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Día Mundial del Perro: el abandono que México aún no resuelve

ESPECIAL LYPMULTIMEDIOS | DÍA MUNDIAL DEL PERRO

Millones de perros viven sin hogar en México. El abandono no es una casualidad, es una responsabilidad colectiva

Mientras miles de familias celebran a sus perros este 21 de julio, millones más sobreviven entre el hambre, el miedo y la indiferencia. Esta es la historia de una crisis silenciosa que no comenzó en las calles, sino detrás de la puerta de un hogar.

Cada mañana, antes de que las ciudades despierten por completo, ellos ya están ahí.

Recorren avenidas, mercados, parques, lotes baldíos y colonias enteras buscando agua, alimento o simplemente un lugar donde descansar sin ser ahuyentados. Algunos caminan solos; otros forman pequeñas manadas para aumentar sus posibilidades de sobrevivir. La mayoría aprendió a desconfiar del ser humano, aunque muchos aún mueven la cola cuando alguien les ofrece una caricia.

Este 21 de julio, cuando el mundo conmemora el Día Mundial del Perro, vale la pena hacer una pausa y preguntarnos si realmente estamos celebrando a quien ha sido llamado el mejor amigo del ser humano o si, por el contrario, estamos ignorando una de las mayores crisis de bienestar animal de nuestro tiempo. La efeméride surgió en 2004 para reconocer el papel que los perros desempeñan en la vida de las personas y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre el abandono y promover la adopción y la tenencia responsable.

Una cifra que duele más cuando se entiende

Hablar de perros en situación de calle implica enfrentarse a un problema para el que no existe un censo nacional único. Las estimaciones varían según la metodología utilizada, pero todas coinciden en algo: México enfrenta una de las poblaciones más altas de perros sin hogar en América Latina.

La Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE) estima que en el país existen alrededor de 28 millones de perros, de los cuales aproximadamente siete de cada diez viven en situación de calle o sin un cuidador responsable. Esa proporción colocaría a México entre los países con mayor abandono de animales de compañía en la región.

Otras investigaciones académicas utilizan metodologías diferentes y ofrecen estimaciones menores de población canina total, pero coinciden en que el abandono, la reproducción sin control y la falta de políticas públicas sostenidas explican la sobrepoblación de perros que deambulan libremente por ciudades y comunidades.

Más allá de cuál sea la cifra definitiva, el mensaje es el mismo: millones de perros viven fuera de un hogar.

Y ninguno llegó ahí por decisión propia.

Ningún perro nace siendo callejero

Existe una idea profundamente equivocada: pensar que los perros de la calle «siempre han vivido así».

La realidad es mucho más incómoda.

Especialistas y organizaciones de protección animal coinciden en que una gran parte de los perros que hoy sobreviven en las calles provienen del abandono humano o son descendientes de animales que alguna vez tuvieron un hogar.

El problema comienza mucho antes de que un perro aparezca vagando por una colonia.

Empieza cuando alguien compra un cachorro por impulso sin comprender el compromiso de 10, 12 o hasta 15 años que implica cuidarlo. Cuando una camada no deseada termina siendo «regalada» sin seguimiento. Cuando la esterilización se considera un gasto innecesario. Cuando un cambio de domicilio, una enfermedad o unas vacaciones pesan más que la responsabilidad adquirida con un ser vivo.

Cada abandono no solo cambia la vida de un perro.

También alimenta un problema que se multiplica generación tras generación.

Una crisis que también afecta al medio ambiente y a la salud pública

Reducir el abandono únicamente a un asunto de compasión sería simplificar una realidad mucho más compleja.

Las poblaciones de perros sin supervisión pueden afectar la fauna silvestre mediante la depredación de aves, reptiles y pequeños mamíferos, competir con especies nativas por alimento y transmitir enfermedades entre animales y, en algunos casos, a las personas. También enfrentan riesgos constantes de atropellamientos, desnutrición, violencia y enfermedades prevenibles.

Desde una perspectiva ambiental, el abandono rompe el equilibrio entre las comunidades humanas y los ecosistemas. Desde una perspectiva ética, revela la forma en que una sociedad responde —o deja de responder— frente al sufrimiento de los seres que dependen de ella.

Porque un perro abandonado no es únicamente un animal sin dueño.

Es el reflejo de una cadena de decisiones humanas que falló en algún momento.

Una fecha para mirar de frente una realidad incómoda

El Día Mundial del Perro no nació para celebrar fotografías tiernas en redes sociales.

Nació para recordar que detrás de cada perro con hogar existen millones que nunca volvieron a dormir bajo un techo.

Y que el verdadero homenaje no consiste únicamente en consentir a quienes ya forman parte de una familia, sino en preguntarnos qué estamos haciendo para que cada vez menos perros tengan que aprender a sobrevivir en la calle.

Mañana, cuando el tráfico vuelva a llenar las avenidas y la rutina recupere su ritmo, esos perros seguirán ahí.

Esperando agua.

Esperando comida.

Esperando una oportunidad.

O, simplemente, esperando que alguien vuelva a mirarlos.

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Turivex Does Not Want to Be Just Another Lodging Platform: It Wants to Turn Every Reservation into a Value Chain for Local Tourism

The platform that aims to transform vacation rentals into a network of opportunities for property owners, travelers, and tourism specialists.

In recent years, vacation rentals have quietly changed the way we travel. Today, all it takes is a phone to book a beachfront home, a cabin among the trees, or a villa to celebrate with family and friends. Technology has made travel more accessible, more immediate, and, on the surface, much simpler.

But within that same growth, a contradiction emerged: the more options there are, the harder it becomes to choose well.

Travelers no longer face scarcity. They face excess. Too many photos, too many prices, too many reviews, too many promises. What should be an exciting experience often turns into an endless search through listings that look alike.

That is where Turivex’s vision begins.

The company started operating in destinations such as Costa Esmeralda, Veracruz, helping property owners increase occupancy and assisting travelers in finding options better suited to their type of trip. Today, with expansion into new destinations such as Sisal, Yucatán, Turivex is beginning to position itself as something more ambitious than a vacation rental company.

Its goal is not only to book lodging.
Its goal is to build a new economy around tourism.

More Curation, Less Saturation

In the world of digital platforms, almost everything seems to be solved with algorithms. Options are displayed, results are ranked, prices are compared, and the user decides. But travel does not always work that way.

A trip has intention. It has mood. It has context.

A couple seeking privacy to celebrate an anniversary is not looking for the same thing as a family with young children, a group of friends wanting a weekend by the sea, or someone who needs to rest away from the noise.

Even if they all choose the same destination, they will probably need completely different accommodations.

Turivex is built on a simple yet powerful premise: technology can display thousands of properties, but a good recommendation still requires human judgment.

That is why its model does not depend solely on digital catalogs. The company works with specialists focused on specific destinations: people who know the area, understand the differences between each accommodation, and can guide travelers with a closer, more practical, and more intelligent perspective.

It is not only about booking. It is about choosing better.

Tourism as Micro-Entrepreneurship

The most interesting part of the model is not only found in the guest experience. It lies in what it can represent for thousands of people interested in making a living from tourism without necessarily owning a house, hotel, or traditional agency.

