La Universidad reconoció a 110 jóvenes de la generación 2025, desde bachillerato hasta doctorado
Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 21 de septiembre de 2026.— Miguel Ángel Romero Reséndiz subió a hablar en nombre de los galardonados de licenciatura y dijo algo que no estaba en ningún promedio: es la primera persona de su familia en terminar una carrera universitaria.
Minutos después, la doctora Indira Perusquía de Carlos tomó la palabra por el posgrado. Es la primera mujer de su familia en obtener un doctorado. Dijo que lo había pensado también como un ejemplo para sus hijas.
Dos primeras veces en una misma ceremonia.
La Universidad Autónoma de Querétaro reconoció a 110 estudiantes de la generación 2025 por su desempeño académico, y entregó a 30 de ellos la Medalla al Mérito Académico, la distinción que otorga a las trayectorias más sobresalientes.
Qué se necesita para obtenerla
La medalla no se otorga por un buen promedio a secas. Para bachillerato, Técnico Superior Universitario y licenciatura, los criterios son cuatro y deben cumplirse todos:
- Haber egresado en 2025
- Tener el promedio más alto de la generación en su programa de estudios
- No haber reprobado ninguna materia
- Concluir la carrera en el tiempo establecido
Para especialidad y posgrado, el requisito cambia de naturaleza: se premia la mejor tesis del año, siempre que el grado se haya obtenido en 2025, además de condiciones específicas para cada nivel.
El tercer criterio es el más exigente de la lista. En carreras de cuatro o cinco años, una sola materia reprobada —una, en cualquier semestre— basta para quedar fuera.
Lo que dijeron quienes la recibieron
Romero Reséndiz describió el promedio desde adentro: «En cada promedio hay horas de trabajo, dificultades y decisiones que implicaron mantener el esfuerzo hasta llegar a la meta.»
Y planteó lo que significa ser el primero de su familia con título: una obligación que, dijo, no es solo individual, sino con la sociedad.
Perusquía de Carlos habló del doctorado en términos personales y familiares, como un camino abierto para quienes vienen detrás.
Magdalena Ramírez Quintana, exalumna de la Escuela de Bachilleres, habló de lo que no aparece en las calificaciones: los compañeros que acompañan esa etapa y el respaldo de las familias.
El mensaje de la Rectoría
La rectora Silvia Amaya Llano sostuvo que la distinción es producto de una trayectoria construida con rigor, constancia y compromiso con la formación.
Planteó que detrás de cada logro hay disciplina cotidiana, curiosidad por aprender y disposición a cuestionar y profundizar en el conocimiento.
Por qué las primeras veces importan
Los testimonios de Romero Reséndiz y Perusquía de Carlos tocan un fenómeno que la educación superior pública conoce bien y que rara vez aparece en las ceremonias: una parte significativa de quienes estudian en universidades públicas son la primera generación de su familia en llegar a ese nivel.
Para ellos, el título no es solo una credencial profesional. Es un cambio en la trayectoria de toda una familia, y con frecuencia implica sostener la carrera sin la red de apoyo, orientación o recursos con la que cuentan quienes crecen rodeados de profesionistas.
Esa distancia es la que intentan cubrir los apoyos económicos específicos. Hace diez días, el Patronato de la UAQ anunció la creación de las Becas Patronato, dirigidas a estudiantes que requieren respaldo por circunstancias personales, familiares, académicas o de salud. Sus reglas de operación aún no se han publicado.
La medalla reconoce a quienes llegaron. Las becas, cuando existan, dirán cuántos más pueden hacerlo.



