El Señor de Las Nubes por la Cronista de Amealco

Entre la historia y la leyenda: El origen oculto de los otomíes y el pacto con el Señor de las Nubes

Por Redacción LYPmultimedios | Cultura e Identidad

AMEALCO DE BONFIL, QRO. (30 de mayo de 2026). – La historia oficial a menudo simplifica la complejidad de los pueblos originarios, pero los archivos y la tradición oral resguardan verdades fascinantes. En las profundidades del municipio de Amealco, el pueblo de Santiago Mezquititlán se erige no solo como una pintoresca localidad queretana, sino como el epicentro de un legado otomí que precede, por mucho, a la llegada de los conquistadores europeos.

Documentos resguardados en el Archivo General de la Nación revelan que los primeros asentamientos otomíes en esta región datan del año 1395. Se trata de grupos que, durante el mítico éxodo desde Aztlán en busca del águila devorando a la serpiente, encontraron en esta zona un refugio de abundantes manantiales y bosques, decidiendo que su «tierra prometida» estaba justo allí.

Años más tarde, durante la brutal caída de Tenochtitlán y la conquista de Jilotepec (1519-1521), una segunda ola de otomíes expulsados llegó a Mezquititlán, consolidando lo que los antiguos documentos virreinales denominarían el «Pueblo grande de los indios», una comunidad tan vasta e importante que fue reconocida mediante sucesivas Mercedes Reales en 1520, 1540 y 1578.

Sincretismo: La destrucción y reconstrucción del mundo espiritual

La consolidación del pueblo trajo consigo el inevitable choque cultural de la evangelización. Como relata la investigación documental, el mundo mágico-religioso de los pueblos primarios fue sistemáticamente destruido. En su lugar, se impusieron nuevas narrativas y deidades, siendo la figura del Señor Santiago (St. James) una de las más promovidas bajo el mito del «Señor de las Nubes», el guerrero celestial que bajó a ayudar en la conquista de Querétaro.

Sin embargo, los otomíes de Mezquititlán no fueron simples receptores pasivos de la nueva fe; adaptaron la imposición a su propia cosmogonía a través de una poderosa leyenda local.

La tradición oral cuenta que el río Lerma, antiguamente navegable, era la ruta comercial de los otomíes hacia Acámbaro y Morelia. En uno de esos viajes de intercambio, en la zona de Santa Rosa, los comerciantes indígenas encontraron una imagen del Señor Santiago. A pesar de los intentos por devolverla a su lugar original, la imagen volvía a aparecer misteriosamente en Mezquititlán. La leyenda asegura que el propio santo declaró su voluntad: «Quiero ser el protector de los otomíes y quiero proteger a los indígenas, por eso me quedo aquí».

Así, una figura impuesta por los conquistadores fue subvertida por el pueblo conquistado, adoptándola como su máxima deidad protectora y construyendo para él un templo que, desde 1700, domina la geografía del lugar.

Los «Cargueros»: La institución de la resistencia cultural

Si bien el templo y las capillas de las ánimas son el corazón físico del pueblo, el verdadero motor de la resistencia cultural en Santiago Mezquititlán es su estructura de organización comunitaria.

A diferencia de otras regiones del país donde se utiliza el término «mayordomía», en Mezquititlán la máxima figura de respeto es el «Carguero». No es una simple diferencia semántica; ser carguero implica asumir el mayor encargo, el compromiso más pesado y honroso con la comunidad y el santo patrono, especialmente de cara a la fiesta principal del 25 de julio.

Existen ocho cargueros, uno por cada altar del templo, quienes asumen la responsabilidad junto con sus esposas. El nivel de devoción y el arraigo de esta estructura es tan profundo que, según los registros locales, existe una lista de espera desde 1945 con los nombres de los hombres de la comunidad que aspiran a este puesto. Hoy en día, ser carguero en Santiago Mezquititlán es el mayor símbolo de estatus, respeto y pertenencia.

La historia de Santiago Mezquititlán es un recordatorio vivo de que la identidad de Querétaro no solo se forjó en los arcos de su acueducto o en los claustros de su capital, sino en la tenacidad de un «Pueblo grande» que supo navegar por la conquista, el sincretismo y la modernidad sin perder su alma otomí.