Turivex seeks to build a network of independent specialists who can create their own micro-business using the platform’s infrastructure.

The idea is to open a new door: allowing someone to specialize in a destination, learn its lodging offer, present properties professionally, manage requests, recommend experiences, and generate income from the reservations they help secure.

Instead of starting from scratch, without technology, inventory, or processes, each specialist can join a network with digital tools, commercial support, and a system designed to simplify operations.

This changes the logic of tourism.

The specialist is not simply an intermediary. The specialist is a curator of experiences—a person who translates the abundance of options into a useful, human, and trustworthy recommendation.

A Network That Also Works for Property Owners

For property owners, the model also introduces an important difference.

On many platforms, uploading a property means waiting. Waiting for someone to find it. Waiting for it to stand out among hundreds of similar options. Waiting for the algorithm to favor it. Waiting for a strong season to make up for the empty days.

Turivex proposes a different dynamic.

Each property can become part of an active promotion network, where specialists present it to travelers who are truly looking for something with those specific characteristics. It is not merely a passive listing. It is commercial support.

The property is no longer alone.

It can gain visibility through campaigns, content, digital tools, and a network of people who work with travelers every day, interpret their needs, and recommend accommodations with greater precision.

For the property owner, this means spending less time trying to secure reservations and focusing more on what truly matters: delivering a good experience.

Technology Does Not Replace: It Enhances

One of Turivex’s most attractive points is that it does not propose a false conflict between technology and human attention. On the contrary, it seeks to bring them together.

The platform can help manage conversations, generate quotes, share recommendations, confirm reservations, and organize processes. But the differentiating value lies in the person who understands the destination and supports the decision-making process.

At a time when many companies want to automate everything, Turivex proposes something more balanced: using technology so more people can participate in the tourism economy.

It is not about replacing the human relationship with an algorithm. It is about professionalizing it, scaling it, and making it more efficient.

That nuance matters.

Because tourism, in the end, remains a deeply human industry. People travel to rest, celebrate, reconnect, escape, discover, or find themselves again. They do not travel only to occupy a property for a few nights.

They travel to experience something.

From Reservation to Local Development

If Turivex’s vision is consolidated, its impact could go far beyond reservations.

It could mean more property owners with higher occupancy. More travelers with better-selected experiences. More destinations with organized promotion. More specialists generating income from their local knowledge. More people building businesses around tourism without having to develop their own platform or invest large amounts in advertising.

That is where the true dimension of the project appears: turning every reservation into a small value chain.

A reservation can activate the property owner, the specialist, the cleaning team, the local business, the nearby restaurant, the guide, the transportation provider, the experience provider, and the community that welcomes the visitor.

Seen from that perspective, lodging is no longer an isolated transaction. It becomes part of a broader economy.

A Community, Not Just a Platform

Perhaps the most important difference is this: Turivex does not aim to become just another site for booking accommodations.

It seeks to build a community where property owners, travelers, and independent specialists grow together.

In a market saturated with impersonal options, its bet is to bring context back where there was only a catalog; recommendation where there were only filters; economic opportunity where there was only digital intermediation.

Because a well-made reservation can be much more than an occupied date on a calendar.

It can mean income for a family.
It can mean peace of mind for a property owner.
It can mean a memorable experience for a traveler.
It can mean the beginning of a micro-business.
It can mean development for a destination.

Turivex wants to prove that tourism is not only booked: it is also built.

And when a platform makes it possible for everyone involved in an experience to gain something—the guest, the property owner, the specialist, and the destination—then it stops speaking only about lodging.

It starts speaking about the future.

México entre los 10 principales países a donde llega IED

México entra al top 10 mundial de inversión extranjera, pero el T-MEC definirá si esa ventaja se convierte en desarrollo

Por: Sofia Peña
Ciudad de México, 7 de julio de 2026.— México recibió una señal poderosa desde el tablero económico global: el país se ubicó entre las 10 economías del mundo con mayor flujo de inversión extranjera directa en 2025, de acuerdo con el Informe de Inversión Mundial 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD.

El dato es contundente. México captó 41 mil millones de dólares en inversión extranjera directa durante 2025, por encima de los 38 mil millones de dólares registrados en 2024. Con ello avanzó del lugar 11 al lugar 10 mundial.

En el ranking, México aparece solo por debajo de economías como Estados Unidos, Singapur, Hong Kong, China, Brasil, Reino Unido, Alemania, Canadá y Emiratos Árabes Unidos.

A primera vista, la cifra parece una victoria económica. Y lo es. Pero en el momento actual no basta con celebrar que el dinero llegue.

La pregunta verdaderamente importante es si México logrará convertir esa inversión en industria propia, empleos de mayor valor, proveedores nacionales, tecnología y soberanía económica.

Porque el capital global sí está mirando a México. Pero lo mira en una era mucho más exigente.

La inversión volvió a crecer, pero ya no se reparte igual

El informe de UNCTAD muestra que la inversión extranjera directa global aumentó 6 por ciento en 2025, hasta llegar a 1.624 billones de dólares. Sin embargo, la recuperación es frágil y altamente concentrada.

Las 20 principales economías receptoras captaron más del 80 por ciento de los flujos globales. Es decir, el mundo no está repartiendo inversión de manera amplia: está concentrando capital en pocos países y en sectores cada vez más estratégicos.

México entró al club de los países que todavía logran atraer capital en una era donde la inversión se volvió más selectiva, más política y menos accesible.

Ese es el verdadero valor del dato.

Ya no se trata solo de competir con salarios bajos o ubicación geográfica. La nueva inversión busca países con infraestructura, energía, talento, seguridad jurídica, redes de proveedores, estabilidad regulatoria y acceso a grandes mercados.

México tiene varias de esas ventajas. Pero también tiene pendientes que pueden limitar su oportunidad.

El T-MEC: la infraestructura jurídica de la inversión

El gran punto de tensión está en el T-MEC.

Durante años, el tratado funcionó como una especie de garantía para los inversionistas: producir en México significaba formar parte de Norteamérica y tener acceso preferencial al mercado estadounidense.

Esa certeza fue una de las razones por las que empresas automotrices, manufactureras, logísticas, aeroespaciales y de tecnología decidieron instalarse o expandirse en territorio mexicano.

Pero ahora esa certeza entró en una zona de presión.

Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en su forma actual. El tratado sigue vigente, pero queda sujeto a revisiones anuales y a negociaciones donde Washington busca modificar reglas de origen, reducir déficits comerciales y relocalizar más producción dentro de su propio territorio.

El T-MEC no se rompió, pero dejó de ser una autopista tranquila. Ahora es una carretera con revisión política cada año.

Y para la inversión, eso pesa.

Una planta industrial no se planea para seis meses. Una línea de producción automotriz, un centro logístico, una fábrica de autopartes o un complejo de semiconductores se decide con horizontes de 10, 15 o 20 años.

Si las reglas cambian cada año, el capital puede esperar. Y cuando el capital espera, los empleos, la innovación y la transferencia tecnológica también se retrasan.

México está fuerte, pero no blindado

El dato de UNCTAD confirma que México es atractivo. Pero no significa que esté blindado.

La inversión extranjera directa de 2025 tiene un componente relevante de reinversión de utilidades. Eso quiere decir que muchas empresas que ya operan en México decidieron quedarse y reinvertir parte de sus ganancias.

