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Adopción selectiva en México: Perros rescatados del Metro eligen a sus familias en Campo Marte

Un programa pionero en el bienestar animal en México

Las vías del Metro de la Ciudad de México suelen ser escenario de tragedias para decenas de animales rezagados. Sin embargo, este fin de semana se convirtieron en el origen de una historia sin precedentes en el país. Por primera vez en territorio nacional, se puso en marcha el modelo de adopción selectiva, una dinámica donde el esquema tradicional se invierte: son los perros rescatados quienes eligen, guiados por su olfato, a los humanos que se convertirán en su nueva familia.

El escenario para este hito de la transición animal fue el Campo Marte, durante la celebración del «Pet Fest». Ahí, un mes de rigurosa planeación, logística y valoración médica culminó en un emotivo encuentro que cambió la vida de 10 canes.

Del rescate en las vías a la pasarela del Campo Marte

El proyecto fue coordinado de principio a fin por el Centro de Transferencia Canina (CTC), un espacio dedicado a albergar, rehabilitar y brindar atención médica a cada animal recuperado en las instalaciones del sistema de transporte colectivo. Bajo la dirección de Any Palma, el centro seleccionó a 19 ejemplares mestizos que se encontraban completamente sanos y aptos para integrarse a un hogar.

La selección no fue menor si se toma en cuenta el historial de los participantes. Canes de talla grande como Uami, Tuercas, Tlana, Ela y Sara cargan en sus cuerpos las huellas de un pasado hostil: fracturas por golpes de trenes, quemaduras por descargas eléctricas en las vías de alta tensión y cojinetes gravemente lastimados.

La noche del sábado, colocados frente a un círculo de cerca de 20 humanos interesados y previamente evaluados, los perros comenzaron a olfatear el ambiente. El resultado final fue el éxito de 10 adopciones consolidadas.

Historias con huella: El caso de Sara

Entre los momentos más conmovedores de la jornada destacó la historia de Sara, una perrita geriátrica de nueve años de edad que llevaba un largo periodo esperando una oportunidad en los caniles del CTC. Ella caminó decidida hacia Abigail Coca y su hija, seleccionándolas de inmediato como sus protectoras.

«Mi hija quería darle la oportunidad a un perrito que llevara tiempo buscando un hogar. Ahora se incorporará y serán tres perros que amamos y a los que les daremos todo el amor y atención. No solo es adoptar, es hacerte responsable, no abandonarlos y darles una mejor vida», compartió Abigail tras el proceso.

Los desafíos éticos de la adopción selectiva: El rechazo humano

A pesar de la emotividad del evento, la dinámica también dejó al descubierto un amargo rostro de la cultura de adopción en México. Testigos y participantes reprocharon severamente que algunas de las familias inscritas decidieron rechazar y regresar a perros como Ñoño o Pec, a pesar de que los animales los habían elegido explícitamente a ellos como sus dueños.

«Hubo familias que, pese a que el perro los eligió, decidieron dejarlos. Eso es muy cruel. Es una decisión que no se toma a la ligera; al participar debes estar seguro, porque es duro que un perrito que ya eligió se quede de nuevo solo», argumentó Abigail Coca.

Al respecto, la directora del CTC, Any Palma, reconoció que el modelo de adopción selectiva es un proceso complejo que requiere una madurez y un compromiso emocional que no todo el mundo posee. No obstante, enfatizó que las autoridades y el centro continuarán incentivando e innovando en los esquemas de colocación para asegurar que cada animal rescatado del Metro encuentre un espacio digno y libre de maltrato.

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