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Los 10 Pueblos Mágicos más bonitos de México en 2026: Una guía de experiencias auténticas

¿Alguna vez has sentido que un lugar te abraza nada más llegar? Esa es la magia de México. Este 2026, el Gran Turismoha dejado de ser solo lujo visual para convertirse en un lujo de sensaciones. Ya no solo buscamos la foto perfecta, sino la historia detrás del artesano o el sabor exacto de una receta centenaria.

Si estás planeando tu próxima escapada, he preparado para ti una ruta personal por los Pueblos Mágicos que, tras recorrerlos este año, se han quedado grabados en mi bitácora. ¡Acompáñame!

1. San Miguel de Allende, Guanajuato: El eterno favorito

No es sorpresa que encabece la lista. Pero este año, mi recomendación es ir más allá de la icónica Parroquia de cantera rosa. San Miguel de Allende se vive hoy desde sus rooftops al atardecer y sus viñedos boutique. La tendencia es el wellness cognitivo: regálate una tarde de spa con ingredientes locales y termina con una cata de mezcal artesanal. Es, sencillamente, otro nivel de sofisticación.

2. Amealco de Bonfil, Querétaro: El alma de la tradición

Si buscas una conexión real, tienes que venir aquí. Caminar por Amealco es rendir tributo a la muñeca Lele, pero también descubrir su increíble arquitectura colonial. Me fascinó ver cómo las comunidades integran al viajero en sus talleres de alfarería. Es el destino ideal para quienes amamos el turismo de origen.

3. Tequisquiapan, Querétaro: Queso, vino y cielos de colores

Este mayo, Tequisquiapan está de fiesta celebrando los 50 años de su Festival del Queso y el Vino. Mi parte favorita sigue siendo la «Fiesta de los Papalotes» en Cava Bocanegra; hay algo profundamente relajante en ver esos colores en el cielo mientras disfrutas de una tabla de quesos locales. Es el equilibrio perfecto entre lo chic y lo familiar.

4. Tecozautla, Hidalgo: Un oasis de aguas termales

Si necesitas desconectar del ruido de la ciudad, Tecozautla es el secreto mejor guardado. Sus balnearios de aguas termales y el impresionante geiser natural son medicina pura. Es ese rincón de paz donde el tiempo parece detenerse bajo la sombra de sus nogales.

Los otros 6 imprescindibles de mi lista:

  • 5. Bernal, Querétaro: Por su energía mística y sus famosas gorditas de maíz quebrado.

  • 6. Bacalar, Quintana Roo: El santuario del lujo sustentable frente a la laguna.

  • 7. Pátzcuaro, Michoacán: Para perderse entre sus mercados y artesanías.

  • 8. Taxco, Guerrero: Una joya de plata colgada de la montaña.

  • 9. Todos Santos, B.C.S.: Donde el desierto se encuentra con el surf y el arte.

  • 10. Izamal, Yucatán: La ciudad amarilla que ahora es más accesible gracias al Tren Maya.

Y tú, ¿cuál de estos Pueblos Mágicos tienes en tu lista de deseos para este fin de semana? Cuéntame en los comentarios, ¡me encanta leer tus recomendaciones!

 


Casa Rafael Zamorano en Tequisquiapan

Entre la historia y el sabor: Rafael Zamorano y la nueva era de la repostería en Tequisquiapan

Por Redacción LYPmultimedios

TEQUISQUIAPAN, QRO. – En el corazón de Tequisquiapan, donde las calles narran siglos de historia, la memoria de uno de sus personajes más ilustres, el profesor Rafael Zamorano Morales, se entrelaza hoy con una nueva tradición que llega desde Hidalgo para conquistar paladares: la Pastelería BR.

El profesor Zamorano (1853-1914) no fue solo un docente; fue un ingeniero, poeta y actor político fundamental para la autonomía de Tequisquiapan. Educado en la capital queretana, dedicó su vida a la docencia, fundando las primeras escuelas oficiales para niños y niñas en el municipio a finales del siglo XIX. Su hogar, que en algún momento funcionó como tesorería municipal, resguarda hoy piezas históricas como un globo terráqueo artesanal elaborado junto a sus alumnos y un retrato enviado personalmente por Porfirio Díaz, con quien mantuvo una relación institucional estrecha.