Eso es positivo: muestra confianza de compañías instaladas.

Pero también obliga a una lectura más cuidadosa: México necesita más inversión nueva, no solo capital que ya estaba aquí y decide reciclarse dentro del país.

La reinversión dice: “me quedo”. La nueva inversión dice: “llego”. México necesita ambas.

Si el T-MEC se vuelve demasiado incierto, las empresas ya instaladas pueden mantener operaciones, pero los nuevos proyectos podrían irse a otro lado o aplazarse hasta tener reglas claras.

Y esa es la diferencia entre conservar posición y dar un salto histórico.

La nueva inversión ya no busca solo manufactura tradicional

El informe de UNCTAD deja otra advertencia clave: la inversión global está cambiando de dirección.

Los proyectos greenfield —es decir, inversión nueva en plantas, centros productivos o instalaciones desde cero— están creciendo con fuerza en cinco sectores estratégicos:

infraestructura de inteligencia artificial,
semiconductores,
tecnologías de transición energética,
minerales críticos,
y tecnologías avanzadas y sensibles, como biotecnología, robótica, tecnologías cuánticas y sistemas espaciales.

La inversión anunciada en estos sectores pasó de 109 mil millones de dólares en 2020 a 576 mil millones de dólares en 2025. Su participación en la inversión global greenfield pasó de 16 a 44 por ciento.

El dinero del futuro ya tiene destino: inteligencia artificial, chips, energía, minerales críticos y manufactura avanzada.

Ahí México debe tomar una decisión.

Puede seguir compitiendo como plataforma manufacturera tradicional, o puede usar su posición dentro de Norteamérica para subir de nivel industrial.

La oportunidad no está solo en ensamblar. Está en diseñar, proveer, fabricar componentes críticos, desarrollar talento técnico, integrar cadenas regionales y participar en sectores de mayor valor.

La manufactura tradicional empieza a perder terreno

UNCTAD también advierte que la inversión en manufactura fuera de esos sectores estratégicos cayó 17 por ciento entre 2015-2019 y 2021-2025.

Eso importa porque durante décadas la manufactura tradicional fue una puerta de entrada para países en desarrollo: textiles, bienes de consumo, agroindustria, equipo de transporte convencional, ensamble y producción intensiva en mano de obra.

Esa puerta se está estrechando.

Mientras tanto, México aparece en el informe como una economía que está fortaleciendo su papel como plataforma de fabricación vinculada a Estados Unidos.

Ese reconocimiento es relevante, pero también marca el límite de la estrategia.

Si México solo es plataforma, depende demasiado de decisiones ajenas. Si México construye capacidades propias, puede negociar mejor.

La diferencia está en los proveedores nacionales, la formación técnica, el contenido regional, la energía, la infraestructura y la capacidad de innovar.

Reglas de origen: el corazón de la presión estadounidense

Uno de los temas más delicados en la revisión del T-MEC será el endurecimiento de las reglas de origen, especialmente en sectores como el automotriz.

Estados Unidos busca que más componentes de los productos fabricados en Norteamérica provengan de la propia región, y particularmente de territorio estadounidense.

La lógica política es clara: Washington quiere reducir dependencia de China, proteger empleos industriales y recuperar producción.

Pero la realidad industrial es más compleja.

Un automóvil, un equipo electrónico o una maquinaria no se fabrican con piezas de un solo país. Cada producto integra cadenas de suministro extensas, proveedores especializados y componentes que pueden venir de distintas regiones del mundo.

Cambiar esa estructura exige tiempo, inversión, certificaciones, nuevos proveedores y coordinación.

Si las reglas de origen se endurecen sin una estrategia realista, el costo puede terminar en empresas, consumidores y trabajadores.

Para México, la respuesta no puede ser simplemente resistirse. Debe ser más inteligente: elevar contenido regional, fortalecer proveedores mexicanos y defender una integración norteamericana que permita competir contra Asia y Europa.

El riesgo de ser solo el atajo hacia Estados Unidos

La presión del T-MEC también refleja una preocupación de Washington: que empresas extranjeras utilicen México como atajo para entrar al mercado estadounidense sin generar suficiente valor en Norteamérica.

Ese punto debe tomarse en serio.

México no puede conformarse con ser un territorio de paso. Tiene que demostrar que la inversión que llega al país produce valor real: empleos formales, proveedores nacionales, transferencia tecnológica, capacitación, innovación y desarrollo regional.

México no debe venderse solo como puerta de entrada a Estados Unidos. Debe posicionarse como socio industrial estratégico de Norteamérica.

Eso implica fortalecer el contenido mexicano dentro de las cadenas productivas.

No basta con decir que el país es competitivo. Hay que demostrarlo con infraestructura logística, energía suficiente, agua, seguridad, Estado de derecho, parques industriales bien conectados, talento técnico y estabilidad regulatoria.

La inversión extranjera no sustituye una política industrial

Entrar al top 10 mundial es importante, pero la inversión extranjera por sí sola no resuelve el desarrollo.

Puede haber cifras récord de IED y, al mismo tiempo, bajo crecimiento económico. Puede llegar capital y no traducirse en mejores salarios. Puede haber plantas de exportación y pocos proveedores nacionales. Puede haber inversión en enclaves industriales sin impacto suficiente en comunidades cercanas.

La inversión extranjera no es desarrollo automático. Es materia prima para construir desarrollo.

Para que funcione, México necesita política industrial.

Eso significa decidir qué sectores quiere impulsar, qué regiones pueden especializarse, qué tipo de talento formar, qué infraestructura priorizar, qué incentivos ofrecer y cómo vincular a grandes empresas con pequeñas y medianas proveedoras mexicanas.

La pregunta no debe ser solamente cuántos dólares llegaron.

La pregunta debe ser cuántos proveedores mexicanos crecieron, cuántos empleos mejor pagados se crearon, cuánta tecnología se transfirió y cuántas regiones se integraron a cadenas de valor.

Querétaro y el Bajío: donde la oportunidad se vuelve territorio

La disputa por la inversión no se juega solo en los gabinetes federales ni en Washington. Se juega en los estados.

Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Baja California y el Estado de México son territorios estratégicos para capturar la nueva inversión.

En el caso de Querétaro, la oportunidad está en sectores como manufactura avanzada, aeroespacial, automotriz, logística, tecnologías industriales y servicios especializados.

Pero para aprovecharla se requieren condiciones concretas.

La inversión no aterriza en discursos. Aterriza en carreteras, energía, agua, talento, seguridad, vivienda y ciudades que funcionan.

Un parque industrial no puede operar sin electricidad confiable. Una planta avanzada no puede crecer sin técnicos especializados. Una empresa exportadora no puede competir si la logística se encarece por inseguridad o saturación vial. Una región no puede atraer talento si no ofrece vivienda, transporte y calidad de vida.

Ahí está la conexión entre inversión, ciudad y política pública.

El capital global ahora también mira la política

UNCTAD advierte que los gobiernos están adoptando políticas de inversión cada vez más activas, específicas y condicionales.

