El indicador disminuyó 1.7 puntos frente a junio de 2026 y alcanzó su nivel más bajo desde que comenzó la ENSU; el resultado corresponde a población adulta de 91 áreas urbanas y no equivale, por sí solo, a una medición de delitos cometidos.
Ciudad de México, 23 de octubre de 2026.— La percepción de inseguridad entre la población adulta de las ciudades mexicanas descendió a 58.1 por ciento en septiembre de 2026, su nivel más bajo desde que comenzó a levantarse la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana en 2013.
El resultado representa una reducción de 1.7 puntos porcentuales frente a junio de 2026, cuando 59.8 por ciento de la población consultada consideró inseguro vivir en su ciudad.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó la disminución durante su conferencia matutina y reconoció el trabajo del Gabinete de Seguridad y de las instituciones federales involucradas en las tareas operativas y de prevención.
“La gente se siente más segura, dicho por el INEGI, por una encuesta que se realiza de la misma manera desde hace 13 años”, afirmó.
El dato fue publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y corresponde a personas de 18 años y más residentes en 91 áreas urbanas de interés.
Una reducción histórica, pero no una realidad uniforme
Que el indicador se encuentre en su nivel más bajo no significa que la inseguridad haya dejado de ser una preocupación mayoritaria: 58.1 por ciento equivale a que casi seis de cada diez personas adultas todavía consideran inseguro vivir en su ciudad.
La cifra es un promedio de las áreas urbanas estudiadas y puede ocultar diferencias considerables entre ciudades. Mientras algunas registran niveles reducidos, otras mantienen porcentajes muy superiores al promedio nacional urbano.
En comparación con septiembre de 2025, un total de 28 ciudades presentaron mejoras estadísticamente significativas en la percepción de seguridad, de acuerdo con los resultados difundidos.
La encuesta no permite afirmar que las condiciones mejoraron de la misma manera en todas las ciudades ni que cada delito disminuyó en la misma proporción.
Percepción no es lo mismo que incidencia delictiva
La ENSU mide cómo se siente la población respecto de la seguridad pública en su ciudad. No contabiliza directamente carpetas de investigación, denuncias, homicidios, robos o extorsiones.
La percepción puede estar influida por experiencias personales, hechos ocurridos en el entorno, condiciones urbanas, confianza en las autoridades y la información difundida por medios de comunicación y redes sociales.
Por ello, la reducción constituye un indicador favorable, pero debe analizarse junto con datos de incidencia delictiva, victimización, cifra negra, denuncias y resultados de las fiscalías.
Presentar el 58.1 por ciento como prueba definitiva de una disminución generalizada de los delitos rebasaría el alcance estadístico de la encuesta.
Menos reportes de robos en el entorno
Entre las personas consultadas, 45.3 por ciento dijo haber presenciado o escuchado robos o asaltos cerca de su vivienda, el menor nivel registrado desde 2013.
Este indicador tampoco significa necesariamente que 45.3 por ciento haya sido víctima de un robo. La pregunta mide si la población presenció o tuvo conocimiento de esa conducta en los alrededores de su hogar.
La atestiguación de disparos frecuentes con armas también presentó una disminución de 16.7 por ciento respecto del cuarto trimestre de 2024, mientras que la percepción de inseguridad en escuelas se ubicó en 12.2 por ciento.
Sheinbaum llama a mantener la estrategia
La Presidenta atribuyó los resultados al trabajo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Marina y la Secretaría de Gobernación mediante el eje de atención a las causas.
Sostuvo que el Gobierno Federal debe continuar trabajando para reducir los índices delictivos y, con ello, la inseguridad que la población percibe en las calles.
El descenso a 58.1 por ciento representa una mejoría estadística y el punto más bajo de la serie histórica. Sin embargo, también exhibe la dimensión del problema pendiente: la mayoría de la población adulta de las ciudades todavía no se siente segura.
La prueba para las autoridades será sostener la tendencia y demostrar que la mejor percepción está acompañada por menos víctimas, delitos y violencia en la vida cotidiana.



