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En política esas frases se repiten mucho, como si estuvieran escritas en piedra

La Llave

El tablero del ajedrez electoral

“Ya está amarrado.”
“Le toca repetir.”
“Ese municipio ya tiene dueño.”
“Esa candidatura ya está decidida.”

En política esas frases se repiten mucho, como si estuvieran escritas en piedra.

Pero ojo: las candidaturas no se acomodan así.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

Cuando se acercan las elecciones, empieza el ruido. Que si fulano va, que si tal persona quiere reelegirse, que si trae estructura, que si ya hay acuerdo.

Puede ser. Pero una cosa es lo que se dice en la conversación política y otra muy distinta lo que se revisa cuando llega el momento de registrar candidaturas.

Porque una boleta no se llena como una quiniela.
No es decir: aquí pongo este nombre, acá pongo este otro, y luego veo cómo lo justifico. En realidad, armar candidaturas se parece más a mover piezas en un tablero de ajedrez. Puedes tener una pieza fuerte, sí, pero también importa dónde la colocas, qué movimientos permite la regla, qué otras piezas hay alrededor y qué pasa después.

Por eso hay que mirar el tablero completo.
Cuando llega el momento de los registros, se revisan muchas cosas: requisitos legales, documentos, plazos, reglas internas de los partidos, acciones afirmativas, paridad, bloques de competitividad y, en algunos casos, reelección.

Suena técnico, pero bajémoslo a tierra.
No todos los municipios ni todos los distritos significan lo mismo para un partido. Hay lugares donde suele ganar, otros donde compite cerrado y otros donde históricamente le cuesta más trabajo.

Y eso importa porque una lista puede verse muy ordenada en el papel, pero no necesariamente equilibrada en la competencia real.
Ahí entra una pieza clave: la paridad.

La paridad es un principio constitucional, en la práctica no basta con decir: “puse mujeres y hombres en la lista”. Existen reglas que buscan que esa participación no sea solamente numérica, sino que tenga condiciones reales de competencia.

No es lo mismo postular a una persona en un lugar donde un partido suele ganar, que mandarla siempre a donde casi nunca tiene posibilidades. Para eso sirven los bloques de competitividad. Ayudan a revisar si las candidaturas están distribuidas de manera equilibrada entre lugares fuertes, medios y difíciles para cada partido. A fin de que las mujeres puedan acceder a los cargos públicos… diputaciones y ayuntamientos.

Luego viene otra pieza del tablero que muchas personas me han preguntado: la reelección.
Y aquí vale la pena decirlo con mucho cuidado. La Sala Superior ha sostenido que la elección consecutiva no implica una postulación automática ni una garantía de permanencia en el cargo, sino una posibilidad sujeta al cumplimiento de requisitos, principios y otros derechos en juego.

Es decir, que una persona pueda buscar nuevamente un cargo no significa que todo lo demás desaparezca. Esa posibilidad también se revisa dentro del tablero completo.
Por eso hay que tener cuidado con las respuestas fáciles.

En lo electoral no conviene decir: “esto siempre gana” o “esto siempre pierde”, porque cada registro depende del cargo, del partido, de las reglas aplicables, del bloque en el que se ubica, de los documentos que se presenten y del caso concreto.

Ese es el punto. Las candidaturas no se acomodan al aventón. Detrás de cada nombre que aparece en una boleta hay decisiones políticas, sí, pero también reglas jurídicas que deben cumplirse.

Y esto también es importante, porque cuando votamos no solo vemos una foto, un nombre o un color. Vemos el resultado de un proceso que tuvo que pasar por reglas, revisiones y criterios.

Así que rumbo a 2027, antes de comprar cualquier frase que suene definitiva, conviene recordar algo:

En electoral, casi nada se resuelve con una frase rápida. Se resuelve viendo el tablero completo.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.

Te espero en la próxima emisión.
La Llave

El tablero del ajedrez electoral

“Ya está amarrado.”
“Le toca repetir.”
“Ese municipio ya tiene dueño.”
“Esa candidatura ya está decidida.”