En 2025 se registró un récord de 229 medidas de política de inversión en el mundo. La mayoría fue favorable a inversionistas, pero no desde una lógica de apertura total, sino desde prioridades estratégicas: energía limpia, infraestructura digital, manufactura avanzada, minerales críticos y sectores sensibles.

Los países desarrollados también han reforzado mecanismos de revisión y control sobre inversiones extranjeras, especialmente cuando están involucrados activos estratégicos.

La inversión dejó de ser solo una decisión empresarial. Ahora también es una decisión geopolítica.

Eso coloca a México en una posición compleja.

Por un lado, puede beneficiarse de la relocalización y de la necesidad estadounidense de producir más cerca. Por otro, puede quedar atrapado entre presiones de Estados Unidos, intereses de China, reglas del T-MEC, controles de origen y competencia global por sectores estratégicos.

México debe navegar ese tablero con una política económica sofisticada. Ni ingenuidad globalista ni nacionalismo aislado. Integración inteligente con defensa del interés nacional.

La oportunidad del “Plan México”

En este escenario, cualquier estrategia nacional de inversión debe ir más allá de la promoción.

México necesita pasar del discurso del nearshoring a una estrategia integral de país.

Eso significa identificar sectores prioritarios, formar talento, acelerar infraestructura, generar energía limpia y confiable, elevar contenido nacional, reducir trámites, mejorar seguridad y dar certidumbre jurídica.

La oportunidad no es simplemente atraer empresas. La oportunidad es construir un ecosistema industrial mexicano dentro de Norteamérica.

El Plan México puede funcionar si se vuelve una hoja de ruta real, medible y coordinada con estados, universidades, cámaras empresariales, sindicatos, municipios y comunidades.

Pero si se queda en narrativa, el capital global puede llegar sin transformar de fondo la estructura productiva del país.

El T-MEC como defensa de la soberanía económica

Hay una lectura política de fondo.

En México, la discusión sobre el T-MEC suele presentarse como una negociación comercial. Pero es más que eso.

El tratado es la infraestructura jurídica que sostiene buena parte de la posición mexicana en el nuevo mapa de inversión.

Sin T-MEC estable, México pierde parte de su atractivo. Con T-MEC fuerte, México puede consolidarse como pieza central de Norteamérica.

Defender el T-MEC no significa subordinación. Significa defender una herramienta que puede servir para construir soberanía económica.

La soberanía no se construye aislándose. Se construye teniendo más industria nacional, más capacidad tecnológica, más proveedores propios, más empleos de calidad y más margen de negociación.

La mejor defensa de México frente a la presión externa es convertirse en un país industrialmente indispensable.

México ya está en el mapa; ahora debe quedarse ahí

El informe de UNCTAD no es una medalla para presumir sin contexto. Es una fotografía de oportunidad y advertencia.

México está entre los 10 mayores receptores de inversión extranjera directa del mundo, pero compite en una era turbulenta, donde la inversión se concentra en pocos países, los sectores estratégicos absorben cada vez más capital y los tratados comerciales se vuelven instrumentos de presión geopolítica.

México no está simplemente de moda. México está en disputa.

En disputa entre ser plataforma de paso o potencia industrial.
Entre recibir inversión o convertirla en desarrollo.
Entre depender de cadenas externas o construir proveedores nacionales.
Entre celebrar cifras o transformar regiones.
Entre sobrevivir a la revisión del T-MEC o usarla para negociar mejor.

La cifra de 41 mil millones de dólares confirma que el mundo mira a México.

Pero mirar no basta.

Ahora México tiene que demostrar que puede ofrecer certidumbre, infraestructura, talento, energía, Estado de derecho y una visión industrial de largo plazo.

Porque en la nueva economía global, estar en el top 10 es importante.

Pero quedarse ahí será la verdadera prueba.

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La soberanía no se negocia: México ante la amenaza de intervención

Por Román André Martínez Bravo 15 de mayo de 2026

Las declaraciones del presidente Donald Trump en los últimos días no son retórica menor ni un exabrupto de campaña; son una señal geopolítica de primer orden. Desde la Casa Blanca, Trump ha vuelto a plantear con crudeza lo que Washington lleva meses insinuando: que, si México no actúa contra los cárteles a satisfacción de Estados Unidos, su gobierno lo hará. —»Si ellos no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos»—, afirmó sin ambages. Al mismo tiempo, el fiscal general en funciones, Todd Blanche, advirtió que habrá más acusaciones contra políticos mexicanos presuntamente vinculados con el narcotráfico.

Para entender lo que está ocurriendo, conviene separar dos planos que con frecuencia se mezclan en el debate público: el plano operativo y el plano político. En el operativo, la amenaza de intervención militar en territorio mexicano enfrenta obstáculos logísticos, jurídicos e institucionales que la hacen, en los hechos, altamente improbable en su forma más extrema. En el plano político, sin embargo, es una herramienta de presión extraordinariamente eficaz. Trump lo sabe, y lo usa.

La lógica es clara: cada declaración amenazante obliga a México a responder, a posicionarse, a demostrar capacidad. Genera una asimetría de agenda donde Washington dicta los tiempos y la Ciudad de México reacciona. Esta dinámica no es nueva en la relación bilateral, pero en el contexto actual ha adquirido una intensidad que no se veía en décadas. La «securitización» de la relación —es decir, la conversión de prácticamente todos los temas bilaterales en asuntos de seguridad nacional para Estados Unidos— ha redefinido el margen de maniobra del gobierno mexicano.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido con una postura que merece un análisis cuidadoso. En el marco de las conmemoraciones del 5 de Mayo, su mensaje fue inequívoco: la cooperación con Washington es bienvenida, pero la subordinación es inaceptable. «A esos que buscan la intervención extranjera en México —dijo— les decimos que quienes buscan el apoyo externo por no tener apoyo popular en su país están destinados a la derrota». El discurso no fue solo para la galería; fue un posicionamiento estratégico destinado a varios públicos simultáneamente, incluyendo audiencias dentro de la propia élite política mexicana.

Lo que está en juego no es solo una escaramuza diplomática; es la definición práctica de la soberanía en el siglo XXI. México comparte más de tres mil kilómetros de frontera con la potencia más poderosa del planeta, mantiene una integración económica profundísima a través del T-MEC y es corredor obligado de flujos migratorios que afectan directamente los cálculos electorales de Washington. En ese contexto, la soberanía no puede entenderse como un concepto estático o puramente jurídico; es una capacidad que se construye y se defiende cotidianamente mediante decisiones políticas, institucionales y operativas.

El riesgo más serio no es una operación militar unilateral espectacular —cuyas consecuencias geopolíticas serían devastadoras para ambos países—, sino la erosión silenciosa de la autonomía de decisión mexicana. Acusaciones judiciales contra figuras políticas, sanciones selectivas, presiones sobre el sistema financiero, operaciones de inteligencia no coordinadas; estas son las herramientas reales de la presión estadounidense, y su efectividad no depende de un solo evento dramático, sino de la acumulación sostenida de señales y resultados.

En este tablero, México tiene cartas propias. El nearshoring ha convertido al país en un actor estratégico para las cadenas de valor de América del Norte que ningún gobierno estadounidense puede ignorar impunemente. La cooperación en materia migratoria —que México ha prestado a costos sociales y políticos considerables— es un activo negociable. Y la estabilidad regional que México representa, frente a escenarios alternativos mucho más turbulentos, tiene un valor que Washington conoce bien, aunque públicamente prefiera no reconocerlo.

