El diputado de Movimiento Ciudadano propone que el gobernador escuche directamente a la oposición y responda por su gestión. Para convertir esa demanda en obligación, tendría que cambiarse el formato legal del informe.
SANTIAGO DE QUERÉTARO, Qro. 7 de Septiembre del 2026— Paul Ospital Carrera quiere que el informe de gobierno deje de ser una entrega documental y se convierta en un ejercicio frente al poder encargado de revisar al Ejecutivo.
El diputado local de Movimiento Ciudadano pidió que Mauricio Kuri González acuda personalmente al Congreso de Querétaro, escuche los posicionamientos de todas las fuerzas políticas y enfrente los cuestionamientos derivados de su administración.
“Quien gobierna también debe escuchar a quienes no pensamos igual”, sostuvo Ospital.
La propuesta toca una debilidad reconocible del sistema político local: el gobernador informa, pero no necesariamente debate. Sus secretarios comparecen durante la glosa; el titular del Ejecutivo conserva la posibilidad de comunicar sus resultados en escenarios propios, frente a públicos seleccionados y sin responder en ese momento a la oposición.
Sin embargo, la petición de Ospital debe distinguirse de una acusación de incumplimiento.
La Constitución Política del Estado de Querétaro, en su artículo 22, fracción X, obliga al gobernador a rendir ante la Legislatura, durante septiembre, un informe escrito sobre el estado general de la administración pública. En el último año del sexenio debe hacerlo en agosto.
La disposición no establece expresamente que el gobernador deba presentarse personalmente, subir a tribuna, escuchar a los grupos legislativos o responder preguntas.
En otras palabras, la ausencia del mandatario puede ser cuestionada como una decisión política, pero con las reglas vigentes no constituye por sí misma una violación constitucional.
El Congreso ya aceptó el formato
Existe además un precedente inmediato. Durante la sesión solemne correspondiente al informe 2024-2025, el secretario de Gobierno, Eric Gudiño Torres, entregó la versión escrita en representación de Mauricio Kuri.
Tras recibir el documento, la Presidencia de la Legislatura declaró que se había dado “cabal cumplimiento” a la obligación constitucional del Ejecutivo, de acuerdo con el Diario de Debates de aquella sesión.
Ese antecedente muestra que el formato criticado por Ospital no fue una improvisación unilateral del gobernador. Fue recibido y validado institucionalmente por el propio Congreso.
La discusión de fondo, por tanto, no consiste en determinar si Kuri puede enviar a un representante. Consiste en decidir si Querétaro quiere conservar una rendición de cuentas fragmentada: el documento por un lado, los actos públicos del gobernador por otro y las comparecencias de los secretarios varios días después.
El antecedente de Fox necesita precisión
Ospital atribuyó a Vicente Fox la ruptura de la tradición presidencial de acudir al Congreso. El episodio es más complejo.
Fox sí asistió al Palacio Legislativo el 1 de septiembre de 2006. Una protesta de legisladores impidió que ingresara al salón de sesiones y pronunciara su mensaje, por lo que entregó el informe en el vestíbulo y se retiró. La crónica parlamentaria de aquella sesión dejó constancia de su presencia.
Felipe Calderón también acudió en 2007 para entregar su primer informe. Fue hasta el 15 de agosto de 2008, ya durante su gobierno, cuando una reforma al artículo 69 de la Constitución federal suprimió la obligación de que el presidente se presentara personalmente ante el Congreso, como registra la Cámara de Diputados.
Fox protagonizó el colapso político de la antigua ceremonia, pero no fue quien eliminó jurídicamente la comparecencia.
De la declaración a la reforma
La exigencia de Ospital puede abrir una discusión útil si avanza más allá del pronunciamiento.
Una reforma podría establecer la asistencia personal del gobernador, intervenciones de todos los grupos legislativos, preguntas directas, derecho de réplica, tiempos equitativos y la obligación de responder asuntos concretos sobre presupuesto, seguridad, obra pública, salud y resultados de gobierno.
Sin estas reglas, la sola presencia del mandatario tampoco garantizaría rendición de cuentas. Podría terminar convertida en una ceremonia de discursos consecutivos, aplausos partidistas y respuestas generales.
El formato tendría que evitar tanto el antiguo “día del gobernador” como un espectáculo de descalificaciones sin información verificable. La utilidad estaría en obligar al Ejecutivo a responder y al Congreso a preguntar con documentos.
Ospital colocó la discusión sobre la mesa: el gobernador puede cumplir entregando hojas, pero eso no significa que rinda cuentas frente a sus críticos.
El siguiente movimiento corresponde al propio diputado. Si considera insuficiente el formato actual, deberá decidir si presenta una reforma para modificarlo o si su propuesta quedará únicamente como una frase pronunciada durante la temporada de informes.