En política esas frases se repiten mucho, como si estuvieran escritas en piedra.

Pero ojo: las candidaturas no se acomodan así.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

Cuando se acercan las elecciones, empieza el ruido. Que si fulano va, que si tal persona quiere reelegirse, que si trae estructura, que si ya hay acuerdo.

Puede ser. Pero una cosa es lo que se dice en la conversación política y otra muy distinta lo que se revisa cuando llega el momento de registrar candidaturas.

Porque una boleta no se llena como una quiniela.
No es decir: aquí pongo este nombre, acá pongo este otro, y luego veo cómo lo justifico. En realidad, armar candidaturas se parece más a mover piezas en un tablero de ajedrez. Puedes tener una pieza fuerte, sí, pero también importa dónde la colocas, qué movimientos permite la regla, qué otras piezas hay alrededor y qué pasa después.

Por eso hay que mirar el tablero completo.
Cuando llega el momento de los registros, se revisan muchas cosas: requisitos legales, documentos, plazos, reglas internas de los partidos, acciones afirmativas, paridad, bloques de competitividad y, en algunos casos, reelección.

Suena técnico, pero bajémoslo a tierra.
No todos los municipios ni todos los distritos significan lo mismo para un partido. Hay lugares donde suele ganar, otros donde compite cerrado y otros donde históricamente le cuesta más trabajo.

Y eso importa porque una lista puede verse muy ordenada en el papel, pero no necesariamente equilibrada en la competencia real.
Ahí entra una pieza clave: la paridad.

La paridad es un principio constitucional, en la práctica no basta con decir: “puse mujeres y hombres en la lista”. Existen reglas que buscan que esa participación no sea solamente numérica, sino que tenga condiciones reales de competencia.

No es lo mismo postular a una persona en un lugar donde un partido suele ganar, que mandarla siempre a donde casi nunca tiene posibilidades. Para eso sirven los bloques de competitividad. Ayudan a revisar si las candidaturas están distribuidas de manera equilibrada entre lugares fuertes, medios y difíciles para cada partido. A fin de que las mujeres puedan acceder a los cargos públicos… diputaciones y ayuntamientos.

Luego viene otra pieza del tablero que muchas personas me han preguntado: la reelección.
Y aquí vale la pena decirlo con mucho cuidado. La Sala Superior ha sostenido que la elección consecutiva no implica una postulación automática ni una garantía de permanencia en el cargo, sino una posibilidad sujeta al cumplimiento de requisitos, principios y otros derechos en juego.

Es decir, que una persona pueda buscar nuevamente un cargo no significa que todo lo demás desaparezca. Esa posibilidad también se revisa dentro del tablero completo.
Por eso hay que tener cuidado con las respuestas fáciles.

En lo electoral no conviene decir: “esto siempre gana” o “esto siempre pierde”, porque cada registro depende del cargo, del partido, de las reglas aplicables, del bloque en el que se ubica, de los documentos que se presenten y del caso concreto.

Ese es el punto. Las candidaturas no se acomodan al aventón. Detrás de cada nombre que aparece en una boleta hay decisiones políticas, sí, pero también reglas jurídicas que deben cumplirse.

Y esto también es importante, porque cuando votamos no solo vemos una foto, un nombre o un color. Vemos el resultado de un proceso que tuvo que pasar por reglas, revisiones y criterios.

Así que rumbo a 2027, antes de comprar cualquier frase que suene definitiva, conviene recordar algo:

En electoral, casi nada se resuelve con una frase rápida. Se resuelve viendo el tablero completo.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.

Te espero en la próxima emisión.

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¿Ya ganó alguien… o solo viste una encuesta? | La Llave con Daniel Dorantes

La realidad detrás de las gráficas en redes sociales

Porque últimamente suben una gráfica bonita, le ponen un numerote enorme, dos colores llamativos y listo: “ya se acabó la elección”.