Anécdotas que forjaron la identidad

La historia oral, compartida por sus descendientes, revela momentos clave de la identidad regional. Se cuenta que en 1902, durante la inauguración de la vía férrea, fue el propio Rafael Zamorano quien le explicó a un curioso Porfirio Díaz que el imponente pico que se divisaba a lo lejos era la Peña de Bernal. Ante tal asombro, el entonces presidente decidió que la estación del tren llevaría ese nombre, resolviendo así la duda histórica de por qué la estación se llama Bernal pese a la distancia física con el pueblo.

Además, su familia desempeñó un papel crucial en la municipalización de Tequisquiapan. Fue su hermano, Félix Zamorano, quien en 1915 logró que el lugar fuera nombrado delegación, paso previo a su nombramiento oficial como municipio en 1939.

Pastelería BR: Un legado de San Sebastián Tenochtitlán

A unos pasos de la casa de este prócer, la cultura se enriquece con la llegada de Pastelería BR, un proyecto familiar que trae consigo el prestigio de San Sebastián Tenochtitlán, Hidalgo, reconocida como la «Capital de los Pasteles».

Más que una simple repostería, este establecimiento representa una evolución generacional del arte dulce. Su propuesta en Tequisquiapan redefine la experiencia de compartir, ofreciendo especialidades que ya se han vuelto icónicas entre los locales:

  • El Cheslim: La joya de la corona, una fusión maestra de leche, queso y frutos seleccionados.
  • Cheesecakes: Desde el tradicional hasta el intenso de chocolate.
  • Chocoflan: El equilibrio perfecto para las tardes tequisquiapenses.

La ubicación de Pastelería BR no es casual; al estar situada en las venas más profundas del centro histórico, invita a los visitantes a recorrer la historia de Rafael Zamorano mientras disfrutan de un legado de sabor que, aunque nacido en Hidalgo, hoy late con fuerza en el corazón de este Pueblo Mágico.

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Pueblos Mágicos: El Corazón de México entre la Nostalgia y el Desarrollo Económico

Este es un reportaje especial de LYPmultimedios, diseñado para profundizar en uno de los pilares más exitosos del turismo y la identidad cultural en México: el Vodcast Spotlight Mágico


Pueblos Mágicos: El Corazón de México entre la Nostalgia y el Desarrollo Económico

Por: Redacción LYPmultimedios

En el año 2001, México lanzó una apuesta arriesgada que cambiaría para siempre la dinámica del turismo interno: el programa Pueblos Mágicos. Más que una etiqueta promocional, este concepto nació para rescatar localidades que, a pesar del avance de la modernidad, conservaron su esencia, arquitectura, leyendas y tradiciones. Hoy, con más de 170 nombramientos, estos destinos son el motor de la economía regional y el refugio de la identidad nacional.

 

1. El Surgimiento: ¿Cómo nació la magia?

El programa fue impulsado por la Secretaría de Turismo (SECTUR) con el objetivo de diversificar la oferta turística, que hasta finales de los 90 estaba excesivamente concentrada en destinos de «Sol y Playa» como Cancún o Acapulco.

 

  • El Origen: La idea central era reconocer a poblaciones que tuvieran atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes y cotidianidad. El primer pueblo en recibir el nombramiento fue Huasca de Ocampo, en Hidalgo, seguido de Real de Catorce en San Luis Potosí.

     

  • El Modelo de Gestión: Para ser nombrado, un pueblo debe cumplir con requisitos estrictos: un Comité Ciudadano de Pueblo Mágico, un Plan de Desarrollo Turístico y el mantenimiento de su patrimonio arquitectónico (como el cableado subterráneo o la uniformidad de fachadas).

2. ¿Qué descubrir en ellos? Un viaje sensorial

Un Pueblo Mágico no se visita, se experimenta. Al llegar a uno, el turista se sumerge en tres dimensiones fundamentales:

  • Arquitectura y Urbanismo: La mayoría conserva trazos coloniales, plazas centrales (Zócalos) custodiadas por iglesias monumentales y calles empedradas que dictan un ritmo de vida más pausado.

  • Gastronomía de Origen: Son el santuario de las recetas ancestrales. Desde el mole en Cholula hasta la barbacoa en Cadereyta o el vino y queso en Tequisquiapan, el sabor es un vínculo directo con la tierra.

