Problemática gubernamental

¿Qué sucede con la recolección de basura en San Juan del Río?

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Basura acumulada, fallas en el servicio y una concesión ampliada por 20 años: las preguntas que el gobierno municipal todavía debe responder

 

San Juan del Río, Querétaro.— La basura volvió a convertirse en un problema visible para las y los habitantes de San Juan del Río.

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Desde este domingo, habitantes de distintas zonas del municipio han reportado retrasos o ausencia de los recorridos de recolección, dejando residuos acumulados en calles, banquetas y puntos habituales de depósito.

Pero detrás de las bolsas de basura que permanecen en las calles existe una pregunta de mayor fondo:

¿Qué está pasando con el sistema de recolección de residuos de San Juan del Río y qué relación tiene con el modelo de concesión que el Ayuntamiento amplió por otros 20 años?

La pregunta no es menor.

La recolección de basura forma parte de los servicios públicos esenciales de cualquier municipio. Cuando falla, el problema deja de ser únicamente operativo: puede convertirse en un asunto de salud pública, medio ambiente, condiciones laborales, administración de recursos públicos y rendición de cuentas.

Y en San Juan del Río, el contexto obliga a mirar más allá de la basura acumulada.

Un problema que no comenzó este domingo

Los retrasos en la recolección no son completamente nuevos.

Durante 2026 ya se habían documentado problemas operativos en distintas colonias y comunidades del municipio. En julio, el propio secretario de Servicios Públicos Municipales, Ernesto Mora Rico, reconoció públicamente retrasos en la prestación del servicio y explicó que existían diversos factores que estaban afectando la operación.

La explicación oficial apuntó a dificultades operativas.

Pero para una ciudadanía que espera que el camión recolector llegue conforme a una ruta y frecuencia determinadas, el resultado es mucho más sencillo de medir:

la basura se recoge o no se recoge.

Y cuando los retrasos se acumulan, la discusión necesariamente tiene que trasladarse de la operación cotidiana hacia las condiciones estructurales del servicio.

Diciembre de 2025: Cabildo amplía la concesión por 20 años

El antecedente más importante ocurrió el 5 de diciembre de 2025.

En sesión ordinaria de Cabildo, el Ayuntamiento de San Juan del Río aprobó ampliar por 20 años la concesión relacionada con el relleno sanitario municipal.

La decisión fue aprobada con 10 votos a favor, dos en contra y una abstención.

El argumento público fue que la ampliación permitiría mejorar el sistema de manejo de residuos y hacer más eficiente la operación.

Entre las condiciones anunciadas se encuentra la construcción de dos centros de transferencia de residuos, con capacidad de hasta 40 toneladas cada uno, cuyo mantenimiento estaría a cargo del concesionario.

Desde la perspectiva del gobierno municipal, el proyecto buscaba reducir tiempos de traslado, mejorar la operación y generar ahorros en combustible. El entonces presidente municipal Roberto Cabrera Valencia defendió que el acuerdo permitiría mejorar la operación del sistema de recolección y dar continuidad a los trabajos institucionales del Ayuntamiento.

Sin embargo, la decisión no fue unánime.

Una ampliación que generó cuestionamientos

La regidora Vania Camacho Galván votó en contra y cuestionó públicamente el procedimiento utilizado.

De acuerdo con lo reportado entonces, señaló que la ampliación no contaba, a su juicio, con una justificación legal y técnica suficiente para recurrir a la adjudicación directa.

También sostuvo que no se acreditaba una situación de extrema urgencia ni que el servicio estuviera en riesgo de suspensión, particularmente porque el contrato vigente todavía tendría años de vigencia.

La regidora incluso planteó que las condiciones de la ampliación podían generar preocupaciones relacionadas con prácticas monopólicas y con el artículo 28 constitucional.

Es importante subrayarlo: se trata de un cuestionamiento formulado por una integrante del Cabildo, no de una resolución judicial que haya determinado que la concesión sea ilegal.

Precisamente por eso resulta indispensable conocer los documentos.

¿Dónde está el contrato?

Aquí aparece uno de los principales problemas de transparencia.

En la investigación realizada por LYPmultimedios no se ha podido localizar públicamente el texto íntegro del contrato, sus anexos técnicos y financieros ni información suficiente que permita conocer, entre otros elementos:

  • cuánto pagará el municipio;
  • cuál es el costo por tonelada;
  • cuáles son las obligaciones exactas del concesionario;
  • cuáles son las metas de recolección;
  • cuál debe ser la frecuencia de las rutas;
  • qué sucede cuando una ruta no se cumple;
  • cuáles son las penalizaciones;
  • qué indicadores deben utilizarse para medir el servicio;
  • quién supervisa al concesionario;
  • cómo se puede rescindir el contrato;
  • cuánto deberá invertir la empresa;
  • qué garantías debe presentar;
  • cuáles son las condiciones de los centros de transferencia;
  • y cuáles son las obligaciones ambientales.

Sin esa información, la ciudadanía puede conocer que existe una concesión, pero no puede evaluar plenamente si el municipio está recibiendo aquello por lo que paga y si la empresa está cumpliendo aquello a lo que se comprometió.

Y hay otra pregunta: ¿quién es la empresa?

La investigación tampoco ha permitido establecer con suficiente documentación pública accesible la razón social, RFC, representantes legales y propietarios o accionistas de la empresa concesionaria.

Esto no significa que esos datos no existan.

Significa que no han podido ser verificados documentalmente a partir de las fuentes públicas revisadas.

Y esa diferencia es fundamental para el periodismo.

Una concesión de un servicio público durante un periodo tan prolongado debe permitir conocer quién recibe la responsabilidad de operar un componente estratégico de la gestión de residuos.

No basta con saber que existe «un concesionario».

