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El cinismo del “oro azul”: Sheinbaum y Conagua exhiben a la familia Calzada por saquear agua para su club de polo en Querétaro

Por Redacción LYPmultimedios

CIUDAD DE MÉXICO (23 de marzo de 2026). – La conferencia matutina de este lunes se convirtió en un banquillo de acusados para una de las dinastías políticas y económicas más intocables de Querétaro. En un golpe frontal contra los remanentes del viejo régimen, la presidenta Claudia Sheinbaum y el titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales, desnudaron el multimillonario y cínico esquema de acaparamiento de agua operado por la familia Calzada.

En el marco del Día Mundial del Agua, el gobierno federal expuso cómo el linaje priista —que ha dado dos gobernadores al estado (Antonio Calzada Urquiza y José Calzada Rovirosa) y mantiene tentáculos en el Congreso y alcaldías como El Marqués— utilizó sus influencias para exprimir uno de los acuíferos más deficitarios de México.

De subsidios agrícolas al lujo inmobiliario

El director de Conagua reveló que el clan Calzada concentraba 628 mil metros cúbicos de agua a través de cinco títulos de concesión. El fraude a la nación radicaba en la simulación: los títulos fueron otorgados bajo el rubro de uso agrícola y pecuario, una categoría que, por ley, está exenta del pago de derechos para proteger la producción de alimentos del pueblo.

¿La realidad? Ni una gota se usaba para sembrar. La presidenta Sheinbaum intervino directamente para desmenuzar el despojo: “La Conagua les da una concesión para uso agrícola, no pagan agua. Pero en realidad, esa agua no era utilizada para producir alimentos, sino para un lugar residencial que tiene un campo para jugar polo, con esquí acuático y áreas verdes enormes, mientras la gente de al lado no tiene agua”, sentenció la mandataria, en clara referencia a los exclusivos desarrollos ecuestres vinculados a la familia en el municipio de El Marqués.

Por si el lujo no fuera suficiente, el gobierno detectó que la familia extraía el agua gratuita de otro de sus pozos para llenar flotas de pipas y comercializarla, lucrando descaradamente con la necesidad de las colonias queretanas marginadas.

La hipocresía en la máxima tribuna

El momento más álgido y “picoso” de la exhibición llegó cuando Presidencia proyectó un video desde la Cámara de Diputados. En la pantalla apareció un legislador federal priista, perteneciente a la misma familia Calzada, votando enardecido en contra de la reciente y estricta nueva Ley de Aguas.

“México necesita una ley que ponga en el centro a la gente y no a la burocracia, una ley que garantice agua para vivir, no para especular” se escuchaba vociferar al diputado en el video.

El contraste fue fulminante. La presidenta no dejó pasar la ironía de un legislador defendiendo discursivamente el agua “para el pueblo”, mientras su familia la privatizaba en pipas y regaba campos de polo sin pagar un peso a la nación. “Se oponían al cambio a la ley porque se les acaban los privilegios”, remató Sheinbaum.

El fin de la impunidad hídrica

El mensaje enviado desde Palacio Nacional a la oligarquía queretana fue claro: el agua dejó de ser el botín privado de los apellidos ilustres. Con las nuevas facultades de la Ley de Aguas, el gobierno federal anunció que las concesiones de la familia Calzada ya fueron retiradas y sus instalaciones clausuradas en dos ocasiones (tras intentos de amparo). Además, el clan enfrenta multas históricas que ascienden a 3.5 millones de pesos.

El desmantelamiento de este cacicazgo hídrico marca un antes y un después en Querétaro. La 4T ha dejado claro que el escrutinio sobre el Cártel Inmobiliario y sus socios políticos apenas comienza, y que la especulación con el “oro azul” ya tiene consecuencias penales y económicas.

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