El gobierno de Roberto Cabrera reportó la recolección de 250 kilogramos de PET y “más de cuatro contenedores” de aparatos electrónicos. El balance, sin embargo, no precisa cuánto pesaban los residuos tecnológicos, quién los recibió, qué tratamiento tendrán ni mediante qué documentos se garantizará su trazabilidad.
San Juan del Río, Qro.— El Gobierno Municipal dio por concluido el Reciclatón 2026 con un balance que busca proyectar responsabilidad ambiental, pero que deja sin responder las preguntas indispensables para medir el alcance real de la campaña: ¿cuántas toneladas de aparatos electrónicos fueron recuperadas?, ¿de qué capacidad eran los contenedores?, ¿qué empresa se encargará de procesarlos? y ¿cuál será su destino final?
La jornada se desarrolló del 5 al 8 de agosto en las instalaciones de Centro Cívico. De acuerdo con la administración encabezada por Roberto Cabrera Valencia, se reunieron alrededor de 250 kilogramos de PET y “más de cuatro contenedores” con aparatos electrónicos en desuso.
El dato puede servir como registro de participación ciudadana, pero resulta insuficiente como indicador ambiental. Un contenedor no es una unidad precisa mientras no se informe su volumen, peso o capacidad. Tampoco permite saber si estaba lleno, qué tipo de equipos recibió o cuánto material podrá recuperarse.
El comunicado municipal no especifica, además, cuántas personas participaron, cuánto costó organizar la campaña, qué empresa trasladará los residuos, si esta cuenta con autorización vigente ni qué proporción será reutilizada, reciclada o enviada a disposición final.
Una campaña menor frente al volumen cotidiano de basura
La dimensión de los resultados adquiere otro significado frente al problema ordinario de los residuos en San Juan del Río.
En julio de 2026, el propio alcalde reconoció que el municipio genera aproximadamente 220 toneladas de basura diariamente y que el servicio de recolección presenta deficiencias debido a la cantidad de unidades disponibles.
Los 250 kilogramos de PET recuperados durante cuatro días equivalen apenas a 0.11 por ciento del volumen total de residuos que el municipio produce en una sola jornada. La comparación no representa una tasa formal de reciclaje —porque confronta PET con residuos de distintas clases—, pero sí permite dimensionar la escala limitada del ejercicio.
Durante los cuatro días del Reciclatón, San Juan del Río pudo generar alrededor de 880 toneladas de residuos sólidos, tomando como referencia la cifra proporcionada por el alcalde. Frente a ese flujo, un cuarto de tonelada de PET representa una aportación marginal si no forma parte de una política permanente de separación, recuperación y economía circular.
La campaña tiene valor como punto de acopio y como mecanismo para evitar que ciertos materiales terminen mezclados con la basura doméstica. Sin embargo, una acción temporal no sustituye la necesidad de contar con rutas diferenciadas, centros de recepción accesibles, metas anuales, mediciones comparables y resultados públicos.
El municipio cambió toneladas por “contenedores”
La falta de precisión también impide comparar el Reciclatón 2026 con ejercicios anteriores.
En diciembre de 2024, una jornada similar reunió más de cinco toneladas de basura electrónica, de acuerdo con la información difundida entonces. El Cuarto Informe municipal también reportó, dentro de sus acciones ambientales, siete toneladas de electrónicos, 150 kilogramos de baterías, 1.5 toneladas de ropa y 100 kilogramos de tapitas recuperadas.
Para 2026, la administración abandonó el peso como unidad de medición y solamente informó la recolección de “más de cuatro contenedores”. Este cambio vuelve imposible determinar si la participación aumentó, disminuyó o se mantuvo.
Una política pública seria necesita indicadores constantes. Si un año se informa en toneladas y otro en contenedores sin capacidad determinada, la ciudadanía no puede evaluar el desempeño de la Dirección de Ecología ni comprobar si las campañas están mejorando.
El boletín tampoco explica por qué el resultado de los electrónicos no fue pesado, pese a que sí ofrece una cifra específica para el PET.
La ruta de los electrónicos permanece sin explicar
Los residuos electrónicos necesitan un tratamiento diferenciado. Computadoras, pantallas, teléfonos, electrodomésticos y otros dispositivos contienen plásticos, vidrio, metales recuperables y componentes que no deben terminar mezclados con los residuos domésticos.
La Secretaría de Desarrollo Sustentable de Querétaro clasifica estos materiales dentro de los residuos de manejo especial y mantiene un padrón de prestadores autorizados. La regulación estatal también contempla planes de manejo, bitácoras y manifiestos para conocer las etapas de entrega, transporte, recepción, reciclaje o disposición final.
La existencia de estos instrumentos es relevante porque recolectar no equivale automáticamente a reciclar.
Para demostrar el beneficio ambiental, el municipio tendría que informar el nombre del prestador encargado, su autorización, el peso recibido y los certificados o manifiestos correspondientes. También debería precisar qué materiales serán recuperados y cuáles tendrán que enviarse a tratamiento o disposición final.
El comunicado no presenta ninguno de estos datos. Esto no demuestra que los residuos tendrán un manejo irregular, pero sí impide verificar públicamente su ruta.
La omisión resulta todavía más llamativa porque en el Reciclatón de 2024 participaron seis empresas recolectoras y se anunció que podrían emitir certificados de destrucción. En el balance de 2026 no se identifica a ninguna empresa ni se menciona la entrega de documentación.
Conciencia ecológica sin indicadores verificables
El director de Ecología y Medio Ambiente, Gildardo Ríos Terrazas, agradeció la participación ciudadana y sostuvo que la iniciativa fomenta una cultura de responsabilidad en el manejo de residuos. También informó que las oficinas de la dependencia continuarán recibiendo aparatos electrónicos de lunes a viernes, de 8:00 a 16:00 horas.
Mantener un punto permanente de recepción es una medida útil. No obstante, el horario limitado a días laborales puede excluir a personas que trabajan durante ese periodo. El municipio tampoco informó si instalará centros de acopio en colonias y comunidades alejadas de Centro Cívico.
Si el propósito es transformar hábitos y no solamente realizar una campaña fotográfica, la autoridad tendría que publicar balances periódicos con el peso de cada material, número de participantes, costo operativo, ingresos obtenidos por valorización, empresas involucradas y destino final.
El Reciclatón evitó que una cantidad todavía indeterminada de aparatos electrónicos permaneciera almacenada en los hogares o fuera abandonada junto con la basura común. Ese resultado es positivo, pero no basta para sostener que existe una estrategia integral.
La conciencia ambiental no se acredita con eslóganes ni con fotografías de contenedores. Se demuestra mediante reducción de residuos, separación desde los hogares, infraestructura permanente y documentos que permitan seguir cada material hasta su aprovechamiento o disposición final.
Mientras el gobierno de Roberto Cabrera no publique esos datos, el Reciclatón 2026 quedará como una actividad ciudadana valiosa envuelta en un balance oficial opaco.