La pregunta que esta coyuntura plantea a los ciudadanos mexicanos no es si el gobierno debe someterse a las exigencias de Washington —la respuesta es no, y hay un amplio consenso al respecto—, sino qué tipo de soberanía queremos construir. Una soberanía que se limita a la retórica nacionalista es insuficiente. La verdadera defensa de la autonomía nacional pasa por fortalecer instituciones, reducir la penetración del crimen organizado en la vida pública, mejorar la capacidad del Estado para proveer seguridad en su propio territorio y generar las condiciones que hagan innecesaria —o políticamente inviable— cualquier justificación externa para la intervención.

En geopolítica, la soberanía no se declama, se construye. Y ese es, en última instancia, el desafío real que tienen frente a sí tanto el gobierno mexicano como la sociedad en su conjunto.

trump vs México

México Bajo Amenaza: El Síntoma Final de un Estados Unidos al Borde de la Guerra Civil

Por Rodrigo Vissuet

11 de enero de 2026

En los últimos días, el presidente Donald Trump ha vuelto a escalar su retórica contra México con declaraciones de alto voltaje político y militar. En entrevista con Fox News el pasado 9 de enero, afirmó que las fuerzas armadas de Estados Unidos estarían “listas para golpear en tierra” a los cárteles del narcotráfico en territorio mexicano. No es la primera vez que Trump amenaza con una intervención unilateral: durante su campaña y su primer mandato ya había propuesto designar a los cárteles como organizaciones terroristas y justificar acciones militares más allá de la frontera.

Sin embargo, más allá del impacto inmediato de estas palabras, vale la pena plantear una hipótesis incómoda pero necesaria: ¿y si estas amenazas no están dirigidas realmente a México, sino a la opinión pública estadounidense? ¿Y si no se trata de una estrategia de seguridad internacional, sino de una cortina de humo para ocultar las grietas cada vez más profundas dentro de Estados Unidos?

El libreto ya conocido: narcotráfico como pretexto

 

El precedente más cercano se encuentra en Venezuela. El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses ejecutaron una operación en Caracas que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Washington justificó la acción bajo el argumento del combate al “narcoterrorismo”, señalando presuntos vínculos del mandatario con el llamado Cártel de los Soles.

No obstante, incluso después de la operación, la narrativa oficial comenzó a desdibujarse. La estructura real de dicho cártel nunca fue presentada con claridad, y la atención se desplazó rápidamente hacia acusaciones individuales. Observadores internacionales han señalado que el señalamiento previo como “organización terrorista extranjera” —realizado semanas antes de la intervención— funcionó más como habilitación política que como resultado de una investigación concluyente.

La historia latinoamericana conoce bien este guion: Panamá en 1989, Guatemala en 1954, Chile en 1973. La seguridad como excusa, los intereses estratégicos como objetivo real. Bajo esta lógica, las amenazas contra México no serían una anomalía, sino la repetición de un patrón.

México como enemigo externo en un país fracturado

 

Estados Unidos enfrenta hoy una paradoja demográfica sin precedentes. De acuerdo con datos censales actualizados, más de 68 millones de personas se identifican como hispanas; cerca de 38 millones tienen origen mexicano. Esto representa aproximadamente una quinta parte de la población nacional, concentrada en estados clave para cualquier elección.

Esta comunidad —junto con afroamericanos, asiáticos y otras minorías— ha sido blanco constante de políticas restrictivas, discursos estigmatizantes y medidas económicas regresivas. La retórica antiinmigrante no solo busca votos: funciona como un mecanismo de polarización deliberada, necesario para sostener una base política cada vez más reducida pero radicalizada.

Históricamente, los imperios no colapsan por ataques externos, sino por incapacidad de integrar a sus propias mayorías internas. Roma, el Imperio Austrohúngaro, la Unión Soviética: todos ignoraron sus fracturas sociales hasta que fue demasiado tarde.

Economía interna en deterioro, conflicto externo como distractor

 

Las amenazas militares coinciden con un momento de fragilidad económica doméstica. Los aranceles generalizados impuestos en 2025 —incluido un piso del 10% a todas las importaciones— han elevado precios, reducido el poder adquisitivo y golpeado de forma desproporcionada a las clases medias y bajas. Modelos económicos estiman un aumento de entre 8 y 10% en los niveles de pobreza relativa.

Al mismo tiempo, el llamado Proyecto 2025 ha consolidado una agenda que prioriza recortes fiscales a grandes capitales, debilitando redes de protección social. El resultado es una percepción creciente —incluso entre votantes tradicionales del trumpismo— de que el gobierno responde más a intereses oligárquicos que al bienestar colectivo.

La historia es clara: cuando la desigualdad se vuelve estructural y la narrativa nacional se agota, los gobiernos buscan enemigos externos para mantener cohesión interna.

¿Guerra civil o implosión lenta?

 

Hablar de una guerra civil inmediata no es para nada exagerado. Pero además negar la erosión acelerada del tejido social estadounidense sería ingenuo. Polarización extrema, desconfianza institucional, violencia política normalizada y un discurso permanente de confrontación conforman un escenario peligroso.

En este contexto, México aparece no como objetivo real, sino como símbolo: el “otro” necesario para proyectar fuerza cuando el consenso interno se ha perdido. Las amenazas no buscan cruzar la frontera; buscan cruzar titulares; de momento.

Un espejo incómodo

 

Las declaraciones de Trump contra México revelan menos sobre nuestra región y más sobre el estado actual de Estados Unidos. Un país que recurre a la intimidación externa suele estar luchando contra su propia descomposición interna.

México, hasta ahora, ha respondido con mesura, recordando principios básicos del derecho internacional y la no intervención. El mundo observa. No tanto para ver si habrá una incursión militar, sino para entender si Estados Unidos será capaz de enfrentar sus crisis internas sin exportarlas al resto del planeta.

La pregunta ya no es si México está bajo amenaza.

La verdadera pregunta es si Estados Unidos sabe cómo evitar colapsar bajo el peso de sus propias contradicciones.

Dalí surrealista

¿Salvador Dalí y México? El mito surrealista que sigue vivo (aunque nunca haya venido)

Salvador Dalí es, sin exagerar, uno de los artistas más citados —y mal citados— del siglo XX. Pocas frases se le atribuyen con tanta insistencia como aquella que asegura que México era “más surrealista” que sus propias pinturas. La sentencia se repite en museos, aulas, sobremesas y redes sociales como una verdad absoluta. El problema es simple y fascinante a la vez: no hay evidencia sólida de que Dalí haya dicho eso… ni de que haya pisado México alguna vez.

Y, sin embargo, el vínculo existe. No físico, no biográfico, sino simbólico, cultural y profundamente persistente.


 

La frase famosa: ¿Dalí la dijo o la heredó?

 

La cita más repetida reza así: “De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”. Suena perfecta. Demasiado perfecta. Tiene ironía, exceso, provocación y ego: todo lo que uno espera de Dalí. Precisamente por eso, durante décadas nadie se tomó la molestia de verificarla.

