La suma fortalece el proyecto de Santiago Nieto rumbo a 2027, pero deja pendiente el reparto de candidaturas. Una revisión de LYPmultimedios no encontró evidencia pública de que la alcaldía sanjuanense haya sido entregada a Ricardo Astudillo; sin embargo, la versión circulaba desde semanas antes, provocó desmentidos dentro de Morena y coincide con el principal espacio político disponible para el dirigente verde.
Querétaro, Qro., 10 de octubre de 2026.— La fotografía del encuentro resolvió una pregunta central: Morena y el Partido Verde Ecologista de México competirán juntos en Querétaro en 2027. Lo que no reveló fue cuánto costó alcanzar esa unidad ni cómo se distribuirán las candidaturas.
En ese vacío se instaló una versión que desde hace semanas recorre la política queretana: que la candidatura a la presidencia municipal de San Juan del Río habría sido ofrecida al dirigente estatal del PVEM, Ricardo Astudillo Suárez, como parte del acuerdo para que su partido respaldara el proyecto encabezado por Santiago Nieto Castillo.
La revisión de declaraciones, publicaciones y antecedentes electorales realizada por LYPmultimedios no permite presentar ese supuesto intercambio como un hecho comprobado. Hasta ahora no existe un convenio público, una declaración oficial o un documento partidista que adjudique la candidatura sanjuanense a Astudillo.
Pero tampoco se trata de un rumor surgido después de la reunión del 9 de octubre. La versión antecede al pacto, provocó respuestas dentro de Morena y cobró fuerza precisamente cuando el Verde dejó de disputar la conducción estatal para incorporarse al bloque encabezado por Nieto.
Un acuerdo político todavía incompleto
La reunión contó con la participación de Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena; Santiago Nieto, coordinador estatal de la Defensa de la Transformación; y los representantes del PVEM Karen Quiroga, Arturo Escobar y Ricardo Astudillo.
Las dirigencias acordaron competir juntas mediante una coalición o candidatura común y comenzar una agenda compartida con sectores empresariales. La decisión confirma que Astudillo y el Verde acompañarán el proyecto estatal encabezado por Nieto, después de varias semanas de tensión y versiones sobre una eventual ruptura.
Sin embargo, hablar de una alianza políticamente pactada no significa que la coalición esté jurídicamente terminada. Las dirigencias aún no han informado qué figura electoral utilizarán, cuáles municipios y distritos corresponderán a cada partido, cómo aplicarán la paridad ni mediante qué procedimientos elegirán a sus candidaturas.
La frase “coalición o candidatura común” confirma, en realidad, que una parte sustancial de la negociación continúa abierta.
El rumor apareció antes que el acuerdo
Desde el 20 de septiembre ya se publicaba que San Juan del Río podía convertirse en una pieza de negociación entre Morena y el Verde, después de la inconformidad manifestada por Astudillo frente a la designación de Santiago Nieto como coordinador estatal.
En aquel momento, el diputado local morenista Edgar Inzunza Ballesteros —uno de los aspirantes más visibles a la alcaldía— aseguró que la candidatura no sería utilizada como “moneda de cambio” y tendría que definirse mediante encuesta.
Un día después, Santiago Nieto declaró que no tenía conocimiento de una negociación para entregar esa posición al PVEM y afirmó que ninguna dirigencia nacional le había comunicado un acuerdo en ese sentido.
La discusión no desapareció. El 7 de octubre, apenas dos días antes de anunciarse la alianza, Inzunza volvió a rechazar acuerdos previos y lanzó un mensaje inequívoco: Astudillo podía participar, pero debía someterse a una medición como cualquier otro aspirante.
“No hay cuotas y no hay cuates. San Juan del Río va a la medición”, declaró el legislador, quien además calculó que existen alrededor de 15 personas interesadas en la candidatura.
Que un dirigente local de Morena haya necesitado desmentir públicamente el supuesto reparto en dos ocasiones demuestra que la versión ya tenía suficiente circulación y peso político. No prueba el acuerdo, pero sí acredita que la disputa existía antes de la fotografía de unidad.
¿Por qué San Juan del Río?