Aguas. No te vayas con la finta.

No digo que las encuestas no sirvan. Claro que sirven. Una encuesta bien hecha ayuda a leer el ambiente político, mide momentos y pone datos sobre la mesa. Pero una cosa es una encuesta seria. Y otra cosa es una imagen bonita circulando en redes como si fuera verdad revelada.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

¿Dónde aparecen y qué nos dicen las encuestas?

Cada vez que se empieza a calentar la política, aparecen encuestas por todos lados. En medios, en redes, en grupos de WhatsApp, en publicaciones pagadas, en cuentas que nadie sabe bien de dónde salieron.

Y casi siempre vienen con frases muy sabrosas:

  • “Ya se despegó”.

  • “Ya alcanzó”.

  • “Ya no hay competencia”.

  • “Esto ya se cerró”.

Pero alto. Antes de creerle al numerote, hay que ver la letra chiquita.


La «letra chiquita»: Lo que debes revisar en una medición seria

¿Quién hizo la encuesta? ¿Cuándo se levantó? ¿A cuántas personas entrevistó? ¿Cómo preguntó? ¿Fue en vivienda, por teléfono, por internet? ¿Quién la pagó? ¿Dónde está la metodología?

Porque ahí está la diferencia entre una medición útil y una gráfica hecha para hacer ruido.

Nota sobre transparencia: Que una encuesta sea pagada no la vuelve mala automáticamente. Muchas encuestas serias son contratadas. El punto es otro: si alguien la paga y luego la presume, lo mínimo es que podamos saber cómo se hizo.

Porque si yo veo solo el número grande, pero no veo muestra, fecha, método ni responsable, pues entonces no estoy viendo la encuesta completa. Estoy viendo el anuncio de la encuesta. Y eso no es lo mismo.

Marco legal y regulación de sondeos electorales

Ahora, aquí viene un punto técnico, pero importante. Las reglas electorales sí regulan encuestas, sondeos, encuestas de salida y conteos rápidos, sobre todo durante los procesos electorales. Cuando se publican encuestas sobre preferencias o tendencias electorales dentro de ese periodo, debe existir un estudio que las respalde, con metodología, muestra, fechas, responsable y demás elementos mínimos.

En elecciones locales, esa información se presenta ante el organismo electoral local correspondiente.

¿Para qué?

  1. Para que la ciudadanía no se quede solo con la gráfica bonita.

  2. Para que pueda revisar qué hay detrás del número.


Rumbo a 2027: Escenarios, coaliciones y percepción

Pero aquí está el tema de fondo: la política ya se mueve antes del arranque formal del proceso. Las encuestas, los gráficos y las mediciones empiezan a circular meses antes. Entonces la pregunta incómoda es esta: ¿no tendríamos que hablar también de cómo transparentarlas mejor desde antes?

No para prohibirlas, ni para espantarnos, ni para decir que todas están mal. Sino para que cualquiera pueda saber lo básico: quién la hizo, quién la pagó, cuándo se levantó, cómo preguntó y qué escenario midió.

El impacto de las alianzas en los datos

Muchas encuestas miden personas o partidos por separado, pero la elección real puede terminar con coaliciones, candidaturas comunes o combinaciones distintas. Y eso cambia toda la lectura.

No es lo mismo medir a alguien solo que medirlo acompañado; no es lo mismo preguntar por partidos separados que por una alianza. Cuando veas una encuesta rumbo a 2027, la pregunta buena es: ¿Qué escenario me están enseñando?

Conclusión: Un dato a medias, confunde

No se trata de desconfiar de todas las encuestas, sino de no creernos cualquiera. Una encuesta no decide una elección; la gente decide. Pero una encuesta mal leída sí puede acomodar percepciones e instalar ánimos.

Así que la próxima vez que veas una encuesta, haz una pausa:

  • Mira la letra chiquita.

  • Mira el escenario.

  • Mira la metodología.