  • Patrimonio Inmaterial: Aquí es donde viven los artesanos. Es el lugar para descubrir el proceso de la talavera, el tejido de ixtle, la talla de mármol en Vizarrón o la creación de muñecas Lele en Amealco.

3. Describir su historia: El concepto de «Lugar con Alma»

Para describir la historia de un Pueblo Mágico, debemos verla como una línea de tiempo viva.

  • Pasado Prehispánico: Muchos fueron asentamientos indígenas (Otomíes, Chichimecas, Nahuas) que sirvieron como centros ceremoniales.

  • La Etapa Virreinal: La mayoría de la estética que vemos hoy surge de la evangelización y la minería, que dotó a estos pueblos de una opulencia arquitectónica que hoy es patrimonio.

  • Resiliencia: Su historia se cuenta a través de su capacidad para resistir la industrialización agresiva, manteniendo sus festividades, como las de los Shitases en el Bajío o el Día de Muertos en Michoacán.

4. El Turista como Agente de Cambio: ¿Cómo activar su economía?

El turismo masivo puede ser un arma de doble filo. Como turistas responsables, tenemos el poder de asegurar que la «magia» se traduzca en bienestar para los locales mediante estas acciones:

  1. Consumo Local Directo: Evita las grandes cadenas. Compra en los mercados municipales, come en las fondas locales y adquiere artesanías directamente de las manos que las crean, evitando el regateo que vulnera el trabajo artesanal.

  2. Turismo de Pernocta: El «turismo de entrada por salida» deja poco impacto. Hospedarte en hoteles boutique locales o posadas familiares reactiva la economía nocturna y los servicios de transporte.

  3. Contratación de Guías Certificados: Muchas leyendas y rincones solo se conocen a través de los guías locales. Al contratarlos, aseguras que el conocimiento histórico se preserve y se remunere.

  4. Respeto al Entorno: La sostenibilidad es clave. Un Pueblo Mágico cuya estética se degrada por la basura o el ruido pierde su nombramiento. Ser un turista consciente es proteger el patrimonio que fuiste a buscar.

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De la marginación en las calles a la conquista del mundo: La épica resistencia otomí detrás de Lelé y Dönxu

Por Redacción LYPmultimedios

AMEALCO DE BONFIL, QRO. – Hoy en día, ver a la muñeca artesanal de Amealco estampada en marcas internacionales, exhibida en los estudios universales o viajando por Japón es motivo de orgullo nacional. Sin embargo, detrás de esas coloridas cintas y rostros sonrientes, existe una cruda historia de pobreza, criminalización y, sobre todo, de una inquebrantable resistencia femenina.

El más reciente episodio de Spotlight Mágico nos adentra en el Museo de la Muñeca, donde historiadores y artesanas reconstruyen el verdadero origen de este ícono mundial.

El éxodo y la marginación en la gran ciudad

La historia de estas muñecas no nació en la abundancia. En los años 70, la extrema pobreza en Santiago Mezquititlán obligó a los hombres otomíes a migrar a la Ciudad de México para trabajar como albañiles. Sus esposas los acompañaron, pero al intentar aportar al sustento vendiendo chicles o pidiendo monedas en las esquinas, se enfrentaron a la discriminación de las autoridades capitalinas, quienes las detenían sistemáticamente.

El punto de inflexión llegó durante el sexenio de Luis Echeverría. A través del Instituto Nacional de Protección a la Infancia (IMPI), y por intervención de María Esther Zuno, las mujeres detenidas dejaron de ser enviadas a la delegación. En su lugar, fueron trasladadas a un gran taller en Coyoacán. Ahí se les pidió «hacer una muñeca que se pareciera a ellas».

El taller que cambió sus vidas

Ese espacio se convirtió en un refugio de empoderamiento. Las mujeres recibían un sueldo de 105 pesos semanales, contaban con guardería y, lo más importante, aprendieron a leer, a escribir y a utilizar máquinas de coser.

Fue en ese taller donde la muñeca primitiva (hecha de trapos viejos y enrollados) evolucionó. Las artesanas incorporaron moldes, mejoraron los rostros y agregaron la icónica corona de listones. Mujeres como Cleta, Petra o Juana pasaron de ser marginadas a convertirse en maestras artesanas, logrando forjar un patrimonio que hoy les ha permitido pagar carreras de ingeniería a sus hijos.

