Claudia Sheinbaum anunció la reanudación de las relaciones diplomáticas entre México y Perú. Como parte del acercamiento, el gobierno de Keiko Fujimori otorgó un salvoconducto a la ex primera ministra Betssy Chávez, quien permanecía asilada en la Embajada de México en Lima.
Ciudad de México, 7 de agosto de 2026. México y Perú acordaron restablecer sus relaciones diplomáticas después de nueve meses de ruptura, anunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien defendió la importancia de mantener canales institucionales abiertos independientemente de las diferencias ideológicas entre gobiernos.
«Es importante que más allá de la orientación política de los gobiernos —porque hay orientaciones políticas de los gobiernos, llegan por un partido, llegan por otro— es importante que México tenga relaciones diplomáticas con el mundo», afirmó durante su conferencia matutina.
El acuerdo representa un cambio en una relación bilateral que atravesó años de tensiones políticas y que terminó en una ruptura formal el 3 de noviembre de 2025, cuando el entonces gobierno peruano decidió suspender las relaciones diplomáticas después de que México otorgara asilo a la ex presidenta del Consejo de Ministros Betssy Chávez.
Perú concede salvoconducto a Betssy Chávez
Uno de los puntos centrales del nuevo entendimiento fue precisamente la situación de Chávez.
Sheinbaum informó que el gobierno encabezado por la presidenta peruana Keiko Fujimori decidió otorgarle un salvoconducto para abandonar Perú y trasladarse a México, una determinación que la mandataria mexicana calificó como una acción de buena voluntad.
La ex primera ministra permanecía asilada en la sede diplomática mexicana en Lima, que quedó bajo resguardo de Brasil después de la ruptura de las relaciones.
El caso había representado uno de los principales obstáculos para normalizar los vínculos entre ambos gobiernos.
México mantendrá su postura sobre Pedro Castillo
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas no implica, sin embargo, que México haya modificado su posición política respecto al expresidente peruano Pedro Castillo.
Sheinbaum aseguró que su gobierno continuará defendiendo la postura que ha sostenido sobre el exmandatario, quien dejó la presidencia en diciembre de 2022 tras intentar disolver el Congreso peruano en medio de una profunda crisis política.
«Nosotros, como siempre, como lo hemos hecho, vamos a seguir en la defensa del presidente Castillo, por las razones que hemos expuesto. Ellos lo saben, el nuevo gobierno de Perú lo sabe. Pero es un paso», señaló.
La declaración muestra que ambos gobiernos optaron por reconstruir la relación institucional pese a mantener diferencias sobre uno de los episodios políticos más controvertidos de la historia reciente de Perú.
Una relación deteriorada desde 2022
Las tensiones entre México y Perú comenzaron después de la destitución y detención de Pedro Castillo en diciembre de 2022.
Durante los años posteriores se produjeron diversos desencuentros diplomáticos relacionados con las posiciones adoptadas por México frente a la crisis política peruana.
La situación escaló finalmente en noviembre de 2025, cuando Perú rompió relaciones diplomáticas después de que Betssy Chávez ingresara a la Embajada de México en Lima y recibiera asilo.
Pese a la ruptura, los servicios consulares entre ambos países se mantuvieron.
México reivindica su política de diálogo
La presidenta mexicana sostuvo que el restablecimiento responde a una política exterior basada en mantener relaciones con los distintos gobiernos independientemente de sus posiciones ideológicas.
Sheinbaum señaló que México continuará defendiendo principios históricos de su política exterior como la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias y la construcción de relaciones de amistad entre las naciones.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que México y Perú reafirmaron además su compromiso con el derecho internacional y los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
El acuerdo permite reabrir formalmente los canales diplomáticos entre dos países latinoamericanos que, pese a las diferencias políticas de los últimos años, mantienen vínculos históricos, económicos, culturales y sociales.
La normalización no elimina las diferencias entre ambos gobiernos, particularmente respecto a Pedro Castillo, pero abre nuevamente una vía institucional para procesarlas mediante el diálogo diplomático.