Porque en política, un dato completo ayuda. Un dato a medias, confunde.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.

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Has oído hablar de la campaña invisible?

En publicidad hay una regla muy sencilla: si ves una marca muchas veces, se te queda.

Aunque no la estuvieras buscando.
Aunque nadie te la explique.

Primero la ves. Luego te suena. Después la reconoces.

Bueno… en política pasa algo parecido.

Hay nombres que no llegan a la boleta de la nada. Primero los ves, luego los vuelves a ver, después te suenan y, cuando menos lo piensas, ya los ubicas.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

No voy a hablar de partidos, de personas ni de casos concretos. Hoy quiero hablar de comunicación política.

Porque seguro te ha pasado: vas por la ciudad, ves una barda; más adelante, un espectacular; abres redes y te sale una entrevista; después una foto, una revista, una frase… y otra vez el mismo nombre.

Y dices:
“A ver… ¿pues no que las campañas empiezan hasta el año que entra?”

Ahí está lo interesante.

Aaaahh  y una cuestión importante: no todo eso es ilegal. No toda entrevista es campaña, no toda foto es propaganda, no toda aparición pública es indebida. La vida pública no se puede esconder.

Y si algo está o no contra la norma, se revisa caso por caso, con pruebas, contexto y conforme a la ley. No al tanteo. No por corazonada. No porque “parece”.

Pero hay algo que sí vale la pena entender: en política, muchas veces antes de pedirte el voto, primero buscan que los ubiques.

Que te suene el nombre.
Que reconozcas la cara.
Que lo relaciones con una idea.
Que cuando llegue la campaña formal, ya no te parezca desconocido.

En publicidad le llaman posicionamiento. En política también cuenta. La repetición pesa. La familiaridad pesa. La imagen pesa.

Porque una cosa es que alguien te convenza con ideas, trabajo o propuestas, y otra muy distinta es que un nombre se te vuelva familiar solo porque lo viste muchas veces.

Primero viene la visibilidad. Luego la familiaridad. Después la confianza. Y al final, la decisión.

Dicho más claro:
Primero: “aquí estoy”.
Luego: “ya me conoces”.
Después: “puedes confiar”.
Y al final: “apóyame”.

Así se construye presencia pública.

El tema es que hoy eso puede empezar muy temprano. No días antes de una campaña. Meses antes. A veces mucho antes.

Y pasa porque vivimos en otra realidad.
Hoy la política no solo está en un mitin, en un volante o en un spot. Está en el celular, en el video corto, en la entrevista digital, en la foto compartida, en la revista, en la barda, en el espectacular y hasta en el algoritmo que te vuelve a mostrar lo mismo.

Por eso la pregunta de fondo es sencilla, pero fuerte:
¿Nuestras reglas electorales están pensadas para esta realidad?

Muchas reglas nacieron pensando en campañas más fáciles de identificar: eventos, propaganda clara, llamados al voto y tiempos marcados. Pero la comunicación política de hoy se mueve de forma más constante, más sutil y más difícil de clasificar.

Entonces, como ciudadanía, conviene mirar mejor.
Pregúntate:
¿Por qué veo este nombre tantas veces?
¿Qué imagen me están mostrando?
¿Qué quieren que recuerde?
¿Por qué aparece tanto tiempo antes de la campaña?

No para sospechar de todo. No para pensar que todo está mal. Sino para entender mejor lo que estamos viendo.

Porque la comunicación política no solo informa. También posiciona. También construye imagen. También prepara terreno.

Y si esa construcción empieza mucho antes de las campañas, quizá también debemos preguntarnos si las reglas electorales siguen leyendo bien esta nueva realidad.

En política, no siempre empiezan pidiéndote el voto.

A veces empiezan buscando que, cuando llegue ese momento, tú ya los recuerdes.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.

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Elecciones Querétaro 2027: El estado no será el mismo

Hay un dato que, para mí, dice mucho más que cualquier especulación rumbo a las elecciones de 2027 en Querétaro.