La sociedad tiene derecho a conocer:

¿Qué empresa es?
¿Quién la representa?
¿Quiénes son sus socios?
¿Cuál es su experiencia?
¿Qué otros contratos públicos tiene?
¿Cuánto dinero público ha recibido?
¿Ha sido sancionada?
¿Tiene procedimientos administrativos o judiciales?
¿Ha cumplido con sus obligaciones ambientales?

Son preguntas periodísticas, pero también preguntas legítimas de rendición de cuentas.

El problema laboral tampoco puede quedar fuera

La crisis de la basura tiene otra dimensión: las personas que realizan el trabajo.

Las condiciones laborales de quienes participan en la recolección, traslado y manejo de residuos son parte inseparable de la calidad del servicio.

Un sistema que pretende garantizar una recolección eficiente necesita trabajadores con condiciones adecuadas de seguridad, herramientas, equipos de protección, vehículos funcionales, jornadas compatibles con la naturaleza del trabajo y mecanismos claros para reportar fallas.

Cuando una operación falla, la respuesta no puede reducirse automáticamente a responsabilizar al trabajador que conduce el camión o realiza la ruta.

La pregunta debe ser más amplia:

¿Cómo está diseñado y administrado el sistema?

Porque si existen unidades insuficientes, fallas mecánicas, rutas mal planeadas, problemas de transferencia, ausencia de personal o deficiencias de supervisión, el problema es institucional y operativo.

La basura como problema de salud pública

Una bolsa de basura abandonada durante unas horas puede parecer un problema menor.

Pero cuando los residuos permanecen durante días en espacios públicos, el escenario cambia.

La acumulación puede generar malos olores, atraer fauna nociva, obstruir espacios, deteriorar el entorno urbano y aumentar riesgos sanitarios, particularmente en zonas densamente pobladas.

Por ello, la recolección de residuos no puede analizarse exclusivamente desde la perspectiva de «limpieza».

Es un servicio vinculado con salud pública, medio ambiente, movilidad urbana, seguridad y calidad de vida.

Y en un municipio que enfrenta simultáneamente reclamos ciudadanos relacionados con otros servicios públicos, cada nueva falla aumenta la percepción de deterioro institucional.

El problema es mayor que la basura de hoy

La pregunta de fondo no debería ser solamente:

¿Cuándo va a pasar el camión?

La pregunta debería ser:

¿Está funcionando el modelo que el municipio decidió garantizar durante los próximos 20 años?

Porque en diciembre de 2025 el Ayuntamiento aprobó una ampliación de largo plazo bajo el argumento de mejorar la operación.

Y meses después, durante 2026, continúan registrándose problemas en la prestación del servicio.

Eso no demuestra por sí mismo que la ampliación haya sido la causa de las fallas.

Pero sí genera una obligación de transparencia:

explicar qué se prometió, cuánto cuesta, quién debe hacerlo, cómo se supervisa y qué ocurre cuando no se cumple.

LYPmultimedios pregunta

LYPmultimedios ha solicitado información relacionada con el manejo del servicio y la concesión a través de los mecanismos institucionales de transparencia.

Hasta el momento de esta publicación, no se cuenta con respuesta suficiente de los órganos de control que permita cerrar documentalmente todas las preguntas planteadas en esta investigación.

Y precisamente ahí se encuentra otro problema.

La transparencia no debería comenzar cuando un medio de comunicación pregunta.

Debería existir desde el momento en que se decide comprometer recursos públicos y otorgar a un particular la operación de un servicio público.

Si el contrato es correcto, debe poder conocerse.

Si el procedimiento fue legal, debe poder documentarse.

Si la empresa cumple, debe poder comprobarse.

Si existen sanciones, deben conocerse.

Y si el servicio funciona correctamente, los indicadores deberían demostrarlo.

¿Qué está pasando hoy en las colonias?

Mientras las autoridades y las empresas discuten cifras, contratos y explicaciones operativas, la ciudadanía enfrenta una realidad mucho más concreta: la basura permanece en las calles.

Por eso LYPmultimedios abre este espacio de participación ciudadana.

¿En qué zona de San Juan del Río estás siendo afectado por la falta de recolección?

Queremos conocer:

📍 Colonia o comunidad
📅 Desde cuándo no pasa el camión
🗑️ Cuántos días llevan acumulados los residuos
📸 Fotografías o video del punto afectado
⏰ Horario habitual de recolección
🚛 Si el camión pasó parcialmente o simplemente no acudió

La información ciudadana permitirá construir un mapa de las zonas afectadas y contrastar los reportes con la información oficial.

Porque detrás de cada bolsa de basura acumulada hay una persona que está pagando impuestos, una familia que necesita servicios públicos y un gobierno obligado a rendir cuentas.

La pregunta permanece:

¿Qué sucede con la recolección de basura en San Juan del Río?

 

 

Daniela Altamirano
Sobre el autorDirección editorial · ActualidadDaniela Altamirano

Daniela Altamirano es productora, creadora de contenidos, CoCEO de LYPmultimedios y directora editorial de LYPmagazine. Formada en Artes Visuales con especialidad en Diseño Gráfico por la Universidad Autónoma de Querétaro, ha construido una trayectoria que une comunicación digital, periodismo, diseño, activismo social y perspectiva de género. Desde 2020 impulsa proyectos audiovisuales y editoriales enfocados en el análisis crítico, la conversación pública y la defensa de los derechos humanos. Ha creado y participado en vodcast como Café Molido, La Aficha, War Room y La Primera, espacios dedicados a leer la realidad política y social desde distintas miradas. Escribe sobre política, bienestar animal, medio ambiente y género, con una visión progresista, humanista y comprometida con la representación de mujeres, infancias y grupos históricamente vulnerados.

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