Un congreso internacional reunió cinco mesas sobre migración y crisis humanitarias. Sinuhé Piedragil sostuvo que la zona metropolitana podría duplicar su población después de 2027, aunque la información oficial no identifica el estudio ni explica el cálculo.
Santiago de Querétaro, Qro. 6 de Septiembre del 2026— Las posibles repatriaciones de mexicanos desde Estados Unidos y el crecimiento urbano vinculado con el proyecto ferroviario colocaron a Querétaro dentro de una discusión que suele mirarse desde la frontera: cómo recibir, proteger e incorporar a las personas que cambian de residencia por necesidad, trabajo, violencia o efectos del cambio climático.
Esos asuntos marcaron el cierre del Congreso Internacional sobre Movilidad Humana, Protección Multinacional y Crisis Humanitarias, celebrado del 1 al 3 de septiembre en la Universidad Autónoma de Querétaro y la Casa de los Saberes Jurídicos.
El encuentro fue organizado por esa institución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la UAQ y la LXI Legislatura. Durante cinco mesas de trabajo, especialistas y representantes de instituciones públicas analizaron las condiciones que enfrentan las personas en las distintas etapas de la migración: origen, tránsito, destino y retorno.
La discusión partió de una exigencia elemental: que una persona conserve sus derechos durante el trayecto y reciba un trato digno, sin discriminación ni expresiones xenófobas. Los participantes abordaron el fenómeno desde perspectivas jurídicas, políticas y sociales, así como las crisis que obligan a familias y comunidades enteras a abandonar su lugar de residencia.
El Congreso también examinó la respuesta de las instituciones. Tribunales, defensorías públicas, universidades y clínicas jurídicas fueron señalados como puntos de atención para personas que necesitan representación, orientación o protección durante un proceso migratorio.
El presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Querétaro, Sinuhé Piedragil Ortiz, participó en la mesa dedicada a la relación con Estados Unidos. En su intervención habló de las advertencias del gobierno estadounidense sobre nuevas repatriaciones y de la responsabilidad que asumirían los gobiernos mexicanos ante el regreso de personas que salieron del país por falta de oportunidades.
Piedragil incorporó otro factor: el desplazamiento provocado por el cambio climático. Sequías, pérdida de cosechas y fenómenos meteorológicos pueden modificar el lugar donde vive una población aun cuando no exista una frontera internacional de por medio.
La movilidad, bajo esa perspectiva, también ocurre dentro del país y puede alterar con rapidez la demanda de vivienda, agua, transporte, escuelas y servicios médicos.
El legislador llevó esa discusión al futuro inmediato de Querétaro. Sostuvo que se realiza un estudio demográfico relacionado con el proyecto ferroviario y afirmó que, después de 2027, la población de la zona metropolitana podría duplicarse en un periodo de ocho años.
“¿Qué vamos a hacer?, ¿cómo vamos a tener ese desarrollo para la población queretana?”, planteó durante la clausura.
La estimación es una de las afirmaciones más relevantes del encuentro por sus posibles consecuencias para la planeación estatal. Duplicar la población metropolitana implicaría transformar la disponibilidad de suelo, la infraestructura hidráulica y la capacidad del transporte público. Sin embargo, la información difundida después del Congreso no proporciona el nombre del estudio, la institución responsable, la población utilizada como base ni la metodología con la que se obtuvo esa proyección.
El dato permanece como una previsión expresada por el presidente de la Mesa Directiva, no como un resultado demográfico que pueda comprobarse con la información disponible.
La clausura estuvo a cargo de Beatriz Casas Arellanes, directora general de las Casas de los Saberes Jurídicos de la Suprema Corte, en representación del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz. La funcionaria llamó a difundir las conclusiones del encuentro y convertir la discusión académica en acciones de protección a los derechos humanos.
El Congreso terminó. El estudio demográfico mencionado durante la clausura todavía no es público.