En 2021, la elección para la gubernatura en Querétaro se desarrolló con una lista nominal de casi 1 millón 740 mil personas. Hoy, en 2026, esa lista nominal ya ronda 1 millón 956 mil. O sea, estamos hablando de casi 219 mil personas más.

Y quiero decirlo con toda claridad: no estoy hablando del sentido del voto, ni de quién gana o quién pierde. Estoy hablando del tamaño y del contexto político en el que se va a dar la próxima elección.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

El nuevo electorado rumbo a la gubernatura de Querétaro

Porque no solo creció la lista nominal. También el estado.

Hoy Querétaro ya se mueve con una población de más de 2 millones y medio de personas, y alrededor de 13% corresponde a personas adultas mayores. Eso no te adelanta un resultado, pero sí te dice algo muy concreto: el panorama en el que se va a desarrollar el 2027 ya no es el mismo.

Entonces, cuando uno compara 2021 con 2026, para mí la pregunta no es quién va arriba o quién va abajo en las encuestas. La pregunta es otra:

¿En qué Querétaro se va a competir?

Porque una elección no ocurre en el vacío. Ocurre en una sociedad concreta, con un tamaño de electorado concreto, con presiones públicas concretas y con una conversación pública que también cambia.

Y esa conversación hoy va mucho más rápido.

No voy a repetir aquí toda la discusión de democracIA, pero sí diría algo: entre 2021 y 2026 la capa digital pesa más. El algoritmo pesa más. La inteligencia artificial pesa más. Y eso influye directamente en cómo se instalan temas, cómo se posicionan las figuras políticas y cómo circula la información.

No define por sí solo una elección. Pero sí modifica el ambiente en el que esa elección se va a vivir.

Por eso, para mí, el dato bueno rumbo a 2027 no es solo quién quiere competir. El dato clave es entender que la próxima contienda se va a desarrollar en un estado más grande, con más personas en la lista nominal y con una conversación digital mucho más acelerada que la de 2021.

Y eso vale la pena verlo desde ahora.

No para sacar conclusiones adelantadas. No para leer resultados electorales donde todavía no los hay. Sino para entender que el contexto político ya no es el mismo.

Y cuando el contexto cambia, la elección también se vive distinto.

Esto fue La Llave.

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La Llave | ¿Tú crees que la elección de 2027 todavía está lejos

Por Daniel Dorantes / Exclusiva para LYPmultimedios

¿Tú crees que la elección de 2027 todavía está lejos? Yo, la verdad, creo que no. Y no lo digo porque ya haya iniciado formalmente el proceso electoral, lo digo porque hay algo que ya se siente en el ambiente.

Ya se respira política.

Se percibe en las conversaciones de café, en los nombres que empiezan a sonar con insistencia, en quién quiere repetir en el cargo, en quién quiere crecer y en quién ya se empieza a mover. Lo vemos todos los días al transitar por las calles: apellidos, apodos, entrevistas a modo, portadas de revistas y espectaculares que, poco a poco, van metiendo a ciertas figuras en la conversación pública.

Y claro, si alguien considera que con estas acciones se cruza una línea, siempre están las vías legales para presentar una queja y dejar que la autoridad revise el caso. Pero el fenómeno está ahí.

En Querétaro, el proceso electoral formal arranca en octubre de este año. Es decir, faltan poco más de seis meses para que inicie legalmente la contienda y poco más de un año para que la gente salga a votar. Pero, seamos honestos: una elección no se empieza a trabajar solo conforme a las etapas del calendario. Se va armando mucho antes.

Se construye cuando se empiezan a medir perfiles, cuando los grupos de poder se acomodan, cuando ya se habla de reelección, de bloques de competitividad, de quién quiere jugar y de quién definitivamente no. Y también inicia cuando la autoridad electoral empieza a preparar el terreno. Porque, seamos sinceros, en el IEEQ todavía no termina de asentarse un proceso cuando ya estamos preparando el que sigue.