Lelé y Dönxu: Dos almas distintas

El reportaje también hace una importante distinción cultural a menudo ignorada: existen dos muñecas principales. Lelé, originaria de Santiago Mezquititlán, cuyo nombre significa «bebé» en otomí; es flexible, manejable y es la que ha alcanzado fama global. Por otro lado está Dönxu (que significa «muñeca»), originaria de San Ildefonso Tultepec; esta pieza tiene una postura recta, no se sienta y cuenta con un trabajo de bordado en punto de cruz y grecas mucho más laborioso y costoso.

 

El orgullo local en el presente: La Perrona Western

Ese espíritu de trabajo y superación sigue vivo en las calles de Amealco. El reportaje concluye celebrando el comercio local con la visita a La Perrona Western Wear, un emprendimiento fundado por Mario García Tobar, originario de la comunidad de El Rincón.

Con 22 años de experiencia, Mario ha regresado a su tierra para ofrecer productos de calidad suprema, destacando su propia marca de tejanas «El Tirano» y las codiciadas botas vaqueras «Sales Boots». Su tienda es un testimonio de cómo el talento amealcense —ya sea tejiendo muñecas o diseñando moda vaquera de vanguardia— impone respeto y calidad en cualquier escenario.

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Tequisquiapan al descubierto: 475 años de historia viva bajo un mezquite y el brindis perfecto en Viña Magal

Por Redacción LYPmultimedios

TEQUISQUIAPAN, QRO. – A punto de cumplir 475 años de existencia, el Pueblo Mágico de Tequisquiapan es mucho más que un pintoresco destino de fin de semana; es un libro abierto donde las páginas huelen a cantera, a aguas termales y a buen vino.

A través de la voz de Juan Carlos Hernández Nieves, cronista municipal, la nueva entrega de Spotlight Mágico nos invita a redescubrir el verdadero epicentro fundacional de este municipio: el Barrio de la Magdalena.

Un pacto de paz bajo la sombra de un árbol

Lejos del ajetreo del centro actual, el Templo de Santa María Magdalena resguarda el «kilómetro cero» de Tequisquiapan. El cronista relata que el 24 de julio de 1551, en este preciso lugar, se llevó a cabo un «acto incruento» (una fundación pacífica sin derramamiento de sangre).

Bajo la sombra de un mezquite que, a pesar de haber sido alcanzado por un rayo, sigue vivo con más de 500 años de antigüedad, el clérigo Juan Bautista ofició la primera misa. Ahí mismo, Domingo Moreno, acompañado del cacique otomí Nicolás de San Luis Montañés, midió con una vara castellana los cuatro puntos cardinales a partir de la cruz atrial.

«El nombre original no fue Tequisquiapan, fue Santa María de la Asunción y de las Aguas Calientes», explica Hernández Nieves. El cronista detalla cómo el sitio fue elegido por la presencia previa de un asentamiento otomí y un antiguo temazcal prehispánico. No fue sino hasta el siglo XIX que el poblado adoptó su nombre náhuatl, que se traduce como «lugar de agua y tequesquite».

El sabor de la tierra: El legado de Viña Magal

Esa misma tierra que hace casi cinco siglos cautivó a los fundadores, hoy da frutos que deleitan al mundo. La historia de Tequisquiapan no está completa sin sentarse a su mesa y degustar su vocación vitivinícola, y no hay mejor lugar para entenderlo que Viña Magal.

Con más de 48 años de legado, el nombre de este viñedo es un tributo a sus fundadores, María y Galdino. Enclavada en el corazón de la Ruta del Arte, Queso y Vino, esta casa vinícola ofrece una experiencia íntima donde florecen uvas Malbec, Sauvignon y la audacia de una nueva cosecha de uvas griegas cultivadas en suelo queretano.

Sin embargo, el alma de la finca se embotella bajo el nombre de «Parcionero», un vino 100% artesanal creado para rendir homenaje a los campesinos posrevolucionarios que trabajaban estas tierras y recibían una parcela como pago. Ya sea en su exclusiva terraza frente a la vid o en una íntima parrillada, Viña Magal no solo sirve vino, sirve la historia líquida de México, coronando un viaje inolvidable al corazón de Tequisquiapan.