Cuando se revisan las fuentes primarias —sus autobiografías, entrevistas documentadas y archivos oficiales— la frase no aparece. No está en La vida secreta de Salvador Dalí (1942), ni en declaraciones registradas por la Fundació Gala–Salvador Dalí. En cambio, quien sí dejó constancia escrita y pública fue André Breton, fundador del surrealismo, tras su viaje a México en 1938. Breton describió al país como “el lugar surrealista por excelencia”, fascinado por la convivencia natural entre lo mítico, lo indígena y lo moderno.

Todo indica que la frase atribuida a Dalí es una reinterpretación popular, amplificada con el tiempo, de esa idea original de Breton. Dalí, expulsado del grupo surrealista en 1934 y famoso por apropiarse del escándalo como herramienta creativa, encajaba perfecto como autor apócrifo de la sentencia.


 

¿Dalí visitó México? La respuesta incómoda: no

 

Durante años circularon versiones sobre un “viaje corto” de Dalí a México en los años cuarenta. La investigación biográfica rigurosa desmiente esa narrativa. No existe registro verificable de que Dalí haya estado en México ni en América Latina. En esa década residía principalmente en Estados Unidos, donde consolidó su fama internacional.

La confusión vuelve a apuntar a Breton —quien sí convivió con Diego Rivera y Frida Kahlo— y al poderoso eco cultural que México tuvo para los surrealistas europeos exiliados durante la Segunda Guerra Mundial. Dalí absorbió ese imaginario a distancia, como hizo con Freud, la física cuántica o la religión: desde la obsesión intelectual, no desde la experiencia directa.


 

Un vínculo real, aunque indirecto

 

Que Dalí no haya venido no significa que México no haya sido parte de su órbita cultural. Todo lo contrario.

Desde los años treinta, reproducciones de su obra circulaban en revistas culturales mexicanas. Décadas después, México se convirtió en uno de los países donde más se ha exhibido y reinterpretado su trabajo. Exposiciones en Mérida, el Museo Soumaya, el Palacio de Bellas Artes y muestras inmersivas recientes han mantenido a Dalí en diálogo constante con el público mexicano.

Incluso entrevistas con periodistas mexicanos —como la célebre y caótica conversación con Jacobo Zabludovsky en 1971— reforzaron la imagen de un Dalí excesivo, provocador y difícil de encasillar, rasgos que el imaginario colectivo mexicano adoptó con entusiasmo.


 

¿Por qué México era “surrealista” para los surrealistas?

 

Para los surrealistas europeos, México representaba algo que Europa había perdido: una realidad donde lo simbólico no estaba separado de la vida cotidiana. Rituales indígenas, mitologías vivas, paisajes volcánicos, calaveras festivas y contradicciones históricas coexistían sin pedir permiso a la lógica racional.

Eso era, exactamente, lo que el surrealismo buscaba provocar en el arte. En México, esa ruptura no necesitaba pintura: ya existía en la calle.

Paradójicamente, muchos artistas mexicanos rechazaron el término “surrealista”. Frida Kahlo insistía en que no pintaba sueños, sino su propia realidad. Los muralistas apostaron por el realismo político. México no necesitaba el surrealismo como movimiento: lo encarnaba sin nombrarlo.


 

El mito que dice más de México que de Dalí

 

Hoy, la frase apócrifa sigue circulando porque funciona como un espejo cultural. Sirve para explicar lo inexplicable, para ironizar sobre el caos, para celebrar la rareza cotidiana. Que Dalí no la haya dicho importa menos que lo que la frase revela: México sigue siendo percibido como un territorio donde la realidad desborda cualquier marco lógico.

Dalí no vino. Probablemente nunca habló así de México. Pero su nombre quedó ligado al país porque el surrealismo encontró aquí algo que el arte europeo solo podía imaginar.

A veces, los mitos no sobreviven porque sean ciertos, sino porque siguen siendo útiles para entendernos.

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Countdown to the World Cup: Why North America Will Be the Capital of Global Football in 2026

By: Editorial Team | LYPmultimedios

From June 11 to July 19, 2026, the eyes of the world will turn to North America, as Canada, Mexico, and the United States co-host the FIFA World Cup for the first time in history. With 48 national teams, 104 matches, and 16 host cities, the 2026 tournament is set to be the largest and most ambitious World Cup to date—transforming the region into the epicenter of global football.

1. A Historic Co-Hosting Format

 

This will be the first World Cup jointly hosted by three nations, with the U.S. hosting the majority of matches and Mexico and Canada serving as vital partners. Expanding from 32 to 48 teams, the tournament introduces a new format with 12 groups of four and an expanded knockout round of 32. This structure not only increases global participation but also enhances the tournament’s global reach and visibility.

2. World-Class Infrastructure and Stadiums

 

North America’s selection as host region is rooted in its unmatched infrastructure. The 16 host cities—11 in the U.S., 3 in Mexico, and 2 in Canada—boast cutting-edge stadiums and advanced transport networks. Mexico City’s Estadio Azteca will host the opening match, becoming the first stadium to host games in three World Cups (1970, 1986, 2026). In the U.S., venues like MetLife Stadium (final match), SoFi Stadium in Los Angeles, and AT&T Stadium in Dallas feature state-of-the-art amenities including retractable roofs and 360° video displays. Toronto’s BMO Field is expanding to meet FIFA’s 40,000-seat minimum, reflecting Canada’s commitment to global football standards. Grouped host cities such as Seattle-Vancouver or Dallas-Houston will ease travel for teams and fans alike.

3. The Rise of Football in North America

 

Soccer’s popularity in North America has surged over the past decades. In the U.S., the 1994 World Cup set attendance records, and 2026 is poised to surpass them. The growth of Major League Soccer (MLS) and increased viewership of international leagues have cultivated a strong fanbase. Cities like Kansas City, self-proclaimed “Soccer Capital of America,” and Philadelphia, which will host six matches including one on July 4th—the U.S.’s 250th anniversary—showcase this enthusiasm. Canada and Mexico also exhibit growing football cultures, buoyed by tradition, youth engagement, and multicultural communities.

4. Economic and Cultural Impact

 

The 2026 World Cup is expected to deliver major economic benefits. Host cities anticipate surges in tourism, hospitality, and international exposure. Mexico’s Estadio Azteca reaffirms the country’s football legacy, while Canada’s debut as a World Cup host will raise its global football profile. Cultural milestones, like the U.S. semiquincentennial, add symbolic depth to the event. North America’s cultural diversity will provide a vibrant backdrop for fans worldwide, blending local flavor with global passion—from Philadelphia’s cheesesteaks to Mexico City’s historical landmarks.

5. Strategic Organization and Global Spotlight

 

The group stage draw will take place on December 5, 2025, at the Kennedy Center in Washington, D.C., with high-profile figures such as FIFA President Gianni Infantino and U.S. President Donald Trump in attendance. The draw and a final qualifying playoff tournament in March 2026—both held in North America—will maintain global attention on the region. Host nations have been strategically placed in Groups A (Mexico), B (Canada), and D (USA), ensuring high-profile opening matches that captivate local and global audiences.

