Gobernadores del Bajío durante foro en el American Chambers

Querétaro se vende como capital de los data centers rumbo al T-MEC; el agua y la energía son la letra chica

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Querétaro se vende como capital de los data centers rumbo al T-MEC; el agua y la energía son la letra chicaEn la Convención Binacional México-EU, el gobernador Mauricio Kuri presentó al estado entre los tres primeros de Norteamérica en inversión y afirmó que capta el 72% de los centros de datos del país. La cifra que celebró es también la que el propio gobierno federal puso en duda hace un mes por su consumo de recursos.

Por: Emiliano Córdoba, periodista tech para LYPmultimedios

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Ciudad de México, 24 de septiembre de 2026.— En vísperas de la revisión del T-MEC, Querétaro salió a presumir músculo. En la Quinta Convención Binacional México-Estados Unidos, el gobernador Mauricio Kuri González colocó al desarrollo tecnológico y la innovación como pilares del crecimiento del estado, y respaldó el mensaje con números gruesos: cerca de 800 millones de dólares de inversión estadounidense en lo que va del año, un lugar entre los tres primeros del país en inversión procedente de Norteamérica, y —el dato estrella— la afirmación de que la entidad capta el 72% de los centros de datos de México. El escaparate no fue casual: el foro, organizado por la American Society of Mexico, ocurre justo cuando se abre la renegociación del tratado que define la relación comercial con el vecino del norte.

Qué dijo el gobernador

Ante más de mil 500 representantes empresariales, gubernamentales, diplomáticos y académicos de ambos países, Kuri enmarcó la relación con Estados Unidos como algo que «va más allá de compartir tres mil kilómetros de frontera» y la ligó a la certeza jurídica y la seguridad como condiciones para atraer inversión. Sobre esa base, dijo, Querétaro trabaja tres frentes tecnológicos: el aeroespacial, el automotriz y el nuevo clúster de centros de datos.

El gobernador apoyó su argumento de competitividad en el capital humano: subrayó que el estado alberga la única universidad aeronáutica del país —la UNAQ, un dato verificable que en efecto ha sido imán de proveeduría aeroespacial— y presumió una oferta de 125 universidades públicas y privadas, además del modelo de «Triple Hélice» entre academia, empresa y gobierno. También expuso una convicción de corte empresarial que ha sido sello de su administración: que «el empleo es el mejor programa social» y que «no se puede ayudar al empleado destruyendo al empleador». Es su postura declarada, y como tal la registramos.

El panel del Bajío y el trasfondo del T-MEC

Kuri no habló solo. Compartió la mesa «La ventaja exportadora de México» con sus homólogos de Guanajuato, Libia Dennise García; Jalisco, Pablo Lemus; y Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla —economías exportadoras complementarias del Bajío-Occidente—. El mensaje conjunto fue político-comercial y coincidente: que Norteamérica se entienda como una sola región aliada frente a lo que llamaron competencia desleal y proteccionismo de China.

Ese consenso conviene traducirlo, porque es el verdadero telón de fondo. La revisión formal del T-MEC arrancó este año, y Estados Unidos ha presionado por reglas de origen más estrictas: en mayo, la oficina comercial estadounidense pidió elevar el contenido regional automotriz hasta 82% y exigió un mínimo de contenido de su país, con el argumento —repetido desde la Casa Blanca— de que México sirve de «trampolín» al contenido chino. Cuando los gobernadores del Bajío piden «cerrar filas» ante China, están respondiendo, en realidad, a esa presión. Para el corredor automotriz y aeroespacial de la región, el resultado de esa negociación pesa más que cualquier discurso.

El dato que conviene matizar: ¿72%?

Aquí toca aplicar la lupa. El 72% que citó el gobernador es una cifra atractiva, pero no es un número acordado. En los últimos meses, la participación de Querétaro en los centros de datos del país se ha reportado en un rango amplio según quién mida y qué mida: la propia Secretaría de Desarrollo Sustentable estatal ha hablado de alrededor de 65%, publicaciones especializadas del sector han citado hasta 79%, y la Asociación Mexicana de Data Centers ha referido «casi la mitad» de la capacidad energética. La conclusión honesta no es que alguien mienta, sino que no existe un dato único: Querétaro es, sin duda, el líder nacional indiscutible en esta industria, pero el porcentaje exacto cambia según se cuente número de instalaciones, capacidad instalada o megavatios. Tomar un 72% como cifra fija sería reproducir el boletín; reportarlo como orden de magnitud es hacer periodismo.

Lo que el discurso no mencionó: agua y energía

Y aquí está el contexto que ninguna presentación de inversión incluye, pero que un lector de Querétaro necesita. El mismo mes en que el estado celebra su clúster de data centers como pilar de crecimiento, el gobierno federal puso el freno de mano público. El 18 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México no tiene por qué ser «el centro de datos del mundo» por su alto consumo de agua y energía, y que estas instalaciones generan «muy poco empleo» frente a la inversión que representan. No fue un colectivo ambientalista: fue la jefa del Ejecutivo federal.

Los números le dan cuerpo a la advertencia. El mayor proyecto anunciado para el estado, de la empresa CloudHQ, contempla 4,800 millones de dólares para seis centros de datos que operarían con 900 megavatios —la mayor demanda energética de un proyecto así en Querétaro— y prometen alrededor de 900 empleos permanentes. Es decir, una inversión enorme para relativamente poca gente una vez construido. En paralelo, el corredor industrial ha reportado apagones intermitentes, y estimaciones del sector ubican hasta en 35% las inversiones industriales en riesgo por falta de energía. La pelea por el megavatio entre los centros de datos y la manufactura —los dos motores del nearshoring que el propio gobernador presume— ya no es teórica. Y Querétaro vive en estrés hídrico estructural: cada servidor que se enfría compite, directa o indirectamente, por un recurso que a algunas comunidades ya les falta.

Nada de esto contradice que el estado sea competitivo. Lo que hace es completar la foto: el desarrollo tecnológico como pilar es una apuesta legítima, pero su sostenibilidad se juega en dónde saldrán el agua y la luz para alimentarlo, y en qué deja a cambio más allá del anuncio.

Qué falta por saberse

Tres cosas que seguiremos vigilando desde aquí: el desglose real de esos 800 millones de dólares —cuánto es inversión nueva operando y cuánto es anuncio o ampliación—; cómo cierra la negociación de contenido regional del T-MEC, que definirá el futuro de la proveeduría automotriz y aeroespacial del Bajío; y si el crecimiento del clúster de data centers llega acompañado de generación eléctrica, gestión hídrica y contraprestación local, o si la etiqueta de «capital de los centros de datos» termina pesando más en el discurso que en el recibo de agua de los queretanos.

Emiliano Cordoba
Sobre el autorTecnologíaEmiliano Cordoba

Emiliano Córdoba sigue de cerca la tecnología y la innovación desde LYPmultimedios: inteligencia artificial, la industria tecnológica que aterriza en el Bajío, gadgets y la forma en que lo digital transforma la vida cotidiana. Curioso por naturaleza, 26 años combina el rigor con una mirada cercana para explicar lo complejo sin tecnicismos. Licenciado en Estadística y Sistemas de la Información por la UNACH y colabora con nosotros desde El Paso, Texas. 

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