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Huichapan al descubierto: La trágica explosión de 1970 y el sabor histórico que reconforta al Pueblo Mágico

Por Redacción LYPmultimedios

HUICHAPAN, HGO. – En las calles de cantera de Huichapan, el pasado no es un simple eco, es una voz viva que sigue dictando el presente. A través del lente de Spotlight Mágico y guiados por la memoria prodigiosa del maestro Nicandro Pacheco Nava, cronista oficial de la ciudad, nos adentramos en un viaje donde la historia virreinal y una tragedia contemporánea se entrelazan.

El domingo negro de 1970

Mientras recorre el Portal La Libertad, el cronista revela un episodio que marcó para siempre a la comunidad. Justo en la esquina donde hoy se ubica una nevería, operaba la antigua terminal de autobuses Estrella Blanca. El domingo 12 de abril de 1970, un autobús proveniente de la Ciudad de México llegó antes de las 8:00 de la mañana.

Mientras el operador bajó a checar su tarjeta, el vehículo explotó violentamente. ¿La razón? Transportaba varias gruesas de cuetones (fuegos artificiales) en la parte central del camión, escondidas en cobijas para ser vendidas en el tianguis.

«Hubo 17 muertos. El viejo portal quedó dañado y lo tuvieron que tirar en 1972», relata el maestro Pacheco Nava, quien tenía apenas 9 años cuando atestiguó la tragedia. El actual portal, explica, es una reconstrucción que apenas cumplirá 50 años, a diferencia del Portal Unión que tiene más de tres siglos. Este fatídico accidente cambió las regulaciones del transporte público en la región para siempre.

Pleitos de cantera y virreinato

Pero la historia del lugar se remonta mucho más atrás. El cronista narra cómo en 1710, lo que hoy conocemos como la Plaza de la Reforma, era la «Plaza de Carboneros». Esta zona fue objeto de una intensa disputa territorial entre don Manuel González Ponce de León y Manuel Álvarez, dueño de una casa aledaña construida en 1595, considerada una de las más antiguas de Huichapan.

La solución salomónica del gobierno virreinal fue dividir el terreno a la mitad. Sin embargo, como relata el maestro Nicandro con precisión histórica, Manuel Álvarez nunca pagó su parte, dejando esa sección como la plaza libre que los visitantes disfrutan hoy en día.

La Estación: El sabor que sana el alma

Para entender y asimilar el alma de este Pueblo Mágico, hay que sentarse a su mesa. Tras el intenso recorrido histórico, el reportaje nos conduce a La Estación, un restaurante de auténtica cocina mexicana que entiende a la perfección el equilibrio de los sabores.

Este rincón culinario no solo destaca por la profundidad de su mole tradicional o sus platillos frescos de mar y tierra, sino por un secreto guardado entre brasas: sus pollos asados al carbón. Con un inigualable sabor ahumado, esta especialidad ha alimentado y reconfortado a generaciones de huichapenses, convirtiéndose en una parada obligatoria para cualquiera que desee llevarse un buen sabor de boca tras recorrer la fascinante y dolorosa historia de sus calles.

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Entre siglos de fe y sabor: El doble tesoro que esconde el Pueblo Mágico de Huichapan

Por Redacción LYPmultimedios

HUICHAPAN, HGO. – Caminar por el atrio de la Parroquia de San Mateo Apóstol en Huichapan no es simplemente pisar sobre cantera; es caminar sobre siglos de historia, de fe y sobre el origen mismo de este emblemático Pueblo Mágico hidalguense. Un destino que conquista la mirada con su arquitectura y enamora el paladar con su tradición culinaria.

Un viaje al pasado a través de la piedra

El corazón religioso de Huichapan está conformado por un impresionante conjunto arquitectónico. Destaca la Iglesia de Guadalupe (conocida como «la vieja», erigida sobre un antiguo jacal), el templo de la Tercera Orden Franciscana y la majestuosa Parroquia de San Mateo Apóstol, construida a mediados del siglo XVIII gracias a la herencia del benefactor don Manuel González Ponza de León.

Sin embargo, la joya de la corona del espacio escultórico es su cruz monolítica. Tallada en una sola pieza de cantera por manos de indígenas otomíes, esta obra maestra narra en sus relieves la Pasión de Cristo. Curiosamente, la cruz presenta un daño en su parte superior, una cicatriz de piedra que los cronistas atribuyen a los impactos de armas de fuego durante los históricos ataques armados que sufrió el municipio. Este atrio, que alguna vez fue el primer camposanto del pueblo, hoy luce una rosa de los vientos que conmemora la remodelación del lugar en 1976.

