos y bolivianos en las que formuló señalamientos de enorme alcance político. Es indispensable precisar su naturaleza: son su relato de lo que Cerimedo le habría dicho durante ocho meses de relación. Testimonio de referencia, no prueba documental. Ella misma ha dicho que conserva grabaciones, sin haberlas exhibido públicamente.
Con ese encuadre, lo que sostuvo:
Que Cerimedo le dijo que Karina Milei, secretaria general de la Presidencia argentina, estaba involucrada en la corrupción investigada en el caso ANDIS. Que él y su esposa, Natalia Basil —exfuncionaria de esa agencia— filtraron los audios del extitular Diego Spagnuolo «para que el caso no quedara impune». Que Cerimedo se alejó de Milei porque su entorno estaba «demasiado podrido» y decía que ese gobierno «se iba a caer».
Que su vínculo más estrecho en el gabinete argentino era con la ministra Patricia Bullrich, con quien «coordinaba cuestiones de seguridad». Que participó en «una campaña para anular a la vicepresidenta» Victoria Villarruel.
Que recibía dinero de presuntos hechos de corrupción del gobierno de Paz y lo movía a Argentina mediante empresas. Que decía facturar 800 mil dólares mensuales. Que en el departamento que compartían había dinero en cajones y en maletas.
Ninguna de estas afirmaciones ha sido acreditada. Ninguna de las personas mencionadas ha sido imputada por estos hechos. La diputada argentina Marcela Pagano solicitó formalmente a la Justicia que Beller declare en la causa ANDIS y aporte las grabaciones que dice poseer. Esa sería la vía para verificarlas.
Beller también denunció haber presentado antes denuncias por violencia de género contra Cerimedo que no prosperaron en la justicia boliviana, y advirtió que el gobierno de ese país «está fingiendo interés en el caso»: «Del hospital me negaban hablar con la prensa y me dan nula protección.»
La granja de bots
Mientras avanzaba la audiencia, la Fiscalía allanó un inmueble de Cerimedo en La Paz. Encontró, según reportes oficiales, grandes sumas en bolivianos, dólares y euros, y equipos tecnológicos que conformaban una granja de bots destinada a manipular tendencias en redes sociales.
Es el hallazgo más significativo desde el punto de vista del interés público, porque no toca a una persona sino a un método. La infraestructura material de la manipulación digital —servidores, dispositivos, cuentas automatizadas— rara vez queda al descubierto. Aquí quedó, incautada y bajo peritaje.
Las causas abiertas contra Cerimedo son ya tres: tentativa de feminicidio, enriquecimiento ilícito y presunto lavado de activos.
La reacción en Buenos Aires
El gobierno argentino se distanció con velocidad. El canciller Pablo Quirno declaró: «El Gobierno argentino no tiene opinión sobre el caso. Es un ciudadano argentino que está en el exterior y está a disposición de la justicia boliviana. En este momento no es asesor de Milei y hace mucho tiempo que no es asesor.»
Ese «hace mucho tiempo» tiene un contrapeso documental: registros oficiales de acceso a la Casa Rosada, publicados por el medio argentino elDiarioAR, consignan que Cerimedo ingresó más de diez veces entre diciembre de 2023 y junio de 2024.
Milei, por su parte, difundió en redes mensajes que promovían la hipótesis de un autoatentado vinculado a Evo Morales, y en un discurso posterior arremetió contra Brasil, México, el Partido Demócrata estadounidense y el Partido Socialista español, a los que acusó de sostener una campaña «antiargentina».
El vicepresidente boliviano calificó esa intervención como «una irresponsabilidad y una intromisión en la Justicia boliviana».
La vicepresidenta argentina Victoria Villarruel publicó en X un mensaje escueto, compartiendo un post de 2024 en el que Cerimedo la cuestionaba: «Qué rápido envejeció todo.»
Lo que no está probado, y conviene decirlo
Circulan dos versiones que este medio no puede sostener y que conviene señalar expresamente.
La primera: que el gobierno de Estados Unidos esté gestionando la liberación de Cerimedo. No existe registro público de ninguna acción del Departamento de Estado, de su embajada en La Paz o de cualquier instancia oficial estadounidense sobre este caso. Lo que sí hay son advertencias internas: el vicepresidente Lara alertó que Cerimedo podría beneficiarse de privilegios judiciales —«En mi país, el que tiene poder y plata queda impune»— y Evo Morales pronosticó su liberación argumentando que «sabe todas las barbaridades» del gobierno de Paz. Son valoraciones políticas de actores interesados, no hechos verificados.
La segunda: la hipótesis del autoatentado, promovida desde sectores oficialistas argentinos. El vicepresidente boliviano la desestimó apoyándose en las pericias del expediente. Tampoco existe elemento público que la sostenga.
Por qué esto importa en México
Hay tres razones concretas, y ninguna requiere especulación.
La primera es el método. El modelo que Cerimedo perfeccionó —granjas de bots, campañas negativas, un portal propio para lavar la información, denuncias de fraude sin sustento— no es una anomalía argentina. Es una tecnología política exportable, y su operador la desplegó en al menos cinco países. México ha tenido y tendrá procesos electorales expuestos a exactamente ese repertorio. Lo incautado en La Paz permite, por primera vez, ver la maquinaria por dentro.
La segunda es la advertencia sobre el poder sin registro. El hallazgo más inquietante del caso no es criminal sino institucional: un extranjero sin nombramiento, sin memorándum, sin planilla y sin fuente de pago conocida daba órdenes a ministros de un Estado soberano. Esa figura —el asesor que no existe en papel pero decide— es un riesgo de cualquier sistema presidencial, no de uno solo.
La tercera es directa. Milei incluyó a México en su lista de responsables de una supuesta campaña en su contra, en pleno escándalo. Cuando un jefe de Estado vecino nombra al país como adversario en medio de una crisis judicial propia, deja de ser noticia internacional y se vuelve cobertura nacional.
Lo que sigue
Cerimedo permanecerá en Palmasola mientras avanza la investigación, salvo que la medida sea revisada. La Fiscalía debe acreditar ahora, ante un tribunal, lo que hasta hoy son indicios: las pericias telefónicas, las cámaras del hotel, los testimonios que lo ubican en las inmediaciones y el rastreo de las transferencias que se le atribuyen.
Su defensa impugnó la cadena de custodia del celular y calificó el proceso como «un show político».
Dos personas fueron detenidas como presuntos autores materiales del ataque.
El vicepresidente Lara anunció que evalúa impulsar una comisión especial en la Asamblea Legislativa para reconstruir los nexos políticos y económicos del consultor en Bolivia.
Y Nadia Beller sigue internada, siguiendo las audiencias desde una pantalla de teléfono, en un país donde ella misma dice no tener protección.
Un hombre que hizo carrera fabricando versiones enfrenta ahora un procedimiento donde las versiones no bastan: hacen falta pruebas. Es, para el oficio que ejerció, la ironía más precisa posible.
Si tú o alguien cercano vive violencia de género, en México la Línea de las Mujeres 911 y el 800 108 4053 ofrecen atención gratuita y confidencial las 24 horas.



