Especialistas, autoridades y representantes de colegios profesionales analizan los efectos del crecimiento urbano durante el encuentro celebrado del 26 al 29 de agosto. El diagnóstico reconoce la expansión de la mancha urbana, la pérdida de densidad y la presión sobre los servicios, aunque todavía deberá traducirse en acuerdos y políticas concretas.
Querétaro, Qro., 28 de agosto de 2026.— El acelerado crecimiento de la zona metropolitana de Querétaro y sus efectos sobre el abastecimiento de agua, la movilidad, el uso del suelo y la infraestructura ocupan la agenda del XVIII Congreso Internacional de Ingeniería Civil, inaugurado en conjunto con la 53ª Reunión Nacional de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles.
El encuentro reúne del 26 al 29 de agosto a especialistas, autoridades, instituciones educativas y profesionales del sector bajo el tema “Querétaro: la metrópoli del futuro. Innovación en ingeniería civil”. Su propósito es discutir soluciones técnicas y modelos de planeación capaces de responder a una ciudad que continúa extendiéndose territorialmente mientras enfrenta mayores necesidades de servicios.
El secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de Querétaro, José Pío X Salgado Tovar, sostuvo que el crecimiento urbano debe administrarse desde una visión integral y de largo plazo, sin comprometer las condiciones de las futuras generaciones.
Durante la inauguración identificó cinco elementos que, desde su perspectiva, deben orientar la sostenibilidad metropolitana: suelo, agua, aire, energía y tiempo.
La referencia al tiempo incorpora un componente que con frecuencia queda fuera de los proyectos de infraestructura: las horas que la población pierde en traslados, congestionamientos y recorridos cada vez más extensos entre sus hogares, lugares de trabajo, escuelas y servicios.
Una metrópoli que crece y pierde densidad
Como parte del programa académico, Salgado Tovar impartió la conferencia magistral “Querétaro, ¿será la metrópoli del futuro?”, en la que presentó un diagnóstico sobre la expansión de la mancha urbana registrada desde 1970.
El funcionario advirtió que el crecimiento territorial ha estado acompañado por una reducción en la densidad poblacional promedio. Esto significa que la ciudad ocupa una superficie cada vez mayor para albergar a sus habitantes, una tendencia que encarece la construcción y mantenimiento de calles, redes hidráulicas, transporte, alumbrado y demás servicios públicos.
El propio Gobierno estatal ha reportado que la zona metropolitana creció alrededor de 40 por ciento entre 2010 y 2020, mientras el parque vehicular superó el millón de unidades en circulación cotidiana. Segundo Informe de Gobierno de Querétaro
La expansión dispersa también incrementa las distancias y dificulta que el transporte público pueda ofrecer cobertura eficiente. Cuando vivienda, empleo y servicios se desarrollan sin suficiente coordinación, la infraestructura termina reaccionando después del crecimiento, en lugar de conducirlo.
El reto planteado en el Congreso consiste, por tanto, no solamente en construir más, sino en determinar dónde, para quién y bajo qué condiciones debe construirse.
Agua y movilidad, límites de la expansión
El presidente del XXVII Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Querétaro, Pablo Talamantes Contreras, señaló que el crecimiento de la entidad exige fortalecer la planeación y garantizar recursos esenciales como el agua, además de contar con sistemas de movilidad eficientes.
La preocupación hídrica tiene un sustento inmediato. La plataforma estatal del Sistema Batán estima que la demanda de agua en la zona metropolitana presenta en 2026 un déficit de al menos 0.21 metros cúbicos por segundo y proyecta que la población metropolitana podría superar los 3.37 millones de habitantes en 2050. Gobierno de Querétaro
Estas estimaciones forman parte del diagnóstico con el que el Ejecutivo promueve ese proyecto hídrico y deberán contrastarse con evaluaciones técnicas, ambientales y financieras durante su instrumentación.
El agua, sin embargo, no es el único límite. Una metrópoli extendida demanda más energía, incrementa los costos de operación del transporte, ocupa suelo agrícola o ambiental y multiplica los tiempos de traslado.
Por ello, las soluciones no dependen exclusivamente de grandes obras. También requieren reglas de uso de suelo, desarrollo habitacional cercano a centros de trabajo, protección de zonas de recarga, mejoramiento del transporte público y coordinación entre los municipios que integran la zona metropolitana.
La propuesta de una nueva gobernanza
Salgado Tovar propuso avanzar hacia una “Nueva Gobernanza” que incorpore a la ciudadanía en las etapas de planeación, organización, dirección y control del desarrollo urbano.
La participación ciudadana puede aportar información sobre las necesidades de cada zona y otorgar legitimidad a las decisiones. No obstante, su efectividad dependerá de que existan mecanismos vinculantes, acceso a información técnica y posibilidades reales de modificar proyectos, en lugar de limitarse a consultas realizadas cuando las decisiones ya fueron tomadas.
La escala metropolitana también representa un desafío institucional. Los problemas de movilidad, vivienda, agua y medioambiente no terminan en los límites administrativos de Querétaro, Corregidora, El Marqués o Huimilpan, pero cada municipio conserva facultades propias sobre autorizaciones, uso de suelo y prestación de servicios.
Sin instancias eficaces de coordinación, una decisión tomada en un municipio puede trasladar costos viales, ambientales o hidráulicos a los demás.
Del diagnóstico a las decisiones
El Congreso se presenta como un espacio de actualización técnica e intercambio profesional en materias como infraestructura, ordenamiento territorial, agua, sostenibilidad y resiliencia urbana. La Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles agrupa a 62 colegios y a más de 30 mil profesionistas, de acuerdo con información divulgada durante la presentación del encuentro.
El programa también contempla reuniones gremiales, conferencias y actividades académicas en el Centro Cultural Manuel Gómez Morín. Colegio de Ingenieros Civiles de Querétaro
Hasta ahora, el comunicado institucional no informa sobre nuevos proyectos, presupuestos, reformas urbanas o compromisos surgidos del Congreso. El valor del encuentro deberá medirse por su capacidad para producir conclusiones aplicables y no únicamente por la coincidencia de autoridades y especialistas en un mismo foro.
Querétaro ya cuenta con un diagnóstico ampliamente compartido: la metrópoli crece con rapidez y la infraestructura enfrenta presiones crecientes. La pregunta pendiente es si la planeación podrá anticiparse finalmente a la expansión o continuará intentando corregirla cuando sus efectos ya sean visibles en el tráfico, la disponibilidad de agua y el costo cotidiano de habitar la ciudad.