El legado en la mesa: Carnitas Los Arcos

Pero la grandeza de Huichapan también se hereda en su mesa. A unos pasos de la historia de piedra, en los locales 5 y 6 del Mercado Municipal, se encuentra un referente indiscutible del sabor local: Carnitas y Barbacoa Los Arcos.

Comandado por Ernesto Trejo Álvarez, mejor conocido por todos como «Neto» o «El Güero», este negocio familiar lleva 47 años deleitando a propios y visitantes. Su secreto no solo está en las tradicionales carnitas de cerdo y la barbacoa de fin de semana, sino en su innovación de Cuaresma: el pollo en carnitas.

«En tiempo de Cuaresma trabajamos el pollo en carnitas, hecho con manteca de cerdo, como si fueran carnitas, pero de pollo. Y para los días santos, preparamos pollo en barbacoa al horno con su consomé», comparte Don Ernesto, invitando a los turistas a probar estas delicias de lunes a domingo, siempre acompañadas de unas tortillas de comal hechas a mano.

Huichapan es, sin duda, una parada obligatoria donde el turismo religioso y la gastronomía se funden para ofrecer una experiencia verdaderamente mágica.

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Amealco: El «lugar de manantiales» donde la historia otomí y la cocina contemporánea convergen

Por Redacción LYPmultimedios

AMEALCO DE BONFIL, QRO. – Existen destinos que no solo se visitan, sino que se escuchan y se saborean. Amealco, distinguido como Pueblo Mágico desde 2018, es uno de ellos. Gracias a la invaluable narrativa de su cronista local, hoy podemos desentrañar los secretos de sus calles coloniales y comprender por qué este rincón queretano es un auténtico tesoro vivo de la cultura otomí.

El relato de la cronista: Una joya histórica preservada por el agua

Guiados por la vasta sabiduría y la voz de la cronista del municipio, el viaje en el tiempo comienza mucho antes de la Conquista. «Este es un pueblo muy antiguo. Tenemos una primera fundación en 1395», relata la experta, explicando que los grupos que salieron de Aztlán buscando la señal del águila y la serpiente decidieron quedarse en Amealco al quedar maravillados por sus grandes manantiales y frondosos bosques de coníferas. «Donde hay agua, hay vida», subraya.

La cronista detalla magistralmente cómo la traza urbana de Amealco refleja el orden español clásico: la plaza central rodeada por el poder religioso (el templo franciscano), el poder político (la presidencia) y el poder económico (los portales).

Sin embargo, el destino de Amealco tuvo un giro peculiar. Cuando los conquistadores españoles, liderados por Conín y Luis Montañés, llegaron en 1538, iban de paso hacia las ricas minas de Guanajuato y Zacatecas. Al trazarse el histórico «Camino de Tierra Adentro» a través de San Juan del Río, Amealco quedó al margen del gran tránsito colonial. Paradójicamente, como reflexiona la cronista, este aparente «aislamiento» fue su mayor bendición: permitió que su agua, sus majestuosos bosques, su lengua otomí y sus tradiciones se conservaran intactas hasta nuestros días.

Jamädi: El sabor de la identidad amealcense

Esa misma riqueza cultural que describe la cronista se traduce hoy en una vibrante propuesta gastronómica. A tan solo tres cuadras del jardín principal, siguiendo la calle céntrica hasta el Callejón Isla, se esconde una joya culinaria: Jamädi

Cocina Contemporánea.

A punto de celebrar su cuarto aniversario, este restaurante es el ejemplo perfecto de cómo honrar el pasado abrazando el presente. Su menú, especializado en platillos a la parrilla, está profundamente inspirado en los sabores de Amealco. «Tratamos de comprar con productores locales para hacer economía circular», explica su representante. Aquí, ingredientes endémicos como el tradicional «queso de ruyo» y el mole amealcense se fusionan con cortes de carne, cecina y pastas hechas en casa.

Jamädi ofrece un refugio de paz. Con un ambiente 100% pet-friendly, un hermoso jardín, área infantil y buffet dominical, el restaurante invita a los turistas a relajarse y saborear el corazón de Amealco tras un día recorriendo la historia que sus muros y manantiales tienen por contar.