El Municipio de San Juan del Río reportó la colocación de empedrado, banquetas, guarniciones y trabajos en el drenaje de la calle Cadereyta; la información oficial no identifica al contratista, el procedimiento de adjudicación, el plazo de ejecución ni el gasto correspondiente a cada concepto.
San Juan del Río, Qro. a 21 de Octubre del 2026.— El presidente municipal Roberto Cabrera Valencia entregó la rehabilitación de la calle Cadereyta, en el fraccionamiento Vegas del Río, con una inversión superior a un millón 800 mil pesos y un alcance estimado de apenas 130 habitantes.
La obra fue presentada por el gobierno municipal como una acción para mejorar la movilidad y la calidad de vida de las familias. Sin embargo, el mensaje institucional dedicó más espacio a repetir las frases promocionales “Legado de Bien Común” y “Trabajando por San Juan” que a transparentar los datos necesarios para evaluar cómo se gastaron los recursos públicos.
La secretaria de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, Edith Álvarez Flores, informó que los trabajos incluyeron la instalación de empedrado húmedo con piedra en una superficie superior a mil metros cuadrados, además de la construcción de banquetas y guarniciones.
La Junta de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (JAPAM) intervino previamente en la mejora de la red de drenaje, aunque no se especificaron la longitud rehabilitada, el número de descargas atendidas, los materiales utilizados ni el costo correspondiente a esa parte de la intervención.
Una inversión sin desglose público
El monto global supera los 1.8 millones de pesos, pero la información presentada por el municipio no permite conocer cuánto se gastó en empedrado, cuánto en banquetas y guarniciones, cuánto en drenaje y cuánto en trabajos complementarios.
Tampoco se informó:
- El monto exacto contratado.
- La fuente de financiamiento.
- El nombre de la empresa ejecutora.
- El procedimiento mediante el cual se asignó la obra.
- Las fechas de inicio y conclusión.
- La longitud total de la calle intervenida.
- Las dimensiones de banquetas y guarniciones.
- La garantía exigida al contratista.
- La existencia de retrasos, ampliaciones presupuestales o convenios modificatorios.
Sin estos elementos, la ciudadanía solamente recibe una cifra global y una ceremonia de entrega, pero no cuenta con información suficiente para determinar si el precio fue razonable, si la obra se ejecutó dentro del calendario o si los materiales cumplen con las especificaciones contratadas.
Contraloría Social: vigilancia anunciada, resultados desconocidos
La secretaria de Desarrollo Social, Ana Eugenia Patiño Correa, aseguró que un Comité de Contraloría Social dio seguimiento a la ejecución y transparencia de la obra.
No obstante, no se hicieron públicos el acta de conformación del comité, sus reportes de supervisión, las observaciones formuladas, las respuestas de la autoridad ni el documento con el que la ciudadanía habría validado la terminación de los trabajos.
La Contraloría Social solamente puede funcionar como mecanismo de vigilancia si sus resultados son consultables. Mencionarla durante una ceremonia no sustituye la publicación de evidencias, reportes y posibles irregularidades detectadas.
JAPAM habló de otros programas, no del costo del drenaje
El director de la JAPAM, Antonio Pérez, aprovechó el acto para referirse a programas como Raíces del Agua y Agua a Tu Alcance, así como a acciones de restauración ambiental y recarga del acuífero.
Esos programas, aunque relacionados con la gestión hídrica, no explican cuánto invirtió el organismo en la calle Cadereyta ni cuál era el problema de la red sanitaria antes de la intervención. Tampoco se informó si existían fugas, colapsos, taponamientos, descargas dañadas o riesgos para las viviendas.
La ausencia de un diagnóstico inicial impide comparar las condiciones anteriores y posteriores a la obra, y dificulta verificar si la rehabilitación resolvió completamente el problema que justificó el gasto.
Una calle rehabilitada no equivale a rendición de cuentas
Vecinas y vecinos agradecieron la intervención y afirmaron que mejorará su calidad de vida. El beneficio cotidiano de contar con pavimento, drenaje y banquetas en mejores condiciones no está en discusión.
Lo que debe evaluarse es la forma en que el gobierno municipal administra y transparenta el dinero destinado a cada obra. Una entrega pública con fotografías, agradecimientos y frases de campaña institucional no reemplaza el contrato, el catálogo de conceptos, las estimaciones de obra ni las actas de supervisión.
Roberto Cabrera presentó la rehabilitación como prueba de un gobierno que “trabaja por San Juan”. Para demostrarlo no basta cortar el listón: el municipio debe abrir los documentos que permitan conocer quién recibió los recursos, qué se contrató, cuánto costó cada trabajo y bajo qué condiciones se aceptó la obra.
Los habitantes de Vegas del Río recibieron una calle rehabilitada. La ciudadanía de San Juan del Río sigue esperando la cuenta completa.



