El gobierno municipal contabilizó esterilizaciones, desparasitaciones, consultas y rescates, pero omitió los datos indispensables para evaluar su política: población animal estimada, denuncias atendidas, reincidencia del maltrato, capacidad del centro de control, presupuesto ejercido y seguimiento de las adopciones.
San Juan del Río, Qro. 5 de Octubre del 2026— Entre perros, gatos, rifas, venta de accesorios y una exhibición de adiestramiento canino, Roberto Cabrera Valencia encontró un nuevo escenario para prolongar la exposición pública de su Quinto Informe de Gobierno. El Adopta Fest 2026 sirvió para presentar una colección de cifras, pero no para responder la pregunta central: ¿San Juan del Río tiene hoy menos abandono y maltrato animal que hace un año?
El presidente municipal informó que durante el último periodo se realizaron 3 mil 200 esterilizaciones, 4 mil 700 desparasitaciones, 172 adopciones y 195 rescates de fauna silvestre. También señaló que mil 500 estudiantes participaron en pláticas de concientización.
Los números describen actividad institucional, pero no acreditan resultados. La administración no informó cuántos animales permanecen en situación de calle, cuántos reportes de maltrato recibió, en cuánto tiempo fueron atendidos ni qué ocurrió con los casos canalizados ante las autoridades.
Tampoco detalló el presupuesto ejercido por la Dirección de Cuidado, Protección y Control Animal, la capacidad de sus instalaciones, el número de perros y gatos bajo resguardo, las defunciones registradas o el seguimiento realizado después de cada adopción.
Apenas 172 adopciones en todo un año
Las 172 adopciones equivalen, en promedio, a una cada 2.1 días. La cifra puede representar una nueva oportunidad para igual número de animales, pero resulta imposible determinar su alcance sin conocer cuántos ingresaron a resguardo, cuántos continúan esperando un hogar y cuál era la meta anual.
El mismo vacío afecta a las 3 mil 200 esterilizaciones. Sin una estimación de la población canina y felina, una distribución por comunidades y colonias o una comparación con años anteriores, la cantidad funciona como un registro administrativo, no como evidencia de que disminuyó la reproducción sin control.
Informar cuántos procedimientos se realizaron es apenas el comienzo de una rendición de cuentas. Lo verdaderamente relevante sería demostrar dónde se concentró la intervención, qué zonas permanecen desatendidas y qué impacto tuvo sobre el abandono animal.
Los 195 rescates de fauna silvestre también quedaron reducidos a una cifra sin desenlace. No se precisaron las especies involucradas, las causas de los rescates, cuántos ejemplares fueron rehabilitados, cuántos regresaron a su hábitat ni cuántos murieron.
Un informe fragmentado en actos de promoción
El Adopta Fest fue presentado durante el décimo primer día de actividades del Quinto Informe. Esta prolongación convierte la obligación de rendir cuentas en una sucesión de encuentros sectoriales donde el alcalde selecciona datos favorables, agradece a organizaciones y reproduce las consignas de “Mejor Sociedad” y “Legado de Bien Común”.
Más que facilitar el escrutinio, el formato dispersa la información. Cada acto añade cifras, asistentes y fotografías, pero dificulta encontrar presupuestos, indicadores comparables y evaluaciones que permitan verificar si las políticas públicas resolvieron los problemas que justificaron su existencia.
El evento animalista terminó incluso como plataforma para presentar estadísticas sobre salud comunitaria, prevención del cáncer de mama, asesoría jurídica y atención psicológica para mujeres. Esa mezcla no fortalece la rendición de cuentas: confunde programas, poblaciones atendidas y resultados dentro de una misma narrativa celebratoria.
Insumos no equivalen a personas atendidas
Cabrera reportó que la Feria Cuidando de Ti atendió a mil 822 personas y distribuyó 18 mil 650 “insumos y servicios preventivos”, entre vacunas, detecciones y orientaciones. Sin embargo, no aclaró cuántas personas recibieron varios servicios, cuáles fueron los padecimientos detectados ni cuántos casos obtuvieron seguimiento médico.
Lo mismo sucede con las jornadas de Salud Comunitaria. Entre julio y diciembre de 2025 se realizaron 105 jornadas, con mil 785 consultas y 4 mil 710 medicamentos. Entre mayo y junio de 2026 hubo otras 41, con 747 consultas y 2 mil 58 medicamentos.
La administración sumó acciones de periodos distintos, pero dejó sin explicar qué ocurrió entre enero y abril de 2026, cómo se seleccionaron las comunidades, qué proporción de la población objetivo fue cubierta o si los pacientes consiguieron atención posterior.
Contar cajas de medicamentos, consultas o actividades no equivale a medir recuperación, continuidad de tratamientos ni acceso efectivo a la salud. Una política pública no se justifica por el volumen de objetos entregados, sino por su capacidad para modificar la realidad de las personas.
Las preguntas que el festejo dejó fuera
Una rendición de cuentas seria tendría que revelar cuánto costaron el Adopta Fest y los programas presentados; cuáles fueron sus metas; qué porcentaje se cumplió; dónde se concentraron los recursos; cuántas denuncias de maltrato derivaron en sanciones y cuál es la dimensión actual del abandono animal en San Juan del Río.
También debería transparentar el padrón de asociaciones beneficiadas, los convenios celebrados, los criterios de colaboración y el destino de cada peso ejercido.
El bienestar animal no puede reducirse a una fotografía del alcalde rodeado de mascotas ni la política de salud a una suma de insumos. Sin diagnóstico, presupuesto desglosado, metas y seguimiento, el Quinto Informe continúa acumulando acciones sin demostrar transformaciones.