6. Challenges and Considerations

 

Despite excitement, challenges remain. Concerns about U.S. visa delays and political tensions under the Trump administration have been raised, but the region’s track record of hosting major events offers reassurance. The successful 2025 FIFA Club World Cup in the U.S. served as a full-scale rehearsal, showcasing North America’s readiness. Debates around the exclusion of capital cities like Washington, D.C., and Ottawa have emerged, but FIFA’s focus on football-centric venues ensures optimal fan experience and operational efficiency.

7. Qualified Teams and Emerging Stories

 

As of August 2025, 13 teams have qualified, including newcomers Jordan and Uzbekistan, alongside giants like Brazil, Argentina, and Japan. The expanded format offers broader representation across federations: CONCACAF (6 spots), CAF (9), AFC (8), CONMEBOL (6), OFC (1), and UEFA (16). Stars like Erling Haaland could lead Norway to its first World Cup since 1998, while Lionel Messi might make his final appearance. The U.S. Men’s National Team faces pressure to perform on home soil after a mixed run in recent competitions.

Conclusion

 

North America’s role as the heart of the 2026 World Cup stems from its unprecedented co-hosting collaboration, modern infrastructure, growing football culture, and capacity to stage a mega-event of global scale. Despite challenges, the region is well-positioned to deliver a historic tournament. More than a celebration of sport, the 2026 World Cup will showcase North America’s place in the future of global football—vibrant, diverse, and ready.

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The Pet Economy in North America: A Multi-Billion Dollar Industry Across Mexico, the U.S., and Canada

By Editorial Staff | LYPmultimedios

In North America —spanning Mexico, the United States, and Canada— pets are no longer just companions. They’re beloved family members and the driving force behind a booming industry. In 2024, total spending on pet care reached an estimated $159.5 billion USD, led by the U.S. with $152 billion, followed by Canada with $4.9 billion and Mexico with $2.6 billion. By 2025, the market is expected to grow to $165.6 billion, fueled by pet humanization, rising ownership rates, and the demand for premium goods and services.

Country-by-Country Breakdown

 

The U.S. dominates the sector, spending $66.9 billion on food and treats, $39.1 billion on veterinary care, and over $32 billion on supplies and OTC medications. Roughly 94 million American households (70%) own at least one pet.

Canada focuses on premium food and veterinary services, with $3.89 billion spent on pet nutrition alone in 2024. Roughly 38% of households own dogs and 37% own cats.

Mexico is emerging fast, with pet food making up 85% of its market. Annual growth is projected at 9.1%, with the majority of spending going to dogs, which are present in over 54% of Mexican households.

What’s Driving the Boom?

 

Pets as Family:

In the U.S., 97% of owners consider their pets part of the family. In Canada, this sentiment reaches 98%. In Mexico, this growing affection is evident in the rising demand for high-quality food and specialized services.

Economic Resilience:

Despite inflation, spending remains strong. In the U.S., 77% of pet owners say their expenses remain unchanged. In Canada, food spending has continued to rise. While 63% of Mexican consumers seek budget options, the premium market segment is expanding rapidly.

Younger Generations Lead:

Millennials and Gen Z are major players. In the U.S., Gen Z accounts for 20% of pet-owning households—a 43.5% increase from 2023. In Canada, Millennials make up a third of owners. In Mexico, urbanization and rising incomes among young people are boosting ownership. These demographics favor tech-based and premium pet products, including natural food and smart gadgets.

Regional Differences and Trends

 

Trends vary by region. Cities like New York, Seattle, and Toronto lead in specialized services and luxury pet products. In Mexico, Mexico City and Monterrey show the highest growth. Demand for eco-friendly and organic products is rising across all three countries, as is interest in innovative solutions such as insect-based proteins and wearables.

Economic Impact

 

The pet industry is a major economic driver. In the U.S., it generated $303 billion in 2023, supporting 2.78 million jobs. Canada’s pet food exports to the U.S. reached $1.2 billion. In Mexico, the grooming segment alone is expected to reach $620 million by 2033.

What Lies Ahead?

 

While inflation remains a concern, innovation, digital adoption, and growing awareness of animal welfare are keeping the market healthy. Pet insurance now covers over 6 million animals in North America, and e-commerce is booming, with online sales in the U.S. surpassing $28.5 billion in 2024.

Conclusion

 

North America’s pet economy is more than just numbers—it’s a reflection of the deep emotional bond between people and their animals. With projected spending of $165.6 billion by 2025, the industry continues to grow stronger, driven by love, loyalty, and the pursuit of a better life for our furry companions. From premium kibble to telemedicine, the market isn’t just thriving—it’s evolving into one of the most meaningful sectors of the modern economy.

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North America in Tension: Strategic Alliance or Geopolitical Fragmentation?

 

North America, composed of Mexico, the United States, and Canada, represents an interconnected economic and geopolitical region, with a combined GDP exceeding $30 trillion and a key trade agreement in place: the USMCA (T-MEC). As of August 2025, the region faces mounting tensions triggered by the protectionist policies of the United States under the renewed leadership of President Donald Trump, who returned to office in January 2025 after winning the 2024 elections. These tensions have manifested in the form of tariffs against Mexico and Canada, amplifying internal challenges such as inflation, migration, and security.


 

1. United States

 

Current Political Situation:

Donald Trump serves as the 47th president (second non-consecutive term), with JD Vance as vice president. His administration emphasizes “America First” policies through executive orders on immigration, global health, and trade tariffs. Trump’s approval rating is moderate (around 40–45%, according to Gallup), and recent polls show a shift toward Democratic identification in the second quarter of 2025. Congress remains divided, with ongoing debates about the debt ceiling and budget cuts.

Internal Challenges:

Key domestic issues include inflation and affordability (34% of voters’ top concern, according to Harvard CAPS/Harris Poll), followed by the budget deficit (57%), poverty (53%), and political polarization. Over 53% of Americans believe Trump is worsening government functionality. Other critical issues include climate change, the national debt (now over $36 trillion), and long-term fiscal health. Forecasts point to a year of political conflict and economic instability.

External Challenges:

The U.S. faces increasing friction with a coalition of adversaries: China, Russia, North Korea, and Iran. Ongoing conflicts in Ukraine and the Middle East add pressure, and fears rise over global tariffs reducing trade volume. Trump’s foreign policy includes cartel designations for Latin American organizations and growing tensions with Brazil. Over 70% of Americans expect rising international discord in 2025.


 

2. Mexico

 

Current Political Situation:

Claudia Sheinbaum assumed office in October 2024 after a decisive electoral victory for the Morena party. Her government emphasizes continuity of social programs but faces tension with the U.S. over 30% tariffs (temporarily suspended). Mexico has been a functioning electoral democracy since 2000, with alternating party control at federal and state levels. Recent reforms include the popular election of judges as of June 2025.

Internal Challenges:

Criminal violence from cartels such as the CJNG, along with corruption, torture, and disappearances, remain widespread. Judicial reforms aim to abolish guardianship systems and guarantee civil rights but spark controversy. Economically, both private and public investment are slowing, contributing to a growing fiscal deficit. Poverty, inequality, and organized crime remain persistent, keeping Mexico’s peace index low.

External Challenges:

U.S. tariffs (up to 30%) threaten the 84% of Mexican exports that currently enjoy tariff-free access under the USMCA. Cooperation on drug trafficking is strained, with Mexico opposing U.S. military interventions targeting cartels. While foreign direct investment is rising, uncertainty around U.S. politics and domestic reforms continues to cloud bilateral relations.