La alcaldía sanjuanense no es una posición secundaria. Se trata de uno de los municipios más poblados, industrializados y electoralmente competitivos de Querétaro. En 2024, el PAN conservó el gobierno municipal después de un recuento y por una diferencia de apenas mil 96 votos frente a la candidatura opositora, según los resultados consignados por el IEEQ.
Esa estrecha distancia convirtió a San Juan del Río en uno de los objetivos más importantes de la oposición para 2027: es una alcaldía susceptible de cambiar de partido y, al mismo tiempo, una plataforma territorial con peso estatal.
Astudillo tiene además una relación política directa con la región. Actualmente es diputado federal del Distrito 2, cuya cabecera se encuentra en San Juan del Río, de acuerdo con el Sistema de Información Legislativa.
Desde julio, publicaciones locales ya presentaban la alcaldía como su alternativa en caso de no obtener la candidatura a gobernador. Posteriormente, al ser cuestionado, el dirigente verde evitó confirmar esa aspiración y se limitó a señalar que participaría donde lo determinaran su partido y la coalición.
La secuencia resulta políticamente significativa: Astudillo disputó la coordinación estatal, exigió una nueva medición, el Verde amagó con competir por separado, surgió la versión de San Juan del Río y finalmente el partido aceptó respaldar el proyecto de Santiago Nieto.
La correlación alimenta la sospecha, pero no demuestra por sí misma la existencia de un intercambio.
El Verde sabe negociar su peso
La tensión queretana forma parte de una disputa más amplia dentro de la coalición gobernante. El PVEM ha convertido su crecimiento electoral en capacidad para negociar candidaturas y posiciones frente a Morena.
En agosto todavía contemplaba competir por separado en Querétaro con Astudillo como su carta para la gubernatura. La discusión nacional no consistía únicamente en mantener una alianza ideológica, sino en determinar cuánto territorio y cuántas candidaturas recibirían los partidos aliados a cambio de sumar sus votos.
El propio reparto de gubernaturas en otras entidades ha demostrado que Morena está dispuesto a ceder posiciones relevantes al Verde para preservar la unidad nacional. Esa práctica vuelve plausible una negociación compensatoria en Querétaro, aunque no acredita que esa compensación sea específicamente San Juan del Río.
El PVEM aportó alrededor del cinco por ciento de la votación al Senado y 6.3 por ciento en las diputaciones federales de Querétaro durante 2024, de acuerdo con las cifras difundidas por las propias dirigencias. En una contienda cerrada por la gubernatura, ese porcentaje puede definir la diferencia entre ganar y perder.
Astudillo perdió la posibilidad de encabezar el proyecto estatal, pero su partido conservó algo esencial: votos necesarios y capacidad de negociación.
Una prueba para la promesa de las encuestas
El asunto no se resolverá con desmentidos generales ni con fotografías de unidad. La mejor manera de disipar la sospecha es transparentar el método para seleccionar la candidatura sanjuanense.
Si Morena y el Verde realizan una encuesta, deberán informar quién la levanta, cuándo, con qué universo, cuáles preguntas formula, qué perfiles participan y cómo se incorporan los criterios de competitividad y paridad. De lo contrario, la encuesta corre el riesgo de convertirse únicamente en una ceremonia para legitimar una decisión tomada previamente.
También deberá conocerse el convenio electoral completo: qué municipios encabezará cada partido, qué candidaturas se reservarán para el PVEM y cuáles serán los mecanismos para resolver las inconformidades de quienes ya trabajan territorialmente desde Morena.
La alianza fortalece la posibilidad de disputar Querétaro al PAN y evita repetir fragmentaciones que han resultado costosas para las fuerzas de la Cuarta Transformación. Pero la unidad electoral no debería construirse a costa de la claridad pública.
A esta hora, no hay elementos suficientes para afirmar que San Juan del Río fue entregado a Ricardo Astudillo. Lo que sí existe es una negociación cuyo contenido completo permanece reservado, una candidatura municipal especialmente valiosa y una versión política que apareció mucho antes de que Morena y el Verde anunciaran su reconciliación.
El pacto ya tiene fotografía. Lo que todavía falta conocer es la letra pequeña.