Hoy las cosas ya no caminan como antes. La tecnología pesa mucho y la conversación pública viaja rapidísimo; lo que antes tardaba semanas en definirse, hoy tarda horas o minutos. Todo eso hace que muchas de las grandes definiciones empiecen a jugarse mucho antes de las etapas formales.

Por eso creo que las fases legales del proceso siguen siendo indispensables, sí. Pero ya no bastan por sí solas para explicar todo lo que, política y técnicamente, se va acomodando antes de una elección.

Además, en este tablero aún hay piezas sueltas que pueden mover drásticamente el panorama: Ahí está el desenlace del llamado Plan B electoral. Ahí está la reforma judicial local y las letras chiquitas de sus normas secundarias. Ahí está también la iniciativa que el IEEQ presentó ante la Legislatura en octubre del año pasado.

Y, por si eso fuera poco, hay cinco organizaciones que buscan convertirse en nuevos partidos políticos nacionales; el INE resolverá pronto si les otorga o no el registro. Si eso pasa, el escenario se mueve por completo.

Entonces sí… formalmente faltan meses. Pero pensar que ahorita no está pasando nada es un error, porque sí está pasando. Las piezas ya se están acomodando. Y aunque todavía no estemos en proceso electoral ante la ley, sí estamos entrando de lleno en una lógica político-electoral.

Por eso, cuando alguien me dice “todavía falta mucho”, yo les diría: depende. Sí, falta para votar, claro. Pero lo que está definiendo esa elección, en lo técnico y en lo político, ya comenzó a moverse.

El voto llega al final. La política electoral empieza mucho antes.

Esto fue La Llave.

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Reforma judicial en Querétaro: qué se aprobó y qué sigue…

El Congreso de Querétaro ya aprobó la reforma judicial local, pero el proceso todavía no termina. En esta entrega de “La Llave” te explico qué se aprobó, qué sigue y por qué esta discusión importa más de lo que parece.

Soy Daniel Dorantes, y esto es La Llave…

Una llave que abre un espacio para hablar de temas públicos, explicarlos claro y entender qué está realmente en juego.

El viernes pasado, el Congreso de Querétaro aprobó la reforma judicial local. Pero esto todavía no termina. Ahora pasa a los ayuntamientos y, para que quede firme, necesita el voto favorable de al menos 12 de los 18 municipios. Así es como se completa una reforma a la Constitución del estado.

Esto ocurre porque en Querétaro estaba pendiente ajustar nuestra Constitución local a la reforma judicial federal, publicada el 15 de septiembre de 2024. El propio dictamen lo dice con claridad: se trata de cumplir con las bases del artículo 116 de la Constitución federal y armonizar el modelo estatal con ese nuevo diseño.

¿Y qué fue lo que aprobó el Congreso?

Lo más visible es: que juezas, jueces, magistradas y magistrados sean electos por voto popular; que desaparezca el actual Consejo de la Judicatura; y que en su lugar entren dos órganos nuevos: uno para administrar y otro para disciplina. Además, la propia reforma plantea que la elección local de todas las personas juzgadoras sea en el 2027.

Ahora, hay una parte que vale mucho la pena poner sobre la mesa. Esta reforma no solo baja el esquema federal a Querétaro. También incorpora una apuesta muy nuestra: el llamado «Modelo Querétaro» de acceso a la justicia.

¿Eso qué significa?

Que no todo tenga que empezar y acabar en un pleito judicial. La idea es abrir más espacio para resolver problemas desde lo más cercano: justicia cívica, mediación, conciliación y mecanismos alternativos. Y cuando eso no alcance, entonces sí, entran los tribunales. Es un modelo que quiere dar más peso a los mecanismos alternativos para solucionar controversias.

También hay otro dato que conviene no perder de vista: lo que pasó el viernes fue el cambio constitucional. Las reglas detalladas, las que van a decir exactamente cómo se implementa todo esto, vienen después. La legislación secundaria sigue en la siguiente etapa.