 

3. Canada

 

Current Political Situation:

Mark Carney became prime minister after the 2024–2025 political crisis, which led to Justin Trudeau’s resignation. Federal elections in April 2025 brought the Liberal Party back to power under Carney’s leadership. His administration is focused on internal trade and recalibrating U.S.-Canada relations, including labor and mobility agreements.

Internal Challenges:

Key issues include inflation, labor shortages in healthcare, internal trade barriers (costing up to CAD 200 billion), and weak productivity. The recent political crisis involved multiple ministerial resignations and growing national polarization.

External Challenges:

The U.S. has imposed 35% tariffs on Canadian exports, which account for 75% of Canada’s total exports. Canada also faces strained relations with China and Russia. Global tariff trends threaten growth, while immigration and poverty add further risks to Canada’s two-year outlook.


 

Outlook: What’s Coming for North America?

 

In 2025, North America faces a heightened risk of fragmentation driven by Trump’s policies, including tariffs and pressure over migration. This could escalate into a trade war, undermining regional cohesion. Global growth is expected to be modest (2.7%), with the U.S. outperforming Europe and China, yet recession risks loom due to protectionist measures. Ongoing conflicts in Ukraine and the Middle East may further increase instability. The USMCA is up for review in 2026, and unresolved disputes could cause its collapse. For both Mexico and Canada, their heavy export reliance on the U.S. (80–85%) might force strategic concessions but could also trigger diversification toward Asia. Regional prosperity has declined over the past decade, and further instability is likely without deeper integration.


 

The Pros and Cons of Acting as a Geopolitical Power

 

North America possesses unique strengths: vast natural resources, economic integration via the USMCA, and cultural diversity. These assets could position it as a counterbalance to China and Russia.

Advantages:

  • Economic:

    Reduced logistics costs and internal tariffs; enhanced global competitiveness. North America holds 46% of the world’s financial wealth and could achieve 3–4% growth annually with stronger integration.

  • Geopolitical:

    Collective security against threats such as transnational crime and global adversaries. Increased influence in forums like the UN and G20.

  • Innovation:

    A dynamic mix of U.S. tech leadership, Canadian AI expertise, and Mexican manufacturing could drive advances in renewables and nearshoring.

 

Disadvantages:

  • U.S. Dominance:

    Unilateral policies like tariffs erode trust. Both Mexico and Canada view the U.S. as a major threat (70% and 60% of citizens, respectively).

  • Internal Divides:

    Political polarization and inequality—especially violence in Mexico—undermine unity. Protectionist trends risk further fragmentation.

  • External Vulnerabilities:

    Reliance on global supply chains leaves the region exposed to shocks like conflict in Asia or the Middle East. Greater integration could also compromise national sovereignty.

 

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🎧🔥 Kendrick Lamar y CA7RIEL & Paco Amoroso: Dos generaciones, un mismo escenario. Hip-hop y caos elegante en CDMX

📝 Por La Aficha | Edición especial: Festivales y Festivaleros

La música no es estática, ni tiene pasaporte fijo. Desde Compton hasta Buenos Aires, hay artistas que han logrado apropiarse del presente a través de dos caminos muy distintos pero igual de potentes: la poesía política del rap y el delirio irreverente del trap latino.

Este 2025, Kendrick Lamar y el dúo argentino CA7RIEL & Paco Amoroso se encuentran en la Ciudad de México para ofrecernos uno de los conciertos más potentes del año. El encuentro no es casual: forma parte del Grand National Tour, la gira con la que Lamar confirma su lugar como uno de los músicos más influyentes del siglo XXI. Y para abrirle paso, los argentinos llegan con todo su caos controlado y un sonido que sigue desafiando etiquetas.

Kendrick Lamar: El rap como manifiesto

Con 22 premios Grammy, un Pulitzer y un catálogo que es pura historia contemporánea, Kendrick Lamar no necesita presentación. A lo largo de discos como To Pimp A Butterfly, DAMN. y Mr. Morale & The Big Steppers, ha demostrado que el rap puede ser alta literatura, arte visual, denuncia social y, al mismo tiempo, puro goce musical.

En esta nueva gira, GNX, su más reciente producción, confirma que sigue siendo un referente global. “Not Like Us”, su tema más sonado este año, lo posiciona como el narrador más incómodo, lúcido y necesario del presente.

🛑 Ver a Kendrick Lamar en vivo no es solo escuchar un concierto. Es vivir un manifiesto visual, sonoro y político en tiempo real.
CA7RIEL & Paco Amoroso: Irreverencia argentina con guitarra y autotune

Desde Argentina, CA7RIEL & Paco Amoroso se han ganado a pulso su lugar como los provocadores del nuevo pop latino. Su fusión de trap, jazz-funk, electrónica y reggaetón ha cruzado fronteras: de Coachella a Glastonbury, pasando por su ya icónico Tiny Desk Concert que suma millones de vistas.

Sus discos Baño María (2024) y Papota (2025) son ejercicios de libertad creativa: humor, crítica social, teatralidad y mucho groove. Sus shows en vivo mezclan fiesta, distorsión, baile y virtuosismo. Y ahora, traen ese combo para calentar el escenario antes de Kendrick Lamar.

🎟️ Todo lo que debes saber para no perderte este concierto

📍 Fecha y Lugar:
Ciudad de México
📆 23 de septiembre de 2025
📍 Estadio GNP Seguros
Viaducto Río de la Piedad S/N, Granjas México, Iztacalco, CDMX
🕘 Inicio: 9:00 p.m.

🎫 Venta de Boletos:
Preventa HSBC:
🗓️ 1 de julio (crédito)
🗓️ 2 de julio (crédito y débito)
🕑 2:00 p.m.
Venta General:
🗓️ 3 de julio
🕑 2:00 p.m.
🎟️ Compra tus boletos aquí:
👉 Ticketmaster México – Kendrick Lamar CDMX 2025
(Si el enlace directo aún no está publicado, revisa bajo el nombre del evento: Grand National Tour Kendrick Lamar CDMX)

💡 Recomendación Aficha: Si buscas buena visibilidad y experiencia, las zonas preferentes y front stage siempre se agotan primero. Corre.

🔥 ¿Qué puedes esperar del show?

Setlist Kendrick Lamar:
Un repaso por sus discos más icónicos y los tracks más recientes de GNX. Clásicos como HUMBLE., DNA, Alright, King Kunta y su nuevo hit Not Like Us están garantizados.

Setlist CA7RIEL & Paco Amoroso:
Canciones de sus discos recientes, como Ouke, Jala Jala, En el After, Mi Diosa, mezcladas con mucho humor absurdo, guitarras en vivo y electrónica explosiva.

📢 ¿Por qué este concierto es imperdible para l@s aficherxs ?

Porque es más que un show. Es un diálogo entre dos generaciones de artistas que comparten algo vital: la necesidad de decir, de crear, de cuestionar, desde lugares tan distintos como poderosos.
Kendrick Lamar y CA7RIEL & Paco Amoroso son el presente del rap y la irreverencia sonora, en el mismo escenario.