Entonces, dicho muy sencillo: Querétaro ya dio un paso fuerte en su reforma judicial, sí. Pero todavía faltan dos cosas: la aprobación en los ayuntamientos y ver cómo quedan las leyes secundarias que van a bajar todo esto a tierra.

Porque una reforma no se agota cuando se aprueba. La hora de la verdad empieza cuando toca aplicarla.

Soy Daniel Dorantes, y esto es La Llave.

Plan B

No pasó la reforma constitucional electoral, o plan A… pero eso no significa que el tema se haya detenido.

Soy Daniel Dorantes, y esta es la primera emisión de la videocolumna “La Llave”.

Una llave que abre un espacio para analizar a fondo los temas públicos, explicarlos de forma sencilla y entender con claridad qué es lo que está en juego.

No pasó la reforma constitucional electoral, o plan A… pero eso no significa que el tema se haya detenido.

Se activó el llamado plan B, que en este momento se encuentra en el Senado. La lógica, según se aprecia, es avanzar por partes en aquellos temas donde pudiera haber condiciones para construir mayoría. Sobre la mesa hay tres ejes fundamentales: austeridad política, revocación de mandato y ajustes en gobiernos locales y ayuntamientos.

En revocación de mandato, el cambio más visible está en los tiempos. Hoy solo puede pedirse una vez al cierre del tercer año de gestión de quien encabece la Presidencia de la República. Con esta iniciativa, también podría solicitarse ya al cierre del segundo año. La jornada quedaría fijada para el primer domingo de junio del tercer o del cuarto año, según corresponda y sea procedente. Algo importante es que se mantiene el hecho de que la solicitud la puede realizar la ciudadanía cumpliendo con sus respectivos requisitos.

Llevado esto al caso presidencial actual, significa algo muy concreto: la revocación podría pedirse desde 2026 para realizarse la consulta en junio de 2027, de manera concurrente con las elecciones ordinarias; y si se activa después, entonces podría irse a junio de 2028.

En ese rubro de la consulta hay otra novedad que, según hemos visto en medios, se ha estado revisando en el Senado de la República. La iniciativa plantea que la persona sujeta a revocación pueda difundir el proceso y promover el voto a favor de su gestión. Dicho en términos más neutrales, hay una modificación en las reglas de participación para quien está sujeto a este proceso.

En ayuntamientos, la propuesta también incide. La versión presentada originalmente hablaba de una sindicatura y de siete a quince regidurías en su integración. Pero también se ha dicho que ese punto tendría ajustes en el Senado: por un lado, para quitar el número mínimo de siete y dejar el tope de hasta quince; y por otro, para una reincorporación del principio de paridad en la redacción.

Aquí vale la pena aterrizar el caso a Querétaro tal como está hoy. Nuestra norma local dice que todos los municipios tienen dos sindicaturas. Y en regidurías, Querétaro tiene 13; San Juan del Río, Corregidora y El Marqués, 11; Cadereyta y Tequisquiapan, 9; y los demás municipios, 7.

Por eso, al bajar esta discusión al caso queretano, el dato fino es muy claro: aquí el efecto más visible no recaería realmente en las regidurías como están integradas hoy, sino en las sindicaturas.

En presupuesto, pasa algo parecido. La iniciativa pone un tope para los congresos locales, pero en el caso de Querétaro, el Congreso local hoy ya estaría por debajo del límite planteado. Entonces, no veríamos un recorte fuerte e inmediato por esa vía; sino más bien, una lógica de contención hacia adelante.

Dicho en sencillo, este plan B no rehace por completo el sistema, pero mueve piezas importantes: cambia los tiempos de la revocación, modifica las reglas sobre la participación de la persona sujeta a este proceso, toca la integración municipal y aprieta las reglas de gasto.

En política, cuando no pasa una ruta, normalmente aparece otra. Y eso es exactamente lo que estamos viendo… seguramente en los próximos días habrá un desenlace